PUERTO MALDONADO: UN DISCURSO INCÓMODO PARA EL PODER ECONÓMICO EN EL PERÚ DE HOY

Por: Augusto Lostaunau Moscol *

No cabe duda que la reciente visita del Papa Francisco  al Perú ha sido una suerte de breve paréntesis en la crisis política y social que atravesamos desde del año pasado. Las marchas contra el indulto y el pedido por que se vayan todos han estado en un periodo de calma. Pero, no se vaya a pensar que con el Papa en el Perú se convocó a una amplia mesa de diálogo. No. Por el contrario, se desarrollaron sicosociales y se reprimió en forma muy agresiva a quienes no piensan igual que aquellos que controlan el poder político.

Pese a todo ello, la presencia del Papa Francisco también le trajo sus malos momentos a quienes detentan el poder económico en el país. Principalmente luego de haber escuchado el discurso de Puerto Maldonado. En ese discurso, el mensaje fue claro: la amazonia le pertenece a sus habitantes.

Francisco dijo:

“Probablemente los pueblos amazónicos originarios nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora. La Amazonia es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales…Por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven la «conservación» de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes hermanos amazónicos que habitan en ellas”.

Sus palabras son: “grandes intereses económicos”. Es decir, las grandes corporaciones transnacionales que buscan explotar las riquezas naturales que se encuentran en el subsuelo amazónico. Las grandes mineras que sólo saben destruir; las grandes empresas petroleras que sólo saben deforestar; las grandes empresas agroindustriales que destruyen la fauna y flora del lugar para imponer sus sembríos: Y, en medio de ello, se encuentra el despojo, la violación y la explotación que hacen estas empresas con los ciudadanos amazónicos. Incluso se les insulta y se les degrada a “población” o “ciudadanos de tercera”. Inmediatamente han salido a los medios de comunicación que defienden el robo y la destrucción de nuestros recursos, un grupo de “líderes de opinión” que han “interpretado” las palabras de Francisco como una “denuncia a la minería ilegal”. Olvidan que el propio Papa se refirió a la minería ilegal en los siguientes términos:

“Ustedes son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común. La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida. Sabemos del sufrimiento que algunos de ustedes padecen por los derrames de hidrocarburos que amenazan seriamente la vida de sus familias y contaminan su medio natural…Paralelamente, existe otra devastación de la vida que viene acarreada con esta contaminación ambiental propiciada por la minería ilegal. Me refiero a la trata de personas: la mano de obra esclava o el abuso sexual”.

Mejor dicho, los derrames de los hidrocarburos (petróleo) que se producen con mucha frecuencia en nuestra amazonia (que no sólo es culpa del oleoducto como cierto radical y sectario neoliberal ha escrito) son la causa del sufrimiento de los ciudadanos amazónicos. Y, en relación a la minería ilegal ha dicho que también forma parte de los causantes de la contaminación y destrucción; pero, su efecto más nocivo y preocupante es la trata de personas. Ese delito que sufren miles de seres humanos a nivel mundial, también se produce en nuestro país. Los gobiernos del Perú no han hecho ni hacen nada por combatir la trata de personas. Las grandes empresas jamás se han pronunciado en contra de la trata de personas. No existen campañas sostenidas para luchar contra la trata de personas. Y, los ciudadanos amazónicos denuncian que muchas empresas “legales” mantienen relaciones comerciales con los “ilegales”. Se dice que compran el oro que se obtiene luego de contaminar la tierra. Son denuncias de los ciudadanos amazónicos que las autoridades no investigan.

Francisco ha denunciado que:

“Todos los esfuerzos que hagamos por mejorar la vida de los pueblos amazónicos serán siempre pocos. Son preocupantes las noticias que llegan sobre el avance de algunas enfermedades. Asusta el silencio porque mata. Con el silencio no generamos acciones encaminadas a la prevención, sobre todo de adolescentes y jóvenes, ni tratamos a los enfermos, condenándolos a la exclusión más cruel. Pedimos a los Estados que se implementen políticas de salud intercultural que tengan en cuenta la realidad y cosmovisión de los pueblos, promoviendo profesionales de su propia etnia que sepan enfrentar la enfermedad desde su propia cosmovisión”.

Y resulta preocupante que se diga “…el avance de algunas enfermedades”. En la época del caucho, los invasores utilizaron enfermedades para devastar a las etnias que habitaban las zonas apetecidas por los comerciantes. Miles murieron o quedaron enfermos para siempre. Si los gobiernos no han iniciado campañas para enfrentar estos peligros son cómplices de la muerte y el sufrimiento que se está produciendo dentro de nuestras propias fronteras.

La supuesta modernidad neoliberal no ha servido para el progreso de todos los peruanos. Por el contrario, las fronteras sociales se han hecho más profundas y evidentes. La amazonia está en peligro por el apetito económico de una minoría que jamás se ha sentido orgullosa de su nacionalidad.

Francisco también indicó que:

“La cultura de nuestros pueblos es un signo de vida. La Amazonia, además de ser una reserva de la biodiversidad, es también una reserva cultural que debe preservarse ante los nuevos colonialismos”.

Muy diferente de aquellos que sostienen que los pueblos amazónicos no tienen cultura ni religión. Sólo costumbres y creencias.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú