Hola José Carlos, te escribo estas líneas con afecto pero con mucha preocupación. Estamos en mayo del año 2020 y el futuro próximo parece tan incierto.
Han pasado 90 años de tu partida, tantas cosas han pasado desde entonces. Cuántos sueños frustrados, cuántas luchas derrotadas. Tanta violencia y penas que ha vivido nuestro pueblo. Ya ni las podemos contar.
Qué dirías hoy si vieras a nuestro país sumido en la incertidumbre y el desconcierto producto de una pandemia de origen internacional. Casi todos lo dicen, estamos atravesando uno de los hechos más dramáticos de la historia, que está afectando a la humanidad entera y sobre el que aún no se pueden hacer predicciones de cómo terminará.
Tú viste otras pandemias y sufriste una enfermedad que te tuvo muy delicado durante tu niñez, y luego en la adultez te llevó a andar en silla de ruedas. Supiste lo que era vivir confinado largo tiempo en un centro de salud, y a pesar de tus limitaciones físicas pudiste hablar con tanta gente, articular tantos esfuerzos, acercarte tanto a nuestra realidad y plantear una salida, un camino.
Viviste y estudiaste una de las peores crisis que ha tenido el capitalismo, viste de cerca el nacimiento del fascismo y lo más oscuro de su prédica y acción. Pero a su vez viste de cerca como bullían las esperanzas de los obreros, campesinos e intelectuales cuando empezaron a ganar algunas de las revoluciones y las luchas sociales de entonces.
Hoy el mundo parece más interconectado, las tecnologías han revolucionado exponencialmente todo, pero sin embargo hay más hambre y explotación del trabajo que en tu tiempo. Todas las formas de vida en el planeta se ven amenazadas por el cambio climático y la voracidad desmedida de las industrias. Pareciera que hay un renacer del fascismo y de las ideas más oscuras del pasado, mientras los trabajadores parecen perdidos y desorganizados. Hay más cosas que comprar, pero también más precariedad de la vida. Vivimos una época de consumismo y de abundancia material, pero por otro lado de extrema pobreza espiritual y moral.
¿Qué dirías José Carlos si aún vivieras, y vieras todo lo que está pasando? ¿Perderías las esperanzas? ¿Dejarías de pensar, de escribir y organizar como lo hiciste en tu momento? Yo creo que no. Hoy, que la pandemia nos ha traído muerte y temor, parece no haber salidas, que nada se puede hacer para enfrentar al sistema establecido o a los que manejan las riendas del poder global y nacional, José Carlos tu vida y tu pensamiento nos transmite fuerza y vitalidad para seguir pensando, estudiando la realidad, alzando nuestra voz para demandar justicia social y un nuevo orden de las cosas.
Te mando un cálido abrazo José Carlos, siempre te llevo en el recuerdo.
Luis Gárate