Por: Máximo Miranda Delgado

En su columna del diario La República el señor Augusto Alvarez Rodrich viene despachándose cuantas veces puede contra la izquierda en su conjunto y, últimamente, contra lo que denomina “un sector de la izquierda” que, según él, “pretende usar el COVID 19 como caballo de Troya para traerse abajo un manejo económico racional y consistente”.

¿Cómo puede ser “racional y consistente” un manejo económico que ha llevado  a nuestro país a la condición de neocolonia de Estados Unidos tal como es de verse en el denominado “grupo de lima” en el que los diplomáticos peruanos dan vergüenza por el grado de sumisión a los dictados de la casa blanca estadounidense en el que sólo falta que cuando llueva en Washington saquen un paraguas?

¿Es verdaderamente “racional y consistente” un manejo económico que ha liberalizado la economía hasta el extremo de haber casi liquidado la industria nacional, ramas enteras de la producción como la textil y hasta la producción agropecuaria, víctimas de la brutal e inalcanzable competencia de productos extranjeros a bajísimos precios, casi exonerados de impuestos, sin importarles un comino el desarrollo de un mercado interno que para ser vigoroso necesita de empresarios e inversionistas nativos y no sólo foráneos?

¿Es “racional y consistente” un manejo económico que en tres décadas ha descapitalizado al país a través de la remesa de utilidades al exterior, el depósito de capitales en entidades financieras off-shore, los contratos de estabilidad jurídica, la exoneración y devolución de impuestos, han salido fuera del mercado interno miles de millones de dólares que debieron haberse quedado para fortalecer la economía nacional?  En la jerga de los tecnócratas se trata de la cuenta “Formación de Activos Externos del Sector Público No Financiero”. Por fuera de las mediciones “legales” se encuentra la fuga ilegal, los especialistas calculan que el monto total fugado (legal + ilegal) duplica los cálculos oficiales.

También existen otras formas complementarias a la fuga, que implican un vaciamiento y aumentan la constante sangría de capitales como la remisión de utilidades de las empresas multinacionales a sus casas matrices (que incluye distintos artilugios contables como falsificación de declaraciones de exportaciones e importaciones o la manipulación en los precios del comercio exterior) y los pagos de intereses usurarios de la deuda externa.  En los últimos 39 años (1981-2020) la inversión transnacional en minería fue de 54 mil millones de dólares, sin embargo durante el mismo período esos mismos inversionistas se llevaron 235 mil millones de dólares ganancia. Por cada dólar que los inversionistas extranjeros han traído al Perú han sido remitidos afuera cuatro a cinco dólares, es decir un pésimo negocio.

¿Alguien en su sano juicio puede afirmar alegremente que es “racional y consistente” un manejo económico que mantiene al país en condición de primario exportador, productor de materias primas, tal como se convirtió después de la llegada de los conquistadores españoles que arrasaron con la agricultura del incanato –que era la base principal de su economía- a la par que con su cultura milenaria, y condenaron al Perú y demás colonias latinoamericanas a la situación de países productores de minerales, sobre todo oro y plata? Ahí está la historia con verdades macizas e irrefutables que no se pueden esconder, tapar ni ocultar, al oro y la plata le siguieron el caucho, el petróleo y hoy nuevamente el oro al que se ha añadido el cobre. Hoy el Perú no tiene una base económica productiva diversificada, condición sine qua non para ser un país moderno, desarrollado, independiente y digno.

¿En qué beneficia al país que seamos  los segundos productores de cobre, plata, zinc y boro a nivel mundial, los cuartos en plomo y molibdeno, y los sextos en estaño y oro? Si ocupamos el puesto 90 en pobreza en el mundo, a la par el 44% de niños sufre anemia,  el 56% de peruanos sufre desnutrición, 6’593,000 peruanos mantienen a sus familias con 344 soles mensuales (pobreza), 957,000 peruanos mantienen a sus familias con193 soles mensuales (pobreza extrema), el 31% de la población no tiene ningún acceso a salud pública, menos privada, 8’5000,000 peruanos no tienen agua potable y ocupamos el primer lugar en incidencia de tuberculosis en América Continental.

