Por: Paul Gutierrez Ramirez

Me atrevo a redactar estas breves reflexiones sobre un tema vital para el Partido Comunista. Podría suponerse que es de tratamiento exclusivamente interno, por lo que pretendo no transgredir la tenue línea del secreto partidario, con el riesgo de ser inespecífico y caer en la intrascendencia, es decir que este texto de puño y letra, no termine sirviendo para nada.

Las reflexiones sobre los cuadros, es decir acerca de la necesidad de contar con una línea política permanente de forja de cuadros en el partido, no es nueva. Ya en nuestro Partido se viene abordando en cada jornada de estudios, en cada Escuela y seguirá siendo seguro preocupación prioritaria.

La vorágine electoral, la lucha social y los esfuerzos por conformar una alternativa antineoliberal, a tono con lo que pasa en Latinoamerica y el mundo, quizas nos hagan perder de vista que para lo que es inmejorable el escenario es para construir Partido, para crecer y desarrollarnos como instrumento de lucha de las clases explotadas y como alternativa para la transfornación del país. Quizás por eso también, escribimos ésto, para llamar la atención en ese sentido.

Y en esa perspectiva, los Cuadros lo deciden todo, por lo que luego de nuestro IX Congreso diría yo, que el problema de los Cuadros es parte del ciclo que hay que cerrar para abrir otro, nuevo y superior, dando pasos concretos para avanzar en esa dirección.

No vamos a definir el perfil del Cuadro, ya lo ha hecho el Partido y hemos estudiado a Mao, Stalin, Dimitrov. Incluso nuestro Estatuto lo tiene claramente establecido. Se trata de reflexiones a partir de hechos concretos y a luz de la teoría y que persiguen, claro está, que abordemos el problema con sentido de realización.

La primera tiene relación con nuestro IX Congreso Nacional que ha procedido a la promoción de nuevos cuadros a la instancia de dirección máxima que es el Comité Central. El proceso de selección de estos cuadros está a cargo de una Comisión Nacional Seleccionadora, que propone al congreso una relación de candidatos.

Una política de cuadros, permanente y que recorra todas las instancias del partido, posibilitaría el trabajo de selección, lo haría fluido y eficaz. Permitiría que el trabajo de la comisión para el congreso sea el último paso de un proceso permanente, donde los cuadros se van visibilizando al calor de la lucha de clases y la formación ideológica y política, asumiendo cada vez mayores responsabilidades. Nos corresponde luchar sin tregua porque el Comité Central de nuestro Partido se afirme como la mayor instancia de dirección entre Congreso y Congreso, sin soslayar para adelante, que no hay posibilidad alguna de una comisión seleccionadora eficaz sin una política de cuadros.

Eso en primer lugar. En segundo término, son importantísimas para el problema de los cuadros, las comisiones de las instancias de dirección, ya sea central, regional, zonal o local, las mismas que están a cargo del secretario que dirige la comisión. La primera preocupación del secretario debe ser claro está que la comisión funcione e implemente las políticas partidarias en su sector o frente de trabajo.

Pero si eso es importante y necesario, lo es también que las comisiones se conviertan en auténticas escuelas de formación teórico-práctica, que contribuyan a la especialización de los cuadros, con un ingrediente adicional que tiene que ver con la mentalidad estratégica de la que hablaba el VIII Congreso Nacional, el cual es que el secretario de la comisión tiene que visualizar su relevo, es decir, el cuadro que será el próximo Secretario de Organización, de Comunicaciones o de Formación, alentando y promoviendo su participación, sus responsabilidades, su capacidad de dirigir.

Quizás, quién sabe, acaso; el hecho de que puedan mediar criterios erróneos, de manera consciente o inconsciente, como por ejemplo creer que los sectores o frentes de trabajo son algo así como coto privado, no permita entender esta necesidad, porque si pienso quedarme eternamente para qué voy a promover mi reemplazo. Obvio. Pero el tema de los cuadros requiere pensar en colectivo y ver más allá del día a día, mas allá de lo individual. No somos eternos y la renovación no es una calentura juvenil, ni un simple enunciado, ni un tema que se trata de congreso en congreso. Es un proceso permanente y continuo y la política de cuadros es su eje fundamental.

No podemos darnos el lujo de que el sectarismo, el individualismo, el favoritismo y en general una actitud liberal en torno al problema, nos prive de construir un contingente de cuadros “que lleven con firmeza la línea del Partido, observen su disciplina, mantengan estrechos vínculos con las masas, posean la capacidad de orientarse solos en el trabajo y sean activos, audaces y desinteresados”. (2)

Y finalmente, previas disculpas anticipadas, discrepar con la frase “éste es mi cuadro” por lo general expresada coloquialmente, pero que no resume el criterio que debemos tener respecto del militante con posibilidades de ser cuadro, o a cuya formación hemos contribuido decisivamente o que proviene de nuestro sector o área de influencia. Para ser más provocador incluso, diría que la frase expresa rasgos de individualismo pequeño burgués.

Y es que al militante, sobre todo al joven, hay que verlo como nuestro futuro dirigente.

Al militante del Partido, con aptitud de cuadro, no verlo para que “nos apuntale” como dirigentes o para que sea “nuestra base”. Nuestra responsabilidad es que se forje como dirigente, en esa relación dialéctica que hay entre dirigente y dirigido y en la que el hecho que nos dirija, es decir nos releve o reemplace, sea más bien un signo de avance, mas aún si es mejor que nosotros, porque tenemos una visión colectiva del Partido y su proceso de renovación.

Ya lo he contado varias veces, es hora de ponerlo en negro sobre blanco. La primera vez que dejé de ser RP del Comité Regional de mi Partido, recibí muestras de solidaridad y hasta camaradas que me compadecían pues pensaban que yo estaba en una especie de luto. -Que pasó Paulito, me decían. Otros me animaban -Hay que seguir trabajando nomás. Y es que lo general es que uno deje de ser responsable de su comité cuando lo sacan, no hay otra posibilidad en nuestra cultura, en nuestro sentido común.

No espero consenso por tanto en las líneas escritas, ni que mi condición actual de salud sea motivo para que no se me contradiga, entenderán que eso me lleva hasta el hartazgo, espero más bien la crítica, dura y sin contemplaciones (3), poniendo siempre por encima lo mejor para el Partido.

¡Hasta la victoria siempre! ¡Patria o muerte venceremos!

Lima, 10 de Diciembre del 2019.

(1) Miembro del Comité Central del IX Congreso del Partido Comunista del Perú Patria Roja.
(2) El papel del Partido Comunista en la Guerra Nacional. Mao Tse Tung. Obras Escogidas Tomo II
(3) Una canción del otro MAO Manuel Acosta Ojeda, comienza diciendo:
“Hiéreme sin temor, que los dolores/
Son muy amigos míos desde niño/
Y mi pecho está lleno de cariño/
Y en él no pueden anidar rencores/.

PD. Mi agradecimiento eterno al camarada que digitó estas líneas.