Actualidad de Mariátegui

Por: Alberto Moreno Rojas

Publicado originalmente el 14 de junio de 2020, mantiene plena actualidad

Hoy 14 de junio se conmemora un año más del nacimiento de uno de los intelectuales fundamentales que ha producido el Perú y América Latina: José Carlos Mariátegui. Intelectual con una filiación y una fe, que integró en un todo pensamiento y acción, definición ideológica y teórica con capacidad de construcción política, cultural y ética del proyecto revolucionario que hizo suyo.
Toda la riqueza de su pensamiento y de su actividad práctica puede resumirse en su convocatoria a la “creación heroica” del socialismo que se nutra de “nuestra propia realidad” y se exprese en “nuestro propio lenguaje”. Universal, sí, pero partiendo de nuestras raíces y realidad.
Contraviniendo su declarada definición marxista y su determinación de concurrir a la realización del socialismo en el Perú, tarea a la que dedicó sus mejores esfuerzos inmediatamente que pisó suelo peruano luego de su estancia Europea, Luis Alberto Sánchez lo acusó de europeizante, precisamente al intelectual y revolucionario radicalmente opuesto a toda variedad de dogmatismo, caudillismo, nihilismo, seguidismo a lo extranjero o adaptación ciega al movimiento espontáneo.
En carta a Clodoaldo Espinoza, de setiembre de 1929, en síntesis definitoria le escribe: “Hay que realizar simultáneamente…el estudio de la literatura marxista fundamental y la aplicación del método marxista al esclarecimiento de las cuestiones nacionales”. Es lo que hizo dejándonos un estilo de trabajo donde se funde la solidez doctrinaria con el estudio y conocimiento profundo de la realidad del Perú de su tiempo, inseparable de la labor orientada a la construcción de la fuerza intelectual, política, cultural, moral y de masas que hiciera realidad el cambio revolucionario que promovía.
Esta visión de integralidad, sujeta a su vez a las exigencias de una realidad en cambio y desarrollo, es lo que se ha perdido en el marxismo peruano luego de su desaparición física en 1930, cerrando hasta cierto punto un ciclo de “creación heroica” que no se ha resuelto hasta el presente y que constituye tarea fundamental de las nuevas generaciones.
No es que el pueblo peruano, con el proletariado al frente, dejara de luchar. Más allá de errores o limitaciones relativamente fáciles de detectar, de existir espíritu crítico y autocrítico severo, esa lucha ha estado presente en distinto grado y no pocas veces con un alto nivel de heroicidad e iniciativa. Lo que ha faltado – este es el mayor déficit a resolver- es la vanguardia política, intelectual y moral que tuviese la mirada estratégica de Mariátegui, la capacidad de observar objetivamente el Perú y su relación con el entorno latinoamericano y mundial, la visión de incorporar en un todo articulado la lucha ideológica, cultural, política, social, moral, étnica, de género, comunicacional, con la acción revolucionaria como centro, además de una comprensión de la dinámica de lo concreto y del manejo táctico con lo estratégico.
La crisis de 1930 y los años siguientes fue una oportunidad extraordinaria para construir una alternativa de izquierda y socialista con amplia base social. El Partido, que pudo alcanzar un posicionamiento importante de contar con una conducción inteligente que entendiera la realidad de ese momento y encontrara la respuesta apropiada, optó por una salida dogmática, sectaria, izquierdista, que lo distanció de las masas y lo colocó al borde del camino. Fue el APRA, que en palabras de Sánchez apenas cabía en un sillón, quien se posicionó canalizando las expectativas de amplios sectores del pueblo para
terminar hegemonizándolas durante décadas, convirtiéndose, de hecho, en el principal tapón que impidió su avance hacia opciones de izquierda y socialista.
