Es hora de refundar el Perú

Mensaje del Comité Central con ocasión del 94 aniversario de la fundación del Partido

Estimados amigos que nos acompañan,

Camaradas,

Permítanme saludar a los representantes de Cuba socialista, de Venezuela, de Rusia, que nos acompañan. A los amigos que comparten con nosotros esta velada.

Este siete de octubre celebramos el 94 aniversario de la fundación del Partido en una circunstancia crítica para el país y el pueblo peruano. Las elecciones regionales y municipales que acaban de concluir son la expresión patética de una sociedad fragmentada y de una democracia que se asfixia en sus propias mentiras, no una señal de madurez ni de claridad de rumbo que es lo que el país necesita.

Dos siglos de vida republicana fue tiempo suficiente para sentar las bases de una sociedad desarrollada y próspera. No ha sido así, pese a contar con recursos naturales, una historia prolongada, un pueblo que podía incorporarse a este proceso de renovación nacional.

¿Qué falló? El factor subjetivo, la conciencia de esa necesidad, la voluntad transformadora de una realidad insostenible heredada de la colonia y continuada a lo largo de la república. Faltó el factor dirigente, la fuerza conductora que lo permitiera, la organización necesaria para ello.

Tres décadas después de impuesto el modelo neoliberal de economía y de Estado fundado en el mercado como factor ordenador, con la promesa de que abriría las puertas de la prosperidad para todos, lo que constatamos es todo lo contrario: prosperidad para pocos, exclusión, inseguridad y pobreza para los más.

Lo que es peor, una sociedad que ha perdido el rumbo mientras destruye sin cesar sus valores éticos, erosiona sus instituciones, asume como conducta el “todo vale” de sello pragmático, destruye los partidos políticos o los reduce a la insignificancia.

¿Puede en estas condiciones hablarse de democracia y asegurar alguna perspectiva creíble para el país? Lo que aguarda a las nuevas generaciones es la incertidumbre, el dominio de la ruleta del día a día.

En esas condiciones ¿cómo contar con un plan o proyecto que ordene, priorice, unifique y aproveche las ventajas disponibles? ¿Cómo enfrentar la corrupción o la violencia social cada vez más extendida? ¿Cómo ingresar al ritmo de un mundo que cambia a una enorme velocidad? ¿Cómo garantizar estabilidad, orden, confianza, despliegue de la iniciativa de la gente?

La crisis política, que entrampa al país tiene aquí su origen. El conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso viene desde el gobierno de Kuczynski. Es una larga zaga en cuyo trasfondo no está la preocupación por el Perú y los peruanos, sino la pugna por intereses subalternos que se acepta como normales.

Por donde se mire, los resultados no pueden ser peores. ¿Qué pueden ofrecernos como viabilidad de país quienes nos han conducido a la quiebra social y moral que impera en el Perú de hoy? ¿Qué confianza pueden garantizar a las nuevas generaciones quienes han hecho de la demagogia, la injusticia y la corrupción, norma de conducta? ¿Qué garantías de un Perú distinto puede ofrecernos la Constitución de 1993, si no es la continuidad de lo conocido?

No hay que olvidar la historia. En épocas de crisis y de vacíos de representatividad, cuando la democracia liberal es desbordada por tensiones 0 por la inestabilidad, se crean condiciones para que emerjan tendencias autoritarias, incluso fascistoides, con el pretexto de orden y seguridad. Hoy tenemos signos claros al respeto. No sólo desde la derecha más conservadora, también desde posturas aparentemente críticas, pero, en realidad, egocéntricas. La manipulación, la demagogia, el caudillismo, ganan posición en el vacío político y ante la falta de protagonismo consecuente de la izquierda y el movimiento popular. No advertir esta amenaza sería un serio error.

