Carta a los maestros del Perú en su día

Se celebra un aniversario más del día de los maestros del Perú. Justo reconocimiento y homenaje a un importante sector de la intelectualidad, cuya responsabilidad es enorme y cuya atención, de parte del Estado, siempre deficiente, incompatible con la labor que realizan.

Uno de los grandes problemas a resolver -que el neoliberalismo ha agravado en gran medida- es entender la educación como un factor fundamental en la lucha del pueblo peruano para construir una sociedad justa, democrática, desarrollada, soberana.

Olvidar o dejar de lado su importancia en el desarrollo económico, en la equidad social, étnica y de género, en la formación de ciudadanos, en la construcción de identidad nacional, es uno de los factores que explican el atraso, la pobreza, la débil integración nacional. 

El Perú necesita una nueva Reforma Educativa. Una reforma que mire al futuro, que no se contente con dar respuesta a las exigencias de hoy o a las urgencias del momento. Ello implica también atender al docente, dar cuenta cabal de su importancia en todo el proceso de la educación nacional, así como garantizar las mejores condiciones para el ejercicio de su labor profesional.

En esta oportunidad, les hacemos llegar a las maestras y maestros del Perú, el reconocimiento a su labor abnegada, a su trayectoria de lucha que viene del tiempo heroico de Horacio Zevallos, líder indiscutido del SUTEP, ejemplo de consecuencia, de lealtad con los maestros y el pueblo peruano.

Si el SUTEP pudo enfrentar con éxito y dignidad momentos complejos, de represión o amenazas de división, fue porque defendió siempre la unidad del sindicato, los intereses de las maestras y maestros, y levantó la bandera de una educación universal, de calidad, gratuita, como derecho humano fundamental garantizado por el Estado, opuesto a la mercantilización de la educación que consagra la Constitución neoliberal de 1993.

El gobierno de Pedro Castillo, en su afán de destruir al SUTEP, apenas instalado reconoció un sindicato paralelo, hoy repudiado por los maestros. Desde entonces usa todos los recursos del Estado con este fin, siguiendo métodos que en el pasado usaron dictaduras y gobiernos reaccionarios.

Por eso, los llamamos a defender la unidad del sindicato, fortalecer su organización en todas sus instancias, mejorar y extender la democracia interna, perseverar en los principios del sindicalismo de clase. Las divisiones, la ausencia o debilidad de la democracia interna, el conformismo o la pasividad, nunca han traído beneficios para los trabajadores.

El Perú necesita construir un orden nuevo. Para ello es también indispensable una educación y un contingente de maestros a la altura de esta tarea. Y nunca sonará más urgente el llamado del maestro de maestros, José Carlos Mariátegui: “De todas las victorias humanas les toca a los maestros, en gran parte, el mérito. De todas las derrotas humanas les toca, en cambio, en gran parte, la responsabilidad”.

6 de julio de 2022.

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