REVOLUCIÓN DE OCTUBRE, LOS PRIMEROS CIEN AÑOS

Por: Eleazar briceño

I

La trascendencia de la Revolución de Octubre, hecho histórico de mayor relevancia en el siglo XX, va más allá de lo visible; documentos, acciones, territorios, conspiraciones, todos  ellos  y  otras  actividades, unas más importantes que otras, son el tapiz de un significado profundo y un legado sempiterno para la humanidad.

Lo primero que debemos valorar en la Revolución de Octubre es la fundación de una Nueva  Revolución,  inédita,  distinta  a las anteriores en sus elementos esenciales. El propósito de establecer una nueva sociedad opuesta y superior al capitalismo, el socialismo, define su contenido. Es un cambio, no es un simple relevo de gobernantes, es una ruptura   en la conducción estatal de una clase dominante, la burguesía y sus aliados, por la clase obrera y los trabajadores explotados.

II

La Revolución centenaria es de carácter universal. Sus lecciones, postulados fundamentales,  la valoración de sus enseñanzas, no tiene fronteras. Los pueblos del mundo que aspiran a una sociedad sin explotados ni explotadores tienen como faro a la revolución conducida por Lenin y a las que se inspiraron en ella. Ningún luchador de esos tiempos, ningún espíritu sensible dejó de conmoverse ante la acción de los bolcheviques. Tal como lo dijera en 1925 José Carlos Mariátegui en las escuelas populares en Lima a su regreso de Europa.

III

La participación de la mujer en la Revolución de 1917 fue insustituible, más allá del entorno cercano de Lenin, Krúpskaya, Inés Armand, Clara Zetkin, la clase obrera estaba compuesta por un 40% de mano de obra femenina, sus acciones iban desde las reivindicaciones económicas hasta un desarrollo político propio que incluía el derecho al sufragio universal. El día Internacional de la Mujer en 1917 se convirtió en una fecha de lucha e impulso revolucionario. Vladimir Ilich sentenciaría posteriormente “sin la movilización política de la mujer hubiera sido imposible el triunfo bolchevique”.

Sentencia enteramente cierta para este proceso revolucionario y cualquier otro que tenga la osadía  de llamarse así misma revolución.

IV

La transformación social dirigida por los trabajadores, por el pueblo organizado; la forja del   poder   estatal,   (los   soviets)   en   1917,   emanada   desde   la   organización   y concientización popular, es posible a condición de un desarrollo teórico concordante a un  contexto  nacional  e  internacional ( solo en el año de la revolución tenemos los escritos de Lenin, Tesis de abril, el estado y la revolución, consejos de un ausente, entre los más importantes) conjuntamente con la dirección revolucionaria de un Partido ( gran aporte organizativo )inteligencia táctica, madurez estratégica, conducta desafiante ante los poderosos y explotadores.

V

Se cumplen los primeros cien años de la Revolución Bolchevique. Nuestro reconocimiento revolucionario tendrá que superar el formalismo de los homenajes, debe ir acompañado imprescindiblemente del aprendizaje de lo nuevo, como lo hiciera el Partido Bolchevique, haciendo historia, forjando un camino ,igualmente a la permanente vinculación con el pueblo, al compromiso de clase, la disciplina teórica y orgánica, incorporando a las mujeres y jóvenes al torrente revolucionario; entendiendo y asumiendo los principios cardinales para desarrollarlos creadoramente, así serán hacia el futuro  interminables  centenarios,  porque  la  luz  de  Lenin y el heroísmo del Partido Bolchevique nunca se apagarán.

Ahora inspirados en la gesta aleccionadora de hace cien años asumimos el deber comunista de construir en el Perú del siglo XXI un Nuevo Curso, un nuevo rumbo en la historia de la patria una Nueva República con perspectiva socialista.