PRONUNCIAMIENTO: CRISIS POLÍTICA EXIGE SOLUCIONES DE FONDO

El Perú cuenta con nuevo presidente como resultado de la crisis política y moral precipitada por la corrupción, por la impunidad y por conflictos de poder de grupo que degradan  la democracia, las instituciones del Estado, el valor  mismo de la política.

Esta situación obliga a pronunciarnos fijando la posición del Partido Comunista del Perú – Patria Roja  sobre sus causas reales y consecuencias coyunturales:

  1. La crisis que llevó a la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczinsky y a la nominación, por el Congreso de la República, del presidente Martín Vizcarra como nuevo presidente del Perú, está atenuada pero no resuelta en sus causas profundas.
  2. Frente a la inevitabilidad de la vacancia, la renuncia fue el camino más rápido para superar un extremo grado de tensión, incertidumbre, indignación, impotencia y asco que sofocaba a la población peruana, frente al derrumbe moral de las cúpulas que ejercen el poder político.
  3. Pero el drama que vive el Perú tiene raíces más profundas y antiguas. El último medio siglo de hegemonía neoliberal solo ha ofrecido gobiernos que prometieron mucho y acabaron comprometidos con la corrupción en todas sus formas. El fujimorismo es su principal abanderado. Hoy, la política, por desgracia, está mercantilizada, ha devenido en estilos mafiosos, en la ausencia de escrúpulos y dominio del cinismo y la mentira.
  4. El Perú necesita, para abrirse paso a un futuro auspicioso, con desarrollo, justicia social, democracia, dignidad, una profunda reforma moral y cultural, afirmar valores como la honestidad, la transparencia, la disciplina. Recuperar, en los hechos, el ancestral ama sua, ama llulla, ama k`ella.
  5. El presidente Vizcarra ha anunciado su intención de iniciar una “etapa de refundación institucional del país”, de lucha frontal “contra la corrupción” caiga quien caiga, de abrir el “horizonte de un país estable, con crecimiento ordenado y equitativo”, de favorecer la educación y la salud como un “pilar central” de su gestión. Demandamos que tales intenciones no queden en la demagogia y el discurso, como ha sido tradicional en los partidos y los políticos que nos han gobernado. Exigimos que tales “intenciones” se concreten de inmediato en un marco de medidas políticas yb legales que hace tiempo el país reclama.
  6. La democracia está gravemente enferma en el Perú. El Congreso cuenta con apenas el 11 por ciento de aprobación ciudadana. La política y los políticos se encuentran seriamente cuestionados. La descomposición social y moral ha llegado a límites insostenibles. El Bicentenario nos encuentra con una República frustrada, que no ha resuelto aún los grandes ideales que le dieron origen.
  7. Refundarla es la gran tarea del presente. Ser capaces de contar con un proyecto nacional que termine con la visión estrecha, mezquina y coyunturalista de la política. Doce constituciones aprobadas hasta el presente han servido de poco. Es indispensable un nuevo pacto social, una nueva constitución fundadora de una nueva república que nos abra paso frente a los grandes retos del siglo XXI. Necesitamos contar con un Estado moderno, democrático, descentralista, dirigente, que termine con la vergüenza del Estado subsidiario del mercado.
  8. El temporal político ha amainado pero las aguas siguen revueltas. Los grandes cambios que se requieren transitar exige tiempo, determinación, capacidad de renovación, pero sobre todo que el pueblo, las grandes mayorías se pongan de pie. Sólo un pueblo vigilante, movilizado, organizado, consciente, puede hacer realidad el milagro de la renovación cultural e intelectual, de la regeneración moral. La débil respuesta del pueblo en las calles ha impedido una solución de fondo de la crisis, dando paso a una solución en las alturas, donde corruptos sancionan a corruptos. Esta lección no debe ser olvidada.
  9. Convocamos, a las mujeres y los hombres que se reclaman de izquierda y progresistas, a las organizaciones populares y culturales, a los intelectuales y la juventud, a las comunidades étnicas, a trabajar en serio y con responsabilidad por una gran unidad para el gran cambio que requiere el Perú que soñaron Sánchez Carrión, José Carlos Mariátegui, Jorge Basadre y miles de compatriotas. A dejar atrás la política pequeña que se funda en las apetencias personales o de grupo, en el odio insano o en la estrechez de miras. Aprendamos a ser águilas de elevado vuelo y mirada extensa, no gallinas que cacarean en corral estrecho.

¡UN FUTURO MEJOR ES POSIBLE! ¡ESTÁ EN MANOS DEL PUEBLO PERUANO CONSTRUIRLO!

Lima, 27 de marzo de 2018

COMITÉ CENTRAL