Tiempos de crisis sin duda. También tiempos de renovación. Lo que el Perú necesita es una renovación radical que sólo puede surgir desde las entrañas mismas del pueblo, de la reflexión que permita desentrañar la raíz de la crisis, de la visión estratégica y de la determinación de quienes apuestan por un país soberano en sus decisiones, desarrollado, autocentrado económicamente, integrado en su diversidad, plurinacional, ecológicamente sostenible, paritario, con justicia social, moralmente regenerado, seguro, culturalmente avanzado.

Un Perú que avance a la igualdad, en lugar de que la desigualdad se ensanche más. Con soberanía sobre sus recursos naturales, avanzado en el campo de la ciencia y la tecnología, con seguridad alimentaria. Sólo si producimos abriremos camino a la prosperidad, tanto más cuando el trabajo físico y la inteligencia son la fuente de la riqueza. Que la educación, la salud, la seguridad, alcance a todos y no sea privilegio de pocos.

Este Perú es posible y realizable. En la lucha por hacerlo realidad pueden converger sectores muy amplios de la sociedad: obreros, campesinos, intelectuales, emprendedores, empresarios, comunidades étnicas, es decir mujeres y varones de bien. Una gran unidad para un gran cambio no es solo un slogan de agitación, es la convocatoria a la unidad más amplia del pueblo peruano en la gran tarea de la renovación nacional.

Pero ello requiere una nueva mirada del país y su futuro. Una nueva cultura política donde el proyecto y el plan fundados en la realidad sustituyan a la improvisación, el rol dirigente del Estado a la anarquía, el sentido social al individualismo, los valores morales al pragmatismo sin bandera. Exige también recuperar el sentido ético y de servicio de la política, hoy degradado por el utilitarismo y la corrupción.

Camaradas y amigos:

Entendemos que la construcción de una alternativa que signifique un cambio de fondo, sin perder de vista ni descuidar las tareas y las urgencias que corresponde resolver a todo gobierno, exige tomar en cuenta el mediano y largo plazo. La demagogia, la promesa fácil, el clientelismo, pueden permitir obtener votos, pero jamás será una siembra segura.

Es verdad que el pueblo tiene urgencias. Espera soluciones inmediatas. La lucha contra la pobreza, la desigualdad, la precariedad del trabajo, la corrupción, la violencia social, por mejores condiciones de salud y educación, son tareas urgentes, que hay que empezar a resolver. Pero aspirar a encontrarles solución duradera requiere tiempo, esfuerzo, un gobierno que asegure continuidad y que está preparado para gobernar. El problema es cuando la aventura sustituye a la gobernanza, tan frecuente en estas latitudes.

La propuesta de nuestro Partido es clara, integral. No está demás insistir en esta oportunidad: es la política del Nuevo Curso. Tenemos 12 Constituciones fallidas hasta el presente. La de 1993 construida como soporte del “proyecto neoliberal” fue impuesta fraudulentamente. Tres décadas después se revela incompetente, comenzando por el Estado subsidiario que tenemos hoy. Pero no sería suficiente una nueva Constitución si no tuviera como referente una nueva República, que se apoya en un proyecto de país viable en nuestro tiempo. Pensemos el Perú como totalidad y con visión de futuro, que es lo que nos falta. La mirada corta produce resultados cortos.

Renovar es precisamente iniciar un nuevo camino para el país. La derecha no lo hará. Dos siglos de república lo confirman hasta el cansancio. Por el contrario, lo que nos ofrece es la continuación de una historia de fracasos que se niega a aceptar. No podemos dejar de admitir que su programa de que todo continúe como está, hasta el momento, ha tenido éxito. Los resultados están a la vista.

Es hora de acabar con este mito. La crisis, cuya profundidad y extensión no acaba de mostrarse del todo, es la mejor invitación para iniciar esta larga marcha. Ganar la conciencia del pueblo, tal la tarea. Construir un nuevo liderazgo colectivo es una necesidad imperiosa. Sin el protagonismo popular, sin el despliegue de su iniciativa, sin el retorno a la consigna ¡todo con las masas, nada sin ellas”, nada grande se puede construir. Incluso la lucha electoral adquirirá nuevos tonos, pues permitiría construir puntos de apoyo firmes donde ahora todo se diluye.