No es que la concepción y el método marxista fallaran como teoría y como proyecto político. Fallaron quienes, divorciándose de la herencia legada por el Amauta, se desviaron bien hacia un izquierdismo estéril, apadrinado desde el VI Congreso de la Internacional Comunista; o bien, más tarde, hacia un seguidismo igualmente estéril, a las maniobras de la derecha, al culto por la coyuntura, lo transitorio y parcial, que perdura hasta el presente. El tacticismo desprovisto de rumbo estratégico se agota pronto.
Esta tradición explica la escasa aportación teórica del marxismo peruano. Explica también las debilidades para construir una alternativa integral, el peso determinante que adquiere el espontaneísmo como concepción y como método de acción, que explica la subordinación del factor consciente al movimiento espontaneo, a lo fragmentario; o bien la acción política que no escapa de las fronteras que tolera el adversario.
Por eso las elecciones políticas, o el “control” de las organizaciones de masas, o las luchas que se agotan en la coyuntura, se convierten en fines en sí mismos en lugar de medios necesarios en la batalla por construir una alternativa viable desde la izquierda y el socialismo. Llegado aquí, el problema de la hegemonía, fundamental en la batalla por el cambio social, se diluye hasta desaparecer. No tiene por qué sorprender que, en los hechos, sectores que se reconocen de izquierda, incluso marxistas, terminen enredados en la maraña que impone el adversario, en lugar de abrir y desarrollar su propio camino con independencia e iniciativa.
Un solo ejemplo, en el caso del Partido, puede ayudarnos a entender lo dicho. ¿Cómo explicar que militantes del Partido, incluso con rango de dirección, que acceden a esferas de gobierno terminen gestionando parecidamente a otro de derecha, incluyendo prácticas corruptas? Es el caso de Cajamarca con Gregorio Santos y sus seguidores. Con el agravante de haber contado con el respaldo masivo del campesinado de la región, con rica experiencia de prácticas democráticas, sentido social, de organización y disciplina, forjada por las rondas campesinas. No es sólo mareo oportunista. Significa también la renuncia de valores y principios comunistas, el aprovechamiento grosero de una población que esperaba cambios reales, el abandono de la construcción de un movimiento de masas de izquierda, la renuncia a una gestión de nuevo tipo, posible entonces. El resultado natural es el descrédito de la izquierda como experiencia de gobierno innovador y la desmoralización de cientos de miles de hombres y mujeres que se sienten defraudados.
El coronavirus pone de manifiesto la profundidad de la crisis a que lleva el proyecto neoliberal. Crecientes sectores de la población sienten la necesidad de proceder a cambios fundamentales comenzando por el Estado “subsidiario” que establece la Constitución fujimorista de 1993. Nueva República y Nueva Constitución se convierten en banderas que se colocarán pronto en el centro del escenario político. No es difícil percibir la tendencia favorable para avanzar en esa dirección siempre que se cuente con una dirección correcta, con la unidad en lugar de la dispersión actual, con la capacidad para disputar a la derecha neoliberal y autoritaria la hegemonía del proceso político en curso.
En un escenario con estas características es más urgente volver a Mariátegui como guía teórico, intelectual y moral. Volver como lo haría él de estar entre nosotros: con amplitud de miras, con espíritu creador e innovador, como conocedor profundo de la realidad nacional y mundial, firmemente asentado en sus ideales socialistas pero también con los pies bien puesto sobre la tierra.

