Venezuela


Por: Rolando Breña Diario Uno -29/01/2019

Hace algún tiempo, buses y microbuses limeños fueron escenarios de actividad política y sindical. Jóvenes y veteranos militantes, generalmente de izquierda, subían a ellos y procuraban explicar sus opiniones sobre el país, sus problemas y posibles soluciones. Los sindicalistas lo hacían para justificar luchas y demandar solidaridad moral y económica.


Se pretende reducir los conflictos en Venezuela a la simple contradicción dictadura-democracia: la dictadura chavista-madurista, de ideología izquierdista y socialista que ha usurpado el poder político imponiendo terror y violencia, desapareciendo derechos elementales, reduciendo a la población a la miseria y promoviendo migración masiva, por un lado, y por otro la lucha democrática de la oposición con el respaldo de los gobiernos democráticos de América y algunos otros bajo el liderazgo y conducción de Estados Unidos.


Bajo esta falsa contradicción, se ha tejido una maraña de argumentos, informaciones, análisis, mentiras y medias verdades, tácticas que ha invadido el mundo entero, particularmente América Latina a través de poderosos y monopólicos instrumentos de comunicación. ¿Será verdad que a las derechas reaccionarias y neoliberales, autoritarias y a USA, realmente les interesa la suerte de los venezolanos? ¿Será verdad que les interesa “devolver” la democracia, la paz, el desarrollo y el progreso?.


No lo creemos. La historia enseña que estos sectores fueron siempre los primeros en barrer con las libertades, derechos y reivindicaciones de los pueblos latinoamericanos, los que sostuvieron todas las dictaduras, practicaron todas las formas de violencia y terror, se opusieron a todo cambio y desarrollo anteponiendo sus propios mezquinos intereses, permitieron y participaron de golpes de Estado, intervenciones e invasiones militares promovidos y financiados por USA.


Para USA, lo que está en juego no son los derechos humanos, los pobres o la dictadura que siempre les importó un bledo. Ni siquiera el petróleo. Lo que busca es un objetivo simple pero de inmenso alcance estratégico en su afán de recuperar o afianzar su hegemonía política. No permitir que en “su patio trasero” exista un gobierno insolente que se atreva a hablarle de igual a igual, que se ponga al margen de sus planes expansionistas y ejercite una política de Estado soberana e independiente.


No puede permitir que procesos políticos, gobiernos o liderazgos surjan y se desarrollen en pugna u oposición a sus planes imperialistas. Ya el ejemplo de Cuba fue más que suficiente como foco de contagio y debe prevenir a como dé lugar nuevas rebeldías y fugas que debiliten o rompan su férula.
Este es el gran motivo de su agresividad y gran violencia contra Venezuela. Fue Chávez y hoy Maduro. Mañana será cualquiera que no le sea grato o no muestre sonrisa complaciente y actitud servil a sus mandatos o a sus gruñidos. Los derechos, libertades, democracia son solo conceptos vacíos y utilitarios.


El diario El Comercio, en su editorial del 26 de enero, tiene la desfachatez de endilgar a Juntos por el Perú, una estúpida acusación: que su oposición al intervencionismo norteamericano, obedecería a que “le debe algo” al chavismo. Luis Miroquesada escribió: “el periodismo puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios”. Tal parece que El Comercio se desliza por la segunda parte de la frase. Y todavía sigue apareciendo en su primera plana: “independencia y veracidad”. Vaya descaro.