Las vidas de las peruanas continúan en riesgo. La crisis generalizada y la pandemia han agravado las diversas formas de violencia que se ejercen contra ellas. Esta situación es exacerbada por el sistema capitalista, el patriarcalismo y el modelo neoliberal que ha demostrado su cruda esencia inhumana agudizando la pobreza, precariedad laboral, el racismo, explotación, discriminación y violencia de género.

Las y los comunistas luchamos por construir un proyecto de país con equidad de género en el que los derechos ciudadanos sean garantizados, particularmente, de las mujeres. Repudiamos el accionar de sectores políticos fascistas que promueven el odio, la violencia, el racismo, la vacancia e inestabilidad política y cuestionan los avances en las luchas por los derechos de las mujeres. Forjamos la unidad del pueblo y sus organizaciones naturales, siendo todo intento de división del movimiento sindical y popular, nocivo para el pueblo y sus justas reivindicaciones.

En estos momentos cruciales que vive nuestra patria nos reafirmamos en que, para dar una salida estructural a los grandes problemas nacionales, es preciso unir esfuerzos para iniciar un proceso amplio de intercambio de ideas y propuestas en torno a una Nueva Constitución que siente las bases de la nueva República que el Perú requiere.

Nos solidarizamos con las víctimas de las diversas violencias que se ejercen en nuestra sociedad, con las amas de casa del campo y la ciudad, nuestras hermanas de los pueblos originarios, trabajadoras, profesionales, diversidades; con todas y todos quienes luchan por mejores condiciones de vida, con las y los familiares de las víctimas de feminicidios, desaparecidas, violentadas, discriminadas y explotadas.

Exigimos atención sostenida a las organizaciones de subsistencia como las Ollas Comunes y los Comités Anti COVID impulsadas por valientes mujeres del pueblo para proveer de alimentación a sus familias y atenderse solidariamente ante la pandemia.

Consideramos que el Estado debe garantizar la atención e investigación oportuna ante las desapariciones de mujeres y niñas, tomando en cuenta que desaparición, pobreza y violencia se relacionan y muchas de nuestras compatriotas son víctimas de feminicidio, trata o explotación sexual. Reconocer legalmente la desaparición como modalidad de violencia y agravante de feminicidio. Además de implementar programas de atención especializada y reparación a las víctimas y familiares.

Demandamos que el personal que presta atención a denunciantes y familiares, tanto del Poder Judicial como de la Policía Nacional, deben ser capacitados/as adecuadamente para evitar la revictimización ya que, por esta razón y la incredulidad de la ciudadanía ante estos organismos del Estado, muchos casos no son denunciados ni se continúa.

Las y los peruanos tenemos memoria y exigimos justicia y reparación para con las víctimas de las esterilizaciones forzadas y violencia sexual durante el conflicto armado. Condenamos toda forma de discriminación y menosprecio a este caso por cuanto se trata de ciudadanas afectadas que, como todas y todos, merecen justicia.

Planteamos que, en la formulación e implementación de políticas públicas para hacer frente a la violencia de género, se considere la diversidad cultural y lingüística, la defensa del medio ambiente y la libre autodeterminación de los pueblos sobre sus territorios.

¡LAS QUEREMOS VIVAS, LIBRES Y DIGNAS!

¡POR UN PERÚ SIN VIOLENCIA DE GÉNERO!

Buró Político del Comité Central

25 de noviembre de 2021