¿Y DESPUÉS DEL REFERENDUM?

Por: Manuel Guerra

El resultado del referéndum es categórico: el pueblo está hastiado de la corrupción enquistada en niveles del Poder Judicial, la Fiscalía, el Parlamento y otras instituciones del Estado; está harto del sucio manejo del fujiaprismo en el Congreso, de la impunidad, de partidos políticos convertidos en bandas delictivas, de empresarios corruptos y corruptores, del crecimiento de la criminalidad y la violencia que se cierne sobre los ciudadanos.

Esto es lo más importante de la lectura de la consulta, a pesar que la gran mayoría no estaba, ni está adecuadamente informada sobre los contenidos de las reformas, y tampoco es consciente si éstas van a ser realmente efectivas para derrotar a la corrupción y resolver la grave crisis política que afecta al país.

Respaldando la propuesta del Ejecutivo el pueblo ha señalado que quiere cambios, y si bien el presidente Vizcarra se ha anotado una victoria política, ahora tiene el serio problema de no defraudar a la población que se mantendrá expectante y de ninguna manera ha entregado un cheque en blanco, ni permanecerá pasiva si no ve resultados concretos.

Con el referéndum, el presidente ha realizado una hábil maniobra política, manteniendo la iniciativa ha arrinconado a la oposición fujiaprista, a la vez que ha bajado los decibeles de la protesta social que se manifestó con fuerza en los meses pasados, circunstancias en que ganaba terreno la exigencia del cierre del Congreso, adelanto de elecciones y nueva Constitución.

Además, todo esto le ha servido al gobierno para distraer la atención pública respecto a otros problemas que afectan a los peruanos, como el rumbo de la economía que continúa apostando por la profundización del modelo neoliberal con las consiguientes políticas entreguistas, lesivas al interés nacional, depredadoras del medio ambiente, atentatorias del empleo y derechos laborales, promotoras de las privatizaciones de la educación y la salud, permisivas al abuso de los bancos y grandes empresas de servicios que esquilman los bolsillos de la gente.

En los meses que vienen estos temas volverán con fuerza y la crisis política, lejos de ser resuelta se irá profundizando. No nos hagamos ilusiones: en los marcos del actual modelo y la institucionalidad de la Constitución fujimorista no hay solución posible a los graves problemas que afectan al país, y la situación de las grandes mayorías continuará deteriorándose. Y en esto, en la defensa cerrada del modelo y la actual Constitución hay una plena coincidencia del presidente Vizcarra, el fujimorismo y el conjunto de la derecha neoliberal.

Por ello es preciso actuar con independencia política, mantener la movilización popular, insistir en el cierre del Congreso, el adelanto de elecciones y una nueva Constitución para dar paso a una nueva república; esta es la ruptura histórica que hay que trabajar para abrir un nuevo rumbo a nuestra patria.