Camaradas y amigos:

Los factores de cambio hace mucho que están presentes. Son los que llamamos factores objetivos que maduran en las entrañas mismas de la sociedad. ¿Qué falta, entonces? ¿Qué está ausente o nos negamos a aceptar?

El factor subjetivo, la conciencia de esa necesidad de renovación política, intelectual y moral, la hegemonía y la organización que lo permita. En suma, la correlación de fuerzas que asegure que esos cambios se produzcan a pesar de la resistencia de quienes se consideran dueños del Perú. Eso: construir hegemonía y correlación de fuerzas. Esta es una tarea estratégica a desarrollar.

En las elecciones generales últimas cerca del 30 por ciento del electorado votó cambio, aunque no tuviera claridad de sus contenidos, alcances y condiciones. Allí radica su debilidad: la creencia de que es suficiente el voto para alcanzarlo. El resultado está a la vista para el que quiera ver: un gobierno sin claridad de objetivos, ni unidad interna, ni fuerza organizada, menos capacidad de gobernanza. Si un sector de la derecha busca su vacancia no es por que represente una amenaza al sistema dominante ni un riesgo de recambio de la Constitución de 1993. Son razones de otro orden que encubre su miseria política.

El respaldo de Luis Almagro, secretario general de la OEA, al presidente Pedro Castillo en su reciente Asamblea General, no es casual ni menos principista. Él entiende claramente que es funcional al sistema, y la confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo un contrasentido que no permite la estabilidad política que necesitan.

El problema está en la izquierda que no ha logrado, hasta el presente, constituirse en la fuerza alternativa capaz de disputar la conducción del país y la construcción de una propuesta viable de cambio. Se conformó con ser oposición. A veces ni eso.

En sus orígenes, con Mariátegui, la izquierda se abrió paso como una alternativa socialista que hundía sus raíces en una prolongada historia de la que se definía continuadora. Un socialismo que fuese “creación heroica”, que se nutriese de la “propia realidad” y se expresase en su “propio lenguaje”. Por eso su enorme labor ideológica y cultural, su esfuerzo para organizar a los trabajadores y el pueblo, su determinación para construir el partido político que asumiera la tarea de dirigir el proceso transformador en marcha.

Esta visión integral de la lucha se pierde con su desaparición física. Lo que vino después, en el Partido Comunista, es el achatamiento ideológico, político y cultural, que perdía de vista la imposibilidad de construir una alternativa de cambio sin ganar la conciencia, la confianza y la participación de los trabajadores y el pueblo como sujetos de esa transformación. Más tarde, paso a paso, el Partido fue adaptándose, en lo interno, a la estrechez del dogma o a la pereza para entender la realidad del país y crear teoría. En lo externo, a las condiciones impuestas por el adversario por medio del terror y la represión, o por el encanto de participar dentro de los límites tolerables del sistema.

No es que el pueblo trabajador peruano y los comunistas dejaran de luchar. Jornadas como las de julio de 1977 que paralizó el país, es un claro ejemplo de ello. Pero allí faltó abrir paso a una alternativa popular y democrática con definido contenido político.

El auge de las luchas populares y de la izquierda en las décadas de los sesenta al ochenta del siglo pasado pudo permitir romper este lastre e iniciar una nueva etapa, de flujo revolucionario. No fue así. Conflictuado erróneamente entre lucha armada y lucha legal, entre revolución y reformas, no encontró el camino que le permitiese convertirse en la gran fuerza política, social y cultural que pudo ser. Izquierda Unida y su autodestrucción sintetiza ese desastre del que no podemos reponernos hasta el presente.

Por eso apostamos por la unidad. La asumimos responsablemente. Pero apostamos por una unidad madura, duradera, organizada sobre bases democráticas, que incorpore en un proyecto y programa común todas las fuerzas sanas de la sociedad, y no se limite a una repartija de cupos electorales. Tarea nada fácil, desde luego, pero indispensable.

