Pragmatismo y perversion política

Por: Manuel Guerra

Es sabido que en el Perú nunca llegó a realizarse plenamente la democracia liberal. Desde los inicios de la república el ejercicio de la política estuvo reñida con los postulados teóricos de sus fundadores. La burguesía, que nació raquítica bajo el yugo del capital extranjero, fue incapaz de erigirse como clase rectora en la construcción de la nación peruana, saldando cuentas con la herencia colonial, tanto en el ámbito de la economía, como en la organización del Estado y la cultura subyacente. El caudillismo militar, el gamonalismo, el patrimonialismo, la exclusión del campesinado y los pueblos originarios, el racismo, el machismo y el patriarcalismo, se entronizaron en tal estado de cosas. Los procesos electorales fueron dominados por las élites limeñas y regionales, haciendo uso y abuso del fraude, la compra de votos, el método del “pisco y butifarra”, incluso la violencia política y el asesinato entre rivales.

Dos siglos de vida republicana no han logrado cambiar las vigas maestras de este andamiaje, a pesar de la reforma agraria que otorgó ciudadanía al campesinado y las conquistas de derechos y avances democratizadores logrados por las luchas populares.

Con el advenimiento del neoliberalismo y el papel dominante de los poderes fácticos, la democracia liberal ha recibido un golpe de muerte, vaciada de sus contenidos, convertida en formalidad y taparrabo; la crisis del Estado y democracia liberales afectan, incluso, a los países capitalistas más avanzados, como EEUU y las naciones europeas. En medio de la descomposición y la decadencia cobran fuerza los sectores autoritarios, intolerantes y fascistas, asumen protagonismo personajes mediocres y viscerales.

Sucede que el neoliberalismo no es solo un proyecto económico; tiene también como componentes una forma de organizar el Estado y la sociedad, y una ideología profundamente individualista y pragmática. El afán de lucro, el consumismo, la destrucción de la naturaleza, la sobreexplotación de los trabajadores, presentes desde los orígenes del capitalismo, con el neoliberalismo han alcanzado tal grado, que para su existencia la democracia liberal le resulta un estorbo.

Esta crisis de la democracia liberal se manifiesta con mayor ímpetu en países como el nuestro, donde las instituciones son endebles. En el Perú, luego de la derrota de la dictadura militar de Morales Bermúdez y convocada la Constituyente y las elecciones generales, no se logró afirmar un camino democrático. La década de los 80 del siglo pasado estuvo dominada por el fracaso del segundo belaundismo, la irrupción terrorista de Sendero Luminoso, la guerra sucia que se impuso desde el Estado, el triunfo y derrota de Izquierda Unida, el primer gobierno aprista que, asimismo, terminó en la bancarrota, el proyecto frustrado de la Asamblea Popular de Villa El Salvador, los efectos del derrumbe de la ex URSS. Todo ello abonó el terreno para que emergiera la “antipolítica” encarnada por Alberto Fujimori, personaje improvisado que, canalizando el descontento popular existente y enfilando contra “la partidocracia”, pronto se convirtió en voluntarioso aplicador del recetario neoliberal, que había negado durante su campaña.

El neoliberalismo ha obtenido una verdadera victoria en el terreno de las ideas; ha logrado que sus antivalores, su manera de ver las cosas, se vuelvan sentido común. Ha tenido como herramientas el poder mediático, el sistema educativo reformado bajo sus moldes, la industria cultural, operadores políticos y sociales, las sectas religiosas y sectores conservadores de la

iglesia católica, los gremios empresariales, ONGs, centros de investigación, una legión de intelectuales formados y puestos al servicio del nuevo credo.

La crisis de la democracia liberal se expresa también en la crisis de los partidos. Convertidos en máquinas electorales de coyuntura, su militancia ya no se compone de personas que se adhieren a un ideario, programa y doctrina, sino de golondrinos cuyo único interés es acceder a los niveles de Estado y gobierno para saquear las arcas públicas. Se trata de una militancia fugaz, que migra de uno a otro partido, conforme lo indiquen sus intereses. De este modo, la política se ha poblado de aventureros, mediocres y logreros, cuyas campañas en no pocos casos son financiadas por el narcotráfico y otras formas del crimen organizado. La corrupción en el Perú, cuyos orígenes se remontan a la colonia, ha sido un componente constante en la gestión de la cosa pública, pero con el neoliberalismo ha alcanzado dimensiones gigantescas, descomponiendo la médula de las instituciones del Estado, situación que se ha desbordado al conjunto de la sociedad, que sufre las consecuencias de la criminalidad, el sicariato, la inseguridad ciudadana.

