Por: Manuel Guerra

Aquellos que han hecho de la espuria constitución fujimorista su libro sagrado; que controlan los grandes medios de comunicación, que concentran la riqueza, que enarbolan con descaro el racismo, que se han embarcado en una perversa y mentirosa ofensiva anticomunista. Que arguyen defender la libertad y la democracia, cuando en realidad defienden sus privilegios, a costa del sufrimiento y carencias de las grandes mayorías, del saqueo y depredación del medio ambiente, de la renuncia a la soberanía nacional.

Primero fue el control de la mesa directiva del congreso; lograda, repartija de por medio, a través de una coalición reaccionaria. Luego fue el copamiento de las principales comisiones parlamentarias; después la caída del canciller Héctor Béjar, consumada a través de una brutal campaña que ha accionado desde diversos flancos, incluyendo el terror mediático, el sabotaje económico y financiero y la presión de la Marina. Todo ello en menos de 20 días desde instalado el gobierno.

Esto solo es el comienzo. Su propósito inmediato es crear una situación de caos, ingobernabilidad e inestabilidad política, generar miedo e incertidumbre en la población; su objetivo retomar el control del gobierno de manera sediciosa, autoritaria, antidemocrática, bloqueando, en lo interno, cualquier posibilidad de cambio que afecte al modelo; en lo externo, mantener al Perú en una situación de servilismo al imperialismo norteamericano, oponiéndose a una política exterior soberana, de integración independiente de América Latina y el Caribe.

El gobierno viene cometiendo errores. De una situación de confrontación ha pasado a la defensiva y ha ofrendado la cabeza de Héctor Béjar en la falsa creencia que eso calmará a la insaciable bestia reaccionaria. Tampoco ha acertado en su posición respecto al movimiento popular, promoviendo el divisionismo en el magisterio y las rondas campesinas.

Enfrentar con éxito a la ofensiva derechista no es únicamente tarea del gobierno; es un compromiso que debemos asumir todos los que nos inscribimos en el cambio democrático y patriótico; actuar con iniciativa política, movilizar a las amplias masas de la población, defendiendo y afirmando su unidad e independencia; reforzando la unidad de la izquierda, el progresismo, los sectores democráticos y patrióticos.

¡Otro Perú es posible, unidos podemos lograrlo!