Por: José Carlos Ramos

Como ya nos tiene acostumbrados, Donald Trump después de haber fracasado en su intento tardío de ejercer como epidemiólogo y médico ha decidido fungir de  historiador con ocasión del 75 aniversario de la derrota de la Alemania fascista en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), conmemorado el 8 de mayo de 2020, atribuyendo todo el mérito de la victoria a Estados Unidos e Inglaterra y excluyendo a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)[i]. Trump, sin ningún sustento ni fundamento más que sus afirmaciones que pretende se le crea como verdades bíblicas, ha variado completamente la interpretación de los hechos expuestos en cualquier libro que, salvando las diferencias ideológicas de los autores, respete la objetividad.

Sin embargo, esta tergiversación de la historia, contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, no es nueva. Desde hace tiempo se niega, por la industria de las comunicaciones de propiedad de las grandes transnacionales sobre todo norteamericanas, el papel de la URSS en la derrota de la Alemania nazi, se la responsabiliza del inicio de la guerra en colusión con los fascistas alemanes, se señala que el desembarco de Normandía es  el punto de inflexión de la Segunda Guerra a partir del cual empezó la derrota de la Alemania nazi. Cuando se refieren a la URSS se pretende desmerecerla alegando que sin el apoyo de Estados Unidos e Inglaterra no hubiera podido resistir la guerra y que solamente ganaron por su mayor disponibilidad de hombres y con grandes bajas, mientras que las potencias occidentales tuvieron menores pérdidas.

Por ello, en primer lugar, debe quedar claro que la guerra fue consecuencia de las luchas por mercados de materia prima, fuerza de trabajo y de comercio de la producción entre las potencias imperialistas (EEUU vs Japón en el pacífico; Francia vs Alemania en el centro de Europa; Inglaterra y Francia vs Alemania en África y Asia; EEUU e Inglaterra vs Japón en el Asia); pero, también estuvo motivada por el anticomunismo fascista y democrático-liberal, que llevó a los imperialistas yankees, británicos y franceses a la permisibilidad y el incentivo al gobierno fascista de Hitler en su expansionismo, su antisemitismo y su anticomunismo. Evidentemente en un punto de la guerra los imperialistas ingleses, yankees y franceses pusieron en primer lugar sus intereses económicos para enfrentarse a los imperialistas alemanes, en la medida que éstos junto a los imperialistas italianos y japoneses amenazaban sus colonias.

Antes del pacto de no agresión entre la URSS y Alemania del 23 de agosto de 1939; Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, entre los años 1933 y 1939, permitieron a Alemania, con los nazis en el gobierno, que se rearmara, que remilitarizara Renania en 1936, que anexionara Austria en marzo de 1938, mediante el Pacto de Múnich del 30 de setiembre de 1938 le permitieron que se anexionara inicialmente la región de los SUDETES,  el 30% de Checoslovaquia, y toda Checoslovaquia en marzo de 1939; pese a que la URSS durante todo ese periodo les pidió un pacto para frenar el expansionismo nazi. Era evidente que los imperialistas “democrático-liberales” hicieron el pacto con los nazis porque esperaban que éste siguiera expandiéndose hacia el este contra el comunismo, no les interesó ninguna libertad ni democracia ni ningún derecho humano, porque ya se sabía que los nazis habían acabado en Alemania con todo partido no fascista empezando por los comunistas, que era la primera fuerza de oposición a ellos, continuando con los liberales y católicos, al mismo tiempo que habían empezado con la persecución a los judíos.

Mucho antes del desembarco de Normandía por los yankees y británicos, ocurrido el 6 de junio de 1944, las dos principales derrotas de los alemanes nazis a manos de los soviéticos, porque destruyeron sus mejores fuerzas en hombres y equipos bélicos, fueron Stalingrado, entre agosto de 1942 y febrero de 1943, donde se destruyó el VI ejército alemán, y Kursk, entre julio y agosto de 1943, a partir de las cuales los alemanes nazis comenzaron a retirarse y los soviéticos a avanzar sin tregua, es decir en 1943 la Alemania nazi ya estaba quebrantada por los soviéticos. Entonces, con la fuerza principal de los nazis quebrantada ¿cómo no iban a poder desembarcar en Normandía y avanzar con mayor rapidez norteamericanos, británicos y franceses? ¿cómo no iban a poder liberar Francia? Es más, por sus estúpidas competencias y disputas internas, los aliados anglo-norteamericanos casi echan a perder todo lo avanzado en las Ardenas, la última ofensiva nazi en el frente occidental de diciembre de 1944; pero, los alemanes nazis no contaban con la suficiente cantidad de hombres, material de guerra y combustible que habían perdido frente a la Unión Soviética, a pesar de que trasladaron divisiones del frente oriental para esta ofensiva. Claro, frente a un ejército alemán que se desmoronaba cómo no iban a tener menores bajas “los aliados yankees, británicos y franceses”.