El pragmatismo, que es el principal componente de la ideología neoliberal, destruye la ética, la moralidad, la solidaridad, la lealtad, los ideales. Promueve comportamientos utilitarios, amorales, cínicos. Asumiendo la receta maquiavélica, que el fin justifica los medios, recurre a métodos abyectos, al chantaje y la compra de conciencias, a la mentira desembozada, al prebendismo y la corrupción, incluso a la violencia y el asesinato.

Lo grave es que el pragmatismo ha penetrado también en las organizaciones populares y partidos de izquierda, no se explica de otro modo comportamientos como los de Gregorio Santos, Susana Villarán, la bancada de Perú Libre en el Parlamento, las bandas que actúan en construcción civil, las disputas por el control de los cargos y recursos de las organizaciones sindicales, los operadores dedicados a comprar la conciencia de los militantes.

La regeneración moral que necesita el país requiere, ante todo, combatir y depurar a las manifestaciones del pragmatismo en nuestras filas, afirmar los principios y la ética asumiendo el ejemplo de Mariátegui; construir una corriente renovadora que se extienda al conjunto de los sectores populares. Frente al pancismo de los cerdos, hay que afirmar compromisos y comportamientos al servicio de los grandes intereses del pueblo y de la patria.

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¡Los pueblos de América Latina están con Lula!

El Partido Comunista del Perú – Patria Roja sigue con especial atención la jornada electoral que desarrolla hoy el hermano pueblo de Brasil, consciente de su trascendencia para el conjunto de América Latina y el Caribe.

Estamos atentos al desarrollo de este proceso y denunciaremos cualquier intento de intervención extranjera, presión política, económica o mediática que pretenda vulnerar la voluntad soberana del pueblo brasileño. América Latina conoce demasiado bien las consecuencias de la injerencia imperialista y del sometimiento de nuestros países a los intereses estratégicos de los Estados Unidos.

La historia de nuestra región está marcada por golpes de Estado, operaciones encubiertas de la CIA, bloqueos, sanciones, campañas de desestabilización e intervenciones militares. La invasión estadounidense de Panamá en 1989 constituye uno de los ejemplos más graves de esta política intervencionista. Las formas pueden cambiar, pero persiste el intento de impedir que nuestros pueblos construyan caminos propios de independencia y desarrollo.

En Brasil, como en otros países de Nuestra América, el avance de las fuerzas de extrema derecha representa un serio desafío para las conquistas democráticas y populares. Su crecimiento no puede entenderse solamente en clave electoral, forma parte de una agresiva operación continental por el control político, económico y geopolítico de nuestros países por parte del imperialismo estadounidense.

En ese contexto, reconocemos la trayectoria de Luiz Inácio Lula da Silva, así como el papel histórico del movimiento obrero, campesino y popular brasileño en la defensa de los derechos sociales, la democracia, la soberanía nacional y la integración regional.

La experiencia demuestra, sin embargo, que ninguna conquista popular puede descansar únicamente en un gobierno o una figura política. Su verdadera garantía se encuentra en la organización y movilización consciente del pueblo.

Desde el Partido Comunista del Perú – Patria Roja, expresamos nuestra solidaridad con el pueblo brasileño y llamamos a las fuerzas antiimperialistas, democráticas y populares de nuestra región a permanecer vigilantes frente a cualquier intento de desconocer o condicionar su voluntad soberana.

Lima, 4 de octubre de 2026

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Saludamos 77° Aniversario de la República Popular China

El Partido Comunista del Perú – Patria Roja saluda a la República Popular China en el 77° Aniversario de su Fundación. Luego de 22 años de guerra popular revolucionaria dirigida por el Partido Comunista de China, el 1 de octubre de 1949 el Presidente Mao Zedong proclamó la República Popular en la Plaza Tian’anmen de Beijing. Hoy, la República Popular China es un sólido baluarte del socialismo en el mundo.
Bajo la conducción del Partido Comunista de China y de su Secretario General, el camarada Xi Jinping, el pueblo chino avanza en la construcción del socialismo con características chinas, en materializar la modernización y en construir una sociedad moderadamente próspera.

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Saludamos 78° aniversario de la RPD de Corea

Con motivo del 78.º aniversario de la fundación de la República Popular Democrática de Corea, expresamos nuestro fraterno saludo al pueblo coreano, al Partido del Trabajo de Corea y a su dirección política.

Desde el Partido Comunista del Perú – Patria Roja, valoramos esta fecha como una reafirmación del derecho de los pueblos a la soberanía, la autodeterminación y la construcción de su propio camino al desarrollo, tal como fue trazado por el mariscal Kim Il Sung y la Idea Juche, camino que fue continuado de manera valerosa por el camarada Kim Jong Il, y actualmente por el camarada Kim Jong Un. La RPD de Corea, en ese sentido, ha sido y sigue siendo un faro de independencia y resistencia en un escenario internacional marcado por la creciente escalada de agresión del imperialismo norteamericano contra los pueblos del mundo.

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