Estimados camaradas:

Los comunistas no ocultamos nuestra responsabilidad en estos hechos. Solamente una actitud crítica y autocrítica honesta permitirá calibrar la dimensión de los aciertos, que no son pocos, y de los desaciertos acumulados a lo largo del tiempo. El mayor de ellos, seguramente, la dificultad para entender, asumir y continuar el camino abierto por Mariátegui, con el mismo sentido creador e innovador del Amauta, con la misma actitud ética de la política que hizo suya, con la visión de largo plazo y de integralidad que orientó su pensamiento y acción.

Quienes militamos en el Partido de Mariátegui estamos obligados a hacer política comunista, a pesar y por encima de la campaña anticomunista. A explicar y esclarecer a los trabajadores, al pueblo peruano, su programa, estrategia y políticas. No ceder frente a la presión del anticomunismo ni del oportunismo político. Si aceptamos colocarnos a la defensiva, ya estamos derrotados. En este aspecto debemos tener una actitud más firme, inteligente y oportuna. La lucha de clases es una realidad incuestionable. No la crearon los comunistas ni la desaparecerán quienes la niegan. La batalla en el ámbito de las ideas y el programa es de fundamental importancia. Pero aquí importa poco la emoción social.

Tenemos que mirar más lejos que nuestros oponentes, tener solvencia teórica e intelectual, estar preparados para la lucha en todos los escenarios posibles. También los pies bien puestos sobre la tierra. Entender que el único punto de apoyo firme con que contamos es la relación estrecha y respetuosa con las masas populares.

Esta es una exigencia aún más importante en estos tiempos de confusión, de incertidumbre, de ausencia de rumbo.

Estimados camaradas:

No son tiempos cómodos los que nos toca vivir. Pero sí una oportunidad que madura, que invita al optimismo en medio de la niebla. “Nunca es más oscura la noche que cuando está por amanecer”. Esta es una verdad que no deberíamos perder de vista.

El Reordenamiento partidario cobra hoy más fuerza que en otros momentos. Poco podremos avanzar en esta tarea si no vencemos los muros del espontaneísmo, el formalismo o el burocratismo. La victoria será una quimera si no recuperamos nuestras mejores experiencias de lucha de masas. Si no persistimos en la determinación de convertirnos, paso a paso, en el partido de masas, en la defensa de la unidad partidaria, en el crecimiento audaz de nuestra militancia, en la expansión de la influencia de las ideas socialistas y de izquierda en la sociedad.

Patria Roja surgió bajo el empuje de una militancia joven, entusiasta, convencida de la recuperación de las tradiciones revolucionarias del Partido. Hoy no tiene por qué ser distinto. Potenciar nuevos cuadros, promover nuevos dirigentes, perfeccionar la labor de dirección de los organismos partidarios son tareas de orden. Ser capaces de llevar a cabo, en orden, la renovación de los organismos dirigentes, incorporando contingentes de cuadros intermedios y jóvenes, es una tarea que hay que asumir con firmeza.

Es la oportunidad para saludar a los camaradas hombres y mujeres de la generación mayor del Partido, quienes fueron su columna vertebral en los momentos más difíciles de su existencia. Sin ellos no seríamos lo que somos hoy.

A la mujer comunista que siempre supo estar en lo más avanzado de la trinchera de lucha, firme y tenaz siempre, siempre consecuente e innovadora.

A la nueva generación de comunistas, en especial a los militantes de la Juventud Comunista, cuyos militantes se forjan en el espíritu de Mariátegui. En ustedes descansa el futuro del Partido. Con ustedes el socialismo sigue siendo una bandera que ondea sin ceder a las tormentas.

Finalmente, nuestro homenaje a la memoria de camaradas fallecidos después del IX Congreso, víctimas del COVID o por el devenir natural de la vida. No son pocos y todos ellos y ellas dejan huellas muy hondas en el Partido y en nuestra memoria.