Se pretende que Estados Unidos, mediante la Ley de Préstamo y Arriendo de 1941,  Gran Bretaña y Canadá apoyaron materialmente a la URSS sin lo cual no podrían haberse enfrentado a la Alemania nazi y derrotarla; sin embargo, debe precisarse que a cambio del “apoyo material” la URSS proveía a las industrias estadounidenses de recursos como manganeso o cromo, minerales utilizados en la fabricación de blindados y que las fuerzas armadas soviéticas devolvieron la  mayor parte del armamento prestados. Respecto del porcentaje que representó este apoyo a la URSS durante toda la guerra se puede indicar que, en material de guerra, solamente representaron el 12% de los vehículos blindados, el 15% de aviones de combate, el 2% de cañones y morteros; y, el 6,7% de motores de aviones, empleados por la URSS en la guerra. Si se evalúa los porcentajes desde el inicio de la guerra hasta finales de 1941, año en que la ofensiva nazi fue implacable y feroz, se indica que la “ayuda aliada” solo aportó el 0.15% de piezas de artillería, el 12.14% de tanques y el 10.26% de aviones de combate[ii]. Evidentemente, si se considera la cantidad de tropas de la Alemania nazi destacadas para invadir la URSS, la resistencia que opuso ésta para evitar la caída de Moscú, Leningrado y Stalingrado, no es posible considerar ese apoyo como fundamental para el triunfo en la guerra, solo alguien educado en las películas de Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger puede creer que eso fue un “apoyo fundamental” para la derrota de los nazis.

A la sobrevaloración del “apoyo aliado” con material para la guerra, han sumado la subestimación y menosprecio del sacrificio del pueblo soviético, que perdieron más de 27 millones y sufrieron la destrucción y quema de 1 710 ciudades y 70 mil aldeas y poblados, además de destrucción de la agricultura y la industria[iii]. Tal desprecio los ha llevado a manchar la resistencia ofrecida por el pueblo y ejército soviético, primero con el argumento de que vencieron por la cantidad y luego tratando de explicar su resistencia por la “represión” y el “lavado de cerebro” efectuado por la dirigencia “stalinista”, que habría anulado su individualidad y los enviaba a la guerra en masa sin importarle su vida[iv], sin poder hallar un sustento objetivo para ello. El hecho objetivo es que la fuerza principal en la guerra contra la Alemania nazi la pusieron los soviéticos empezando por hombres y mujeres, y la importancia de ello se puede desprender no solo de las cifras, que parece no existen para los imperialistas norteamericanos y sus propagandistas, sino también de preguntas bien sencillas ¿quién manejó las armas y los equipos de guerra? ¿quién produjo las armas, equipos de guerra y los alimentos para el ejército soviético? Sin el pueblo soviético convencido que debían defender su patria, y las conquistas alcanzadas, de la invasión nazi; y, sin el Partido Comunista de la Unión Soviética, con Stalin a la cabeza, que tenían la claridad de la esclavitud que impondrían los nazis al pueblo soviético y a los pueblos del mundo, la resistencia y luego victoria no hubieran sido posibles.

Los nazis, también menospreciaron al pueblo soviético y a sus dirigentes comunistas, creyeron que los primeros tenían alma de esclavos y se entregarían sin pelear ante la superioridad del armamento y que los segundos traicionarían a su pueblo, como lo hicieron los dirigentes del régimen de Vichy en Francia; no contaban que la base del estado soviético era su pueblo y que éste defendería con su vida a su patria antes que ser esclavos, haciéndoles morder el polvo de la derrota que llevó a la destrucción del Tercer Reich Alemán destinado, según los nazis, a durar mil años.

Finalmente, el objetivo de ningunear el papel de la URSS es claro, se pretende despreciar el comunismo e incluso equipararlo con el nazismo, motejándolo de totalitario, situándolo en contra de los  países de la “libertad” y la “democracia” como Inglaterra,  Estados Unidos y Francia cuando fueron los imperialistas en el estado y gobierno de estos países quienes permitieron, promovieron e incentivaron el ascenso de los nazis y su expansionismo, con el objetivo que acabaran con los comunistas de Alemania y la URSS, mostrando así su verdadera naturaleza.

Por eso es por lo que, sin negar la participación de todos quienes lucharon contra el nazismo, pues es un hecho objetivo, es necesario refutar las mentiras del imperialismo norteamericano mostrando con la difusión de los hechos que la fuerza fundamental y principal para la derrota del nazismo fue el pueblo de la Unión Soviética con su ejército rojo y su Partido Comunista a la cabeza.


[i] https://actualidad.rt.com/actualidad/352626-casa-blanca-atribuir-victoria-alemania-nazi-eeuu-duras-criticas…

[ii] Acceder a:

  • https://archivoshistoria.com/fue-decisivo-el-envio-de-material-belico-a-la-urss-durante-la-segunda-guerra-mundial/;
  • https://es.rbth.com/historia/80793-armas-de-ee-uu-y-reino-unido-usadas-por-el-ejercito-rojo-durante-la-segunda-guerra-mundial; y,
  • https://mundo.sputniknews.com/sociedad/201706111069889486-lend-lease-roosevelt-eeuu-urss-rusia/.

[iii] Andrei A. Guskov, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Federación de Rusia en la República de Cuba, accedido en  https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=364468&SEO=rusia-celebra-aniversario-75-de-la-victoria-en-la-gran-guerra-patria

[iv] Antony Beevor. Stalingrado. Editorial Planeta Colombiana S.A.2015. Pág. 264-266. Muy a pesar de su interpretación subjetiva sobre “la represión y lavado de cerebro stalinista”, el escritor de historia británico Antony Beevor no puede citar una sola carta de los soldados soviéticos que sustente dicha interpretación subjetiva.