¿Reforma Laboral o más explotación?

El mensaje a la Nación por el presidente Martín Vizcarra anunció la política de competitividad contando con el apoyo del empresariado para arribar a un Plan Nacional de Competitividad, a implementarse a partir de marzo con el propósito de obtener un “crecimiento mayor al 5% de la economía peruana y así alcanzar el desarrollo económico en todo el país”[1]. Lo cual era de esperarse, tuvo una calurosa acogida del empresariado y el poder mediático, resaltando con gran algarabía que la competitividad implica necesariamente la Reforma Laboral, abaratar el costo laboral, ya que aducen que las “empresas de la industria manufacturera, el salario peruano se incrementó a largo de los 20 años de crecimiento continuo y está muy por encima del salario de las nuevas economías emergentes del Asia[2]. En contrapartida, el Sec. General de la CGTP, Gerónimo López, ha mostrado rechazo a la reforma que intenta imponer la CONFIEP en el Consejo Nacional del Trabajo contando con el apoyo del MEF, advirtiendo que no están dispuestos en aceptar la supresión o reducción de los derechos laborales “o que tenga el objetivo de debilitar los sindicatos”[3].

En este sentido, el presidente Vizcarra se ha erguido como el representante de todos los empresarios en nombre del “pueblo”; en su mensaje haintentado solapar los verdaderos intereses, aseverando que pretende mejorar la competitividad de las empresas para lograr una exitosa inserción en el mercado global para el desarrollo social, promoviendo empleos adecuados a fin de revertir la informalidad y combatir la pobreza, garantizando que no serán suprimidos o modificados los derechos laborales. Dichos argumentos devienen trillados, encandilando a la derecha y al empresariado por su sesgo ideológico, considerándolo la panacea para todos los males que ellos mismos han ocasionado recortando y suprimiendo derechos laborales, acrecentando varias veces sus ganancias; los resultados que presenta el INEI son elocuentes, los trabajadores con contrato 4’281.300, representan el 25,93% de la PEA (16’511.000), de los cuales tienen contrato indefinido o estables: 1’263.400, el 7,65%, y contrato a  plazo fijo o temporal: 2’642.200, el 16%; y los trabajadores sin contrato: 3’256.200, el 19,72%; la propia presidenta de la Cámara de Comercio de Lima, Yolanda Torriani[4], alarmada por la proporción tan elevada de trabajadores informales, el 73%, y que en vez de retroceder sigue incrementándose.

Lo anunciado por Vizcarra, le brinda al empresariado la oportunidad de concretizar una Reforma Laboral a la medida que ellos quieren, la profundización de la desregularización laboral. La competitividad que propone el gobierno y los empresarios no implica necesariamente productividad ni innovación tecnológica, como tampoco una reestructuración económica que sobrepase el marco primario exportador, y mucho menos genere empleos dignos; sino más bien una competitividad basada en el uso intensivo de la mano de obra que promueva la diversificación de insumos destinados al mercado internacional, lo que explica por qué vienen exigiendo la mencionada reforma con la protección del gobierno; es decir, ganancias rápidas y seguras con poca inversión. Conciben la competitividad en la flexibilidad de la toma de decisiones empresariales[5] para hacer el ajuste o reducción de la plantilla de los trabajadores contando con el abaratamiento de los despidos, modificación del horario del trabajo según la conveniencia de la empresa, e imponer salarios y condiciones laborales obviando la negociación colectiva, es decir resolver los conflictos laborales sin intervención de la autoridad de trabajo. En otros términos, se proponen a arribar a la “discrecionalidad empresarial en la gestión de las condiciones de trabajo”[6].

Este objetivo de los empresarios puede concretarse con la venía del gobierno, si es que los trabajadores no oponen una tenaz resistencia, denuncia y una amplia coordinación con la juventud y amplios sectores populares. Por otro lado, exigir la ampliación y, fortalecimiento del sistema productivo que propugne una diversificación productiva que supere la matriz primario- exportadora que nos condena al atraso; una competitividad que traiga consigo la formación profesional de los trabajadores y la productividad, el respeto de los convenios colectivos y la participación activa de las organizaciones laborales en el Plan Nacional de Competitividad. El desarrollo y progreso social compete fundamentalmente a los trabajadores y el pueblo.

Jesús Rolando Valle

Lima, 13 enero 2018.


[1] Perú 21, 13 de diciembre de 2018.

[2] Expreso: Reforma Laboral, factor clave de la competitividad, 26 de diciembre de 2018.

[3] La República: Competitividad y reforma laboral. La Reforma Laboral no pasará. 19 de diciembre de 2018.

[4] GESTIÓN CCL: Plan de competitividad debe abordar la lucha contra la informalidad. 13 – 12 – 2018.

[5] Reforma laboral y competitividad.  Manuel Caraballo

[6] CINCO DÍAS. Reformas laborales y competitividad. Federico Duran López. 16 – 04 – 2015.