PRONUNCIAMIENTO

  1. A más de 50 días de la cuarentena decretada por el gobierno, la situación es cada vez más alarmante, sin que se haya logrado controlar la expansión de los contagios y decesos. El sistema de salud ha sido desbordado, poniéndose en evidencia la situación calamitosa en que se encuentran los nosocomios, desprovistos de las condiciones mínimas para atender emergencias como la presente. El personal de salud trabaja en extrema precariedad, carente de materiales, equipamiento y protocolos de seguridad para evitar el contagio. Son centenas de médicos, enfermeras, trabajadores de la salud, que han sido contagiados y se incrementa su número de fallecidos. Otro tanto sucede con el personal policial militar y policial, los trabajadores de limpieza y otros sectores que trabajan en las calles en medio de la cuarentena. 
  2. Los sectores de la población que se encuentran en situación de pobreza y pobreza extrema cargan con las peores consecuencias de esta pandemia. Con enormes dificultades para ser atendidos, muchos contagiados mueren en las puertas de los centros de salud, en las calles o en sus casas; miles de trabajadores informales que se han quedado sin empleo, no acceden al bono ni ayuda alguna, se ven obligados por el hambre a romper las medidas de seguridad y hacer caso omiso de la cuarentena; otros han iniciado la diáspora hacia sus lugares de origen. En medio de esta tragedia los casos de corrupción, de ineficiencia de las instituciones estatales, agravan aún más la desprotección de los sectores populares.
  3. Cediendo a las presiones de la CONFIEP, el gobierno ha destinado los mayores recursos al salvataje de  las grandes empresas, desatendiendo a los productores agrarios, pequeños y medianos empresarios; se ha negado a otorgar el bono universal, le tiembla la mano para imponer un impuesto a la riqueza, ha dado carta blanca a los despidos, y en el presente ha autorizado la vuelta de determinadas actividades económicas, especialmente las extractivas, relajando el combate a la pandemia e incrementando la situación de riesgo al conjunto de la población con el probable rebrote incontrolable y mortífero del contagio.
  4. Lo hemos dicho anteriormente: Todo el país debe contribuir para combatir a la pandemia; sin embargo, no todos tienen las mismas condiciones. Los platos rotos no tienen por qué pagarlos los sectores populares; que paguen más, los que más tienen. En tal sentido exigimos que se grave con un impuesto a las grandes fortunas; que se prolongue la cuarentena otorgando el bono universal, que se destine recursos para el rápido equipamiento de los hospitales, incrementos salariales para los trabajadores de la salud y garantías de seguridad en el desempeño de sus funciones; que se otorguen facilidades y créditos a los pequeños y micro empresarios y a los productores agrarios; que se posterguen las clases presenciales, se ponga en marcha un plan para dotar de las condiciones tecnológicas que garanticen la educación virtual en todo el territorio nacional, incluyendo la capacitación de los docentes y facilitando que los alumnos de los centros privados pasen al sistema público; que se proteja al trabajo y se reforme el sistema nacional de pensiones.
  5. El problema de fondo, sin embargo, sigue siendo la crisis del Estado, el régimen político y la sociedad construidos por el neoliberalismo. El Perú está pagando las consecuencias de tres décadas de destrucción sistemática del aparato productivo con el consiguiente crecimiento de la economía informal y delictiva, del desplazamiento del Estado como rector de la economía y garante de la Educación y Salud pública de calidad para todos, de la concentración de la riqueza en pocas manos y el abandono y exclusión de las mayorías, de la descomposición moral y la corrupción que ha crecido como un cáncer.
  6. En medio de la emergencia nacional es nuestro deber contribuir a enfrentar y derrotar a la pandemia, defender a las mayorías y articular a los más amplios sectores políticos, sociales y culturales detrás de las banderas de una salida democrática, patriótica, de regeneración moral y ancha base social a la crisis.

Lima, 05 de mayo del 2020

Buró Político del Comité Central