¡Gran unidad para el gran cambio!

¡Es hora de refundar la República!

¡Viva el Partido Comunista del Perú –Patria Roja!

¡Viva el socialismo!

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Exigimos la libertad inmediata para Luisa González y el cese a la persecución política en Ecuador

EXIGIMOS LA LIBERTAD INMEDIATA PARA LUISA GONZÁLEZ
Y EL CESE A LA PERSECUCIÓN POLÍTICA EN ECUADOR

El Partido Comunista del Perú – Patria Roja expresa su más enérgico repudio y condena ante la detención arbitraria de la compañera Luisa González, dos veces candidata presidencial y presidenta del movimiento Revolución Ciudadana, ocurrida la madrugada del jueves 22 de octubre en la provincia de Manabí.

La compañera Luisa González es presa política del régimen oligárquico de Daniel Noboa. Su apresamiento, ejecutado mediante un grosero operativo de lawfare y en flagrante violación de las garantías del debido proceso y del derecho a la defensa, constituye una maniobra desesperada de la derecha subordinada a Washington para proscribir a las fuerzas populares e imponer un fraude electoral preventivo de cara a los próximos comicios.

Con esta medida ilegal el gobierno de Noboa pretende tener una cortina de humo mediática para ocultar el desastre social que golpea a las familias ecuatorianas: apagones eléctricos masivos, desabastecimiento criminal de medicinas en los hospitales públicos y el desborde sangriento del crimen organizado.

Esta ofensiva autoritaria no es un hecho aislado. Coincide con los violentos allanamientos policiales contra el Municipio de Quito y el asedio judicial contra su alcalde, el compañero Pabel Muñoz, así como con los reiterados intentos del régimen por cancelar y proscribir a organizaciones de la izquierda y del campo popular, como los compañeros de Unidad Popular, el Partido Socialista Ecuatoriano y la Alianza Ciudadana.

Saludamos con profunda convicción internacionalista la madurez y firmeza de las fuerzas de izquierda, patrióticas, sindicales y estudiantiles del Ecuador, que hoy cierran filas en un frente común de resistencia democrática. Como han demostrado a lo largo de su historia, los pueblos de nuestra América no se rinden ante la bota autoritaria de los gobiernos títeres del imperialismo.

En ese sentido, exigimos la inmediata libertad de Luisa González el fin del hostigamiento judicial contra la izquierda ecuatoriana y el respeto irrestricto al derecho soberano del pueblo ecuatoriano a elegir libremente su destino sin tutelajes, proscripciones ni trampas dictatoriales.

¡Nuestra solidaridad militante con el pueblo hermano de Ecuador!
¡Luisa Gonzalez, Libertad!

Lima, 23 de octubre de 2026

BURÓ POLÍTICO DEL COMITÉ CENTRAL

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Rechazamos medidas judiciales estadounidenses contra Raúl Castro