¿Cómo se puede calificar de “racional y consistente” un manejo económico que ha mantenido y profundizado la desigualdad, la marginación, la explotación, la miseria, pobreza y extrema pobreza en la inmensa mayoría de la población -por un lado- mientras se desboca el lujo, la opulencia, el despilfarro, las ganancias y sobreganancias en un puñado de millonarios y multimillonarios ligados umbilicalmente a las transnacionales, mutinacionales, corporaciones y trusts? Ahí están las cifras oficiales del gobierno que reconocen que 9 millones de hogares (30 millones de personas de una población total de 32 millones) están en la miseria, viven al día, conforman el inmenso ejército de informales, independientes, ambulantes y artesanos, es decir están excluídos del mercado neoliberal.

¿Cómo se puede atrever alguien a calificar de manejo económico “racional y consistente” si ha llevado a la educación al nivel bajísimo y pobrísimo de hoy con uno de los porcentajes más miserables del presupuesto de la república a nivel latinoamericano y mundial, con la mitad del sector privatizado y mercantilizado, con una escuela pública de mala calidad, con infraestructura que da pena, sin servicios básicos de agua y desague, electricidad, sin acceso a la tecnología, la informática y computación, como se ha objetivado ante la arremetida de la pandemia, con profesores y trabajadores administrativos mal pagados, en el que hay inmensas dificultades para hacer realidad las labores virtuales?

¿De qué manejo económico “racional y consistente” se puede hablar cuando el  sector salud ha colapsado, es insuficiente e incapaz para enfrentar al coronavirus, producto de tres décadas de abandono total por los sucesivos gobiernos neoliberales que engendraron ese esperpento llamado constitución de 1993 (Fujimori) y lo aplicaron manu militari y lo defendieron y defienden con uñas y dientes (Toledo, García, Humala, PPK y Vizcarra)? Hoy asistimos al triste espectáculo de un sector público de salud mercantilizado, sin hospitales, personal, equipamiento ni medicinas en la cantidad y calidad que debieran, olvidado no sólo por los neoliberales sino por la derecha bruta y achorada en su conjunto, desde el siglo pasado, que no tiene ni para comenzar al lado de las clínicas privadas que surgieron como hongos con la constitución fujimorista, y de un sector farmacéutico olligopólico y monopólico con fuerte presencia de capitales extranjeros que manejan a su antojo el mercado de las medicinas.

Señor Alvarez Rodrich no es la izquierda la que ha traído abajo el manejo económico neoliberal implantado en el país desde 1992. Son los propios neoliberales los que han tenido que morderse los labios y lo están trayendo abajo abandonando las tesis de que “todo lo estatal es malo”, “todo lo privado es bueno”, “el mercado es todo”, “el estado debe ser mínimo”. Los grandes grupos económico-financieros amamantados durante tres décadas por la constitución fujimorista, que han acumulado fortunas millonarias, como las AFPs que han amasado 172 mil millones de soles (el 90 %  del presupuesto general de la república que para el 2019 fue de 177 mil 368 millones de soles), han recurrido al por ellos “maldecido” estado y han obtenido que el gobierno les autorice que las actividades mineras y portuarias sean exceptuadas de la emergencia, el aislamiento, la cuarentena y el toque de queda, han conseguido que el estado les proporcione 30 mil millones de soles en créditos blandos, subsidio de 35 % de planillas, autorización para que establezcan la suspensión “perfecta” de labores, es decir sin pago de salarios ni sueldos, sin que metan la mano a sus bolsillos y no gasten ni un céntimo de sus engordadas billeteras, mientras a los trabajadores formales el estado sí les ha obligado a utilizar los fondos de sus cuentas en las AFPs y CTS que son sus propios dineros, mientras a los informales les ha destinado bonos que constituyen minucias, migajas y limosnas, y a través de las municipalidades el reparto de canastas de alimentos que no alcanzan ni para una semana.

Contra este injusto orden y estado de cosas se han pronunciado el Papa, la OMS, la ONU, hasta el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en consecuencia el manejo económico “racional y consistente” está por los suelos porque se basa en la angurria por las ganancias y utilidades, se sustenta en el egoísmo, la falta de solidaridad, en el individualismo exacerbado, en el todo vale, todo sirve, para pisotear la dignidad humana, en fin de cuentas a la humanidad misma. Otro mundo es posible con una globalización distinta, contrapuesta y diferente al que el neoliberalismo ha impuesto atentando contra la supervivencia del planeta, de la especie humana. Otro Perú es posible con un modelo de acumulación y de desarrollo diametralmente distinto al neoliberal.