Por: José Carlos Ramos

En realidad no ha habido un vuelco en los resultados, desde antes de las elecciones se preveía que Evo Morales ganaba las elecciones y eso fue ratificado por los primeros resultados que le dio la victoria a Evo Morales por más del 40% y, también, le dio al derechista Carlos Mesa la esperanza de pasar a segunda vuelta, hasta ahí todos contentos. Pero los primeros resultados no consideraban el voto rural, mayoritariamente descendientes de los pueblos originarios de los que procede Evo Morales e históricamente abrumadoramente favorable a él.

Cuando los votos del campo, de los pueblos originarios, se comenzaron a contabilizar no hubo un vuelco sino la ratificación de la tendencia a la victoria de Evo Morales, pero en primera vuelta, pues la diferencia por la que ganaba Evo Morales al derechista Carlos Mesa se amplió al 10 %. Se cumplían así las dos condiciones de la ley electoral boliviana para que no hubiera segunda vuelta: Obtener más del 40% de los votos y superar en 10% al candidato del segundo lugar. Entonces, Carlos Mesa y sus seguidores mostraron su verdadero rostro, al desconocer las elecciones, aplicar la violencia verbal y física contra todo aquel que tuviera rasgos “indios” o “cholos” como consideran a los seguidores de Evo Morales. Y la OEA entró en acción para atacar internacionalmente la victoria en primera vuelta de Evo Morales.

Esa actitud de la OEA se entiende por su calidad de Ministerio de colonias de Estados Unidos de Norteamérica para América, ellos no se explican, sobre todo menosprecian y desconocen el voto rural, el voto de los Aymaras, si por ellos fuera no deberían votar, no pueden aceptar que esos votos le hayan dado la victoria a Evo Morales, en una actitud claramente colonialista y racista.

En el fondo no aceptan, por los intereses imperialistas y colonialistas a los cuales representan, que el pueblo se organice para defender sus intereses y elija a sus representantes verdaderos. No olvidemos como la OEA apoyó las protestas violentas de gente armada de la burguesía venezolana contra el gobierno bolivariano de Venezuela, que representa realmente a su pueblo; luego, la OEA, se pronunció contra la movilización del pueblo ecuatoriano y a favor de su represión por el gobierno neoliberal ecuatoriano que aplicaba las medidas ordenadas por Estados Unidos de Norteamérica mediante el Fondo Monetario Internacional en perjuicio del pueblo; y, últimamente, la OEA se ha vuelto a pronunciar contra la movilización del pueblo chileno, en rechazo del alza de los precios de los pasajes del Metro, y a favor de su represión por el gobierno derechista neoliberal chileno.

La actitud de los periodistas de los medios de comunicación también se entiende porque esos medios de comunicación, como RPP, El Comercio, La República, etc. son empresas en manos de una minoría que también domina la economía con sus empresas y la política con sus representantes, los políticos de la derecha como Fuerza Popular, el PAP, etc.

No hay “independencia” ni “imparcialidad”, ni puede haberla, son periodistas asalariados y fervientes derechistas que se ocultan en un discurso aparentemente “imparcial” y “ecuánime”. Esta gente, sea en cualquier país de América, incluso del mundo, defenderán los intereses de los empresarios y la derecha.

No podemos esperar menos de ellos, ocupemos nuestro lugar junto al proletariado y pueblo peruanos y el proletariado y pueblos de América y el mundo, empezando por Venezuela, Ecuador, Chile y Bolivia, donde el imperialismo busca liquidar a su vanguardia.