REFLEXIÓN SOBRE EL CASO DE JIMENA

Por: Valeria Mariátegui Terry

Hace unos días hemos sido testigos por los medios de comunicación del terrible caso de la niña de 11 años violada y quemada, Jimenita. Esta noticia ha indignado al país entero y alarmado a los que somos padres.

Casi a diario vemos noticias de casos de violación a menores, incluso a bebés, por personas cercanas, miembros de su familia o peor aún: por su propio padre; cuesta entender o tratar de buscar las causas de estos hechos.

Como docente de Ciencias Sociales, cuando enseño el curso de Persona, Familia y Relaciones Humanas trato de ser lo más clara y directa en los temas sobre sexualidad, porque estoy convencida que los adolescentes tienen que conocer estos temas, hablarlos sin tabúes, conocer información real y científica.

Estos últimos años he trabajado en un colegio de mujeres, donde soy ex alumna, y he encontrado diversos casos: desde embarazos, abortos obligados por la propia madre, acoso sexual, suicidios, entre otros…

Todos estos casos me fueron contados por las mismas estudiantes, fruto de la confianza que logré ganarme y por los temas que tocábamos en clase, recurrían a mí por consejo y apoyo.

Muchas veces, las chicas, se sentían solas, tenían miedo de hablar, necesitaban que alguien las escuche y crea en ellas; ¿y cómo no hacerlo?, para empezar soy madre, soy educadora y se supone, cumplo el rol de segunda madre y sobre todo: soy comunista.

Creo firmemente que debemos educar en un enfoque de género si aspiramos construir una mejor sociedad con justicia, libertad e igualdad, donde se respete la integridad del ser humano por sobre todas las cosas.

También, como madre de una niña que está por cumplir dos años, se me hace más difícil y hasta se me llenan los ojos de lágrimas, al ver las noticias de tantas niñas vejadas, al estar cercana a casos reales en el colegio. Mi temor aumenta, al tener la necesidad que Carmencita vaya a una guardería, porque trabajo. Los miedos y preocupaciones son mayores.

Me pongo a pensar en los peligros a los que está expuesta a sus dos años, ya que aún no habla claramente. Además teniendo en cuenta que los niños de hoy son cada vez más despiertos, en todo sentido, le enseñamos que conozca todas las partes de su cuerpo, luego le enseñamos que la vagina y el popó nadie lo toca.

Sobre esto último una anécdota, -durante su hospitalización, las enfermeras son las que bañan a los niños, y cuando le iban a lavar sus partes íntimas, ella decía con firmeza NO NO NO y movía su dedo en señal de negativa y no se dejaba, fue un alivio que aquella pequeña lección fue bien aprendida a su año y diez meses. Luego, cuando su papá le quiere dar palmaditas en el potito también reacciona igual, incluso entre broma y broma le dije que nadie pega y que llamaríamos a la Demuna, y ella dice: NO NO MUNA. Quizás aún no entienda qué es Demuna, pero poco a poco va aprendiendo y dice NO cuando no quiere o cuando algo le molesta.

El tiempo pasa rápido, y Carmen seguirá creciendo, los peligros aumentarán y estoy convencida que la mejor formar de cuidarla es hablándole claro sobre todos los temas, no hay otra forma, así como a mis estudiantes les doy información y confianza.

Finalmente, hoy más que nunca es necesario luchar por una nueva sociedad, por una nueva constitución con leyes a favor de la población, con un sistema penitenciario más rígido, con administradores de justicia que realmente hagan su trabajo, luchar por una educación de calidad que forme al hombre nuevo que esta patria necesita.