Economía primario exportadora, desastre ecológico, mentalidad colonial

Por: Manuel Guerra

En el Perú, la economía primario exportadora, el desastre ecológico y la mentalidad colonial de las clases dominantes representan las tres partes de un todo, fuente del atraso del país y la exclusión de las mayorías.

Lo de Ventanilla es una muestra de cómo opera el capitalismo salvaje con la complicidad de las clases dominantes, para las que no hay otra manera de encarar la economía que no sea el saqueo de los recursos naturales, el entreguismo, la firma de contratos lesivos a los intereses nacionales; también muestra el comportamiento medroso del gobierno frente a REPSOL, la empresa responsable del desastre ecológico en el litoral peruano. Es penoso ver cómo el radicalismo y las promesas de cambio de la campaña electoral se hacen humo frente a las presiones de la derecha apátrida.

No hay que olvidar que el desastre de Ventanilla no es el único caso de este tipo. Las actividades extractivas en costa, sierra y selva vienen generando, de manera sostenida, la destrucción medioambiental, la permanente agresión a la naturaleza, condenando el país al atraso y comprometiendo el futuro de las próximas generaciones. Los derrames petroleros en la Amazonía, la tala indiscriminada, la desertificación de la selva, el envenenamiento de ríos y lagunas, las tierras de cultivo inutilizadas; tal es el costo que tenemos que pagar para satisfacer la voracidad de un puñado de empresarios.

¡Es ahora, Perú!, es momento de movilizarnos para defender los recursos naturales, impedir que continúe el saqueo y la agresión permanente a la naturaleza. Lo de Ventanilla, más allá de las severas sanciones que deben imponerse a la empresa REPSOL, coloca a la orden del día el debate sobre la viabilidad de la economía basada en las actividades extractivas, el tratamiento al capital extranjero, la revisión de los contratos con las empresas transnacionales, la necesidad de cambiar las fuentes de energía.

Una vez más, la realidad nos muestra que los grandes cambios que el Perú requiere solo pueden realizarse cerrando el ciclo neoliberal, arrojando a la espuria Constitución fujimorista al basurero de la historia. Frente a las maniobras reaccionarias que pretenden impedir la soberanía popular para llevar a cabo un referéndum constitucional, hay que responder: ¡DESDE LA CALLE CON MOVILIZACIÓN, NUEVA CONSTITUCIÓN!

Otro Perú es posible, unidos podemos lograrlo.