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Saludamos 78° aniversario de la RPD de Corea

Con motivo del 78.º aniversario de la fundación de la República Popular Democrática de Corea, expresamos nuestro fraterno saludo al pueblo coreano, al Partido del Trabajo de Corea y a su dirección política.

Desde el Partido Comunista del Perú – Patria Roja, valoramos esta fecha como una reafirmación del derecho de los pueblos a la soberanía, la autodeterminación y la construcción de su propio camino al desarrollo, tal como fue trazado por el mariscal Kim Il Sung y la Idea Juche, camino que fue continuado de manera valerosa por el camarada Kim Jong Il, y actualmente por el camarada Kim Jong Un. La RPD de Corea, en ese sentido, ha sido y sigue siendo un faro de independencia y resistencia en un escenario internacional marcado por la creciente escalada de agresión del imperialismo norteamericano contra los pueblos del mundo.

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¡Fuera del Perú Marco Rubio!

RECHAZAMOS LA VISITA DE MARCO RUBIO Y LA INCORPORACIÓN DEL PERÚ
AL “ESCUDO DE LAS AMÉRICAS”

¡POR LA SOBERANÍA NACIONAL,
CONTRA LA INJERENCIA IMPERIALISTA
Y EL ENTREGUISMO!

Ante la visita oficial al Perú del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, y el anuncio de la incorporación de nuestro país al denominado “Escudo de las Américas”, expresamos nuestro firme rechazo a toda política que pretenda subordinar al Perú a los intereses geopolíticos, militares y económicos de Washington en América Latina.
1. Rechazamos la incorporación del Perú al llamado “Escudo de las Américas”. La seguridad nacional, la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado deben responder a una estrategia soberana del Estado peruano y a mecanismos de cooperación entre iguales, no a una arquitectura hemisférica diseñada según los intereses estratégicos de Estados Unidos. Bajo los discursos de “seguridad hemisférica”, “narcoterrorismo” y “amenazas transnacionales” se pretende reforzar una histórica política de tutela e injerencia sobre América Latina y el Caribe.
2. Denunciamos que esta ofensiva coincide con la continuidad del modelo neoliberal impuesto por el fujimorismo, basado en el entreguismo, la privatización y la subordinación de nuestros recursos al capital transnacional. No es casual que los llamados “minerales críticos” ocupen hoy un lugar central en la relación con Washington. El cobre, el litio y los demás recursos estratégicos pertenecen a la nación y deben servir al desarrollo soberano, la industrialización, la ciencia, la tecnología y el bienestar del pueblo peruano, y no convertirse en simples materias primas para las cadenas de suministro de las grandes potencias.
3. Rechazamos cualquier intento de convertir al Perú en instrumento de una política de bloques o de confrontación contra China, Irán u otros países. Nuestro país requiere una política exterior independiente, soberana, latinoamericanista y abierta al mundo multipolar, fundada en la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y el respeto al derecho internacional. Rechazamos igualmente el doble rasero de Washington y su respaldo a la política del Estado de Israel contra el pueblo palestino. El Perú debe relacionarse con todos los países desde sus propios intereses nacionales.

La cooperación internacional debe construirse entre Estados soberanos e iguales. El Perú necesita relaciones con el mundo, pero no tutelaje; inversión, pero no entreguismo; seguridad, pero no subordinación.

¡NO A LA INJERENCIA IMPERIALISTA EN EL PERÚ!
¡NUESTROS RECURSOS AL SERVICIO DEL DESARROLLO NACIONAL!
¡POR UNA POLÍTICA EXTERIOR SOBERANA Y UN MUNDO MULTIPOLAR!

Lima, 9 de septiembre de 2026

Buró Político del Comité Central

Alberto Moreno Rojas
Presidente

Julio Mendoza García
Secretario General

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Rechazamos la ruptura de relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán

El Partido Comunista del Perú – Patria Roja expresa su firme y categórico rechazo a la decisión del Gobierno del Perú de romper relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, anunciada este 1 de septiembre de 2026.
Esta medida responde a la subordinación servil del régimen a los dictados de la política exterior del imperialismo estadounidense. No constituye ninguna casualidad que quien hoy encabeza la Cancillería haya sido, durante años, empleado a sueldo de la Embajada de los Estados Unidos en el Perú.
Ninguno de los pretextos esgrimidos por Torre Tagle justifica una decisión de tal gravedad. La agresión permanente y el hostigamiento contra el pueblo iraní provienen directamente de la alianza belicista entre Estados Unidos e Israel. El verdadero peligro para la paz y la seguridad internacional radica en ese eje imperialista y sionista, artífice del genocidio contra el heroico pueblo palestino, una tragedia ante la cual nuestra Cancillería guarda un silencio cómplice.
Con esta ruptura se consuma el quiebre de la histórica tradición diplomática del Perú, degradada hoy a apéndice de las presiones geopolíticas de Washington. Clausurar unilateralmente los vínculos con una nación milenaria constituye un acto ideologizado, irresponsable y lesivo para los intereses nacionales. La improvisación al frente de la Cancillería ignora deliberadamente que el sostenimiento de relaciones diplomáticas no significa avalar políticas internas de otros Estados, sino preservar el canal civilizado para el diálogo, la solución pacífica de las controversias y la estabilidad internacional.
En un contexto global en plena transición hacia un orden multipolar, el Perú debe afirmar su soberanía mediante el diálogo con todos los pueblos del mundo, no aislarse tras los intereses en declive de una potencia hegemónica.
Exigimos al gobierno fujimorista rectificar de inmediato esta nefasta decisión y retomar una política exterior independiente, no alineada y respetuosa del derecho internacional. Asimismo, convocamos a las fuerzas democráticas, patrióticas, a las organizaciones populares y a la clase trabajadora a repudiar este sometimiento colonial de nuestra diplomacia y a defender una política soberana al servicio de la paz de los pueblos.

Lima, 2 de setiembre de 2026

BURÓ POLÍTICO DEL COMITÉ CENTRAL

Alberto Moreno Rojas
Presidente

Julio Mendoza García
Secretario General

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