El Partido Comunista del Perú – Patria Roja expresa su enérgico rechazo a la orden de arresto emitida el 19 de octubre de 2026 contra el dirigente histórico de la Revolución Cubana, Raúl Castro Ruz. Esta orden emana de la desesperación del imperialismo estadounidense, en etapa de decadencia, que implementa su nueva “estrategia de seguridad” y “Escudo de las Américas”. Es una medida que constituye un nuevo episodio de hostigamiento político y judicial que se suma al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y energético impuesto por los Estados Unidos durante más de seis décadas.
La gravedad de esta coyuntura debe comprenderse a partir de sus antecedentes regionales. El 3 de enero de 2026, la intervención militar estadounidense en Venezuela culminó con el secuestro de Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores. Este precedente representa una preocupante ruptura de los mecanismos diplomáticos de resolución de conflictos y una advertencia sobre las consecuencias del empleo unilateral de la fuerza en Nuestra América.
Asimismo, el 29 de enero de 2026 Trump declaró a Cuba como una supuesta amenaza extraordinaria para la seguridad nacional estadounidense, estableciendo mecanismos de presión sobre terceros países que suministren petróleo a Cuba. Las consecuencias de estas disposiciones agravan las dificultades energéticas y económicas provocadas por el bloqueo, constituyendo una nueva forma de genocidio que debe ser rechazada a nivel global.
Defender a Cuba es defender a la humanidad, la autodeterminación de los pueblos, la igualdad soberana de los Estados y la convivencia pacífica entre las naciones. La resistencia histórica del pueblo cubano expresa una lucha que trasciende sus fronteras: el derecho a construir un proyecto nacional propio sin sometimiento a intereses extranjeros.
En ese sentido, exigimos que cese el hostigamiento contra Cuba y sus dirigentes, el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo contra Cuba, el cese de las medidas coercitivas unilaterales y el pleno respeto a su soberanía.
Reafirmamos nuestra solidaridad internacionalista con el pueblo cubano y convocamos a fortalecer la unidad de las fuerzas democráticas, progresistas, socialistas y antiimperialistas frente a toda forma de agresión extranjera.

¡Defender a Cuba es defender a la humanidad!
¡Abajo el bloqueo contra Cuba!

Lima, 19 de octubre de 2026

Buró Político del Comité Central

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El Partido Comunista del Perú – Patria Roja recibió a delegación del Partido Comunista de Vietnam

En el marco del fortalecimiento de los lazos históricos de hermandad revolucionaria y solidaridad internacionalista, la dirección nacional del Partido Comunista del Perú – Patria Roja sostuvo una exitosa reunión bilateral con una destacada delegación del Partido Comunista de Vietnam (PCV).

La comitiva vietnamita estuvo encabezada por el Prof. Dr. Hoàng Phúc Lâm, Secretario Adjunto del Comité del Partido y Subdirector de la Academia Nacional de Política Ho Chi Minh (rango viceministro), e integrada por el camarada Nguyễn Nam Quân, Subdirector General del Departamento de América del Ministerio de Relaciones Exteriores; la camarada Đào Thị Nguyệt Hằng, Subdirectora del Departamento de Cooperación Internacional de la Academia Nacional de Política Ho Chi Minh; y el camarada Nguyễn Việt Hùng, Especialista Principal del Departamento de América de la Cancillería vietnamita.

Por parte del Partido Comunista del Perú – Patria Roja, la delegación anfitriona estuvo conformada por los camaradas Alberto Moreno Rojas, Presidente del Partido; Julio Mendoza García, Secretario General; Luis Enrique Tejada; Arturo Ayala; Karina Poclin, y Juan Brito.

Durante la sesión de trabajo, ambas organizaciones intercambiaron balances sobre la compleja coyuntura internacional, reafirmando su compromiso con la construcción de un orden mundial multipolar, la defensa irrestricta de la soberanía de las naciones frente al intervencionismo imperialista y la cooperación entre las naciones del sur global.

Asimismo, se enfatizó la convergencia en el desarrollo creador de la teoría marxista-leninista. El camarada Alberto Moreno y el Prof. Dr. Hoàng Phúc Lâm coincidieron en el valor histórico de aplicar la doctrina socialista a las realidades concretas de cada pueblo: tanto en la renovación socioeconómica del Đổi Mới en Vietnam como en la concepción mariateguista del socialismo en el Perú como una «creación heroica», sin calco ni copia.

En el plano bilateral, se ratificó la voluntad de dinamizar los vínculos de cooperación formativa e intercambio teórico entre ambos partidos. Asimismo, la delegación vietnamita entregó el saludo firmado por el Presidente To Lam al 98º Aniversario del Partido Comunista del Perú – Patria Roja.

El encuentro concluyó con la entrega de presentes institucionales y la reafirmación del compromiso inquebrantable de continuar marchando juntos por la soberanía, la justicia social y el socialismo.

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