Por: Olmedo Auris Melgar

La pandemia del coronavirus que azota a la humanidad entera ha puesto al descubierto la incapacidad e inoperancia de la Oficina de Normalización Previsional (ONP) y de   las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs ) por su actitud indiferente, inhumana e irracional frente a los justos derechos de los asegurados y afiliados; por esto y problemas embalsados, exigimos de manera  prioritaria y urgente la Reforma Integral del Sistema de Pensiones del Perú.

Antecedentes históricos:

Desde 1992 la ONP fue designada como responsable de administrar las pensiones correspondientes a los Decretos Leyes 19990 y 20530 (Civiles) y 18846 (Militares y Policías). Con las AFPs se inicia la descapitalización del Sistema Nacional de Pensiones (SNP) promoviendo una concentración oligopólica de las AFPs que los hace rentables a los grupos de poder (Credicop, Alicorp, Ferreyros, Cemento Lima, Compañía de Minas Buenaventura, Gloria y Graña y Montero) pero no para los aportantes, quienes son gravados con altas comisiones, por administrar su propio dinero, y no tenían ninguna fiscalización organizada sobre el manejo de sus aportes por no estar organizados.

De esta forma el Estado peruano fue tomado como un rehén por los grupos de poder, por lo que es necesario  cerca al Bicentenario  de la República, conquistar una Nueva República con regeneración moral; donde un nuevo Estado debe establecer  un nuevo sistema de pensiones, que elimine la exoneración del IGV a los seguros de vida, la exoneración a la ganancia de capitales, de la bolsa de valores, elimine las ganancias a los intereses de bonos, exigir que todas las empresas mineras paguen regalías y paguen impuesto  todas las sobreganancias mineras, petroleras, telefónica, las universidades privadas, entre otras, y finalmente se practique una reforma tributaria, donde paguen impuestos los que más tienen.

Cotizantes al Sistema de Pensiones:

Los actuales cotizantes al Sistema Nacional de Pensiones (SNP) y al Sistema Privado de Pensiones (SPP) son cerca del 10% y el 15% de la población económicamente activa empleada respectivamente. Es decir, el problema, lejos de mejorar, puede empeorar. Pero esta vez serán 12,75 millones de personas (el 75% de una PEA de cerca de 17 millones) los que no tendrán acceso a una pensión.

Un segundo problema es la insuficiencia de la pensión. Es decir el monto de las pensiones. En el caso del SNP, la pensión mínima mensual es de S/. 415 y la máxima S/. 857.  En el caso del SPP dependerá- entre otros- del número de años de aporte, que podría estar cercano al 50% del período de contribución, lo que redundará en una relativa baja pensión.

Mención aparte merece el SNP. En este sistema, si los aportantes no llegan a los 20 años de aporte, no recibirán pensión alguna. Injusto desde todo punto de vista.

Situación del Sistema de Pensiones: El sistema nacional de pensiones de nuestro país ha sido duramente criticado durante décadas por ineficiente, por no haber resuelto graves problemas como el acceso universal a los servicios que prestan, por las prestaciones insuficientes que brindan que no permiten mantener un adecuado nivel de vida.

Estos sistemas no han logrado articularse adecuadamente para brindar a los trabajadores y trabajadoras una protección integral de salud y pensiones. Esta situación se complejiza por una inadecuada relación con otros sistemas como el Sistema Privado de Pensiones. El Régimen de los Servidores Civiles del Estado (Cédula Viva), Pensión 65, el Seguro Integral de Salud, entre otros.

La pandemia del coronavirus nos ha demostrado con crudeza que cuando existen desatenciones y brechas de cobertura los adultos mayores son las primeras víctimas. Porque un sistema ineficaz de protección social en salud y pensiones deja a los pensionistas en una gran vulnerabilidad.

En el año 2019 solo el 20% de los adultos mayores de 65 años recibió una pensión contributiva, incluyendo los regímenes público y privado. Si se suma el impacto del programa pensión 65, el nivel de cobertura sube al 44% de los adultos mayores, muy alejado del promedio regional que presenta un nivel del 70.8% de cobertura considerando la pensión contributiva y la no contributiva.

Debemos tener un sistema de pensiones que establezca prestación universal para la población que no acceda a las pensiones contributivas, financiada por impuestos para ampliar la cobertura a los grupos considerados más vulnerables como los trabajadores independientes, rurales, migrantes, entre otros.

La importancia del sistema de pensiones se pone en evidencia cuando enfrentan contingencias externas e inevitables como esta pandemia. Por tanto las reformas necesarias y urgentes deben hacerse teniendo a la persona en el centro de las preocupaciones y a los más vulnerables de manera particular.

Las reformas que se han realizado en el sistema peruano de pensiones no han dado los resultados esperados, porque las brechas de cobertura siguen siendo altas y persistentes, y la capacidad del sistema de ofrecer pensiones suficientes, que garanticen el poder adquisitivo del jubilado, se ha reducido de forma preocupante.

El año 1992 nuestro sistema de pensiones fue reformado de manera radical al permitir por primera vez la participación de la empresa privada en la administración de las prestaciones de invalidez, jubilación y sobrevivientes a través de la institución denominada AFP, que en buen romance fue una copia casi completa del modelo chileno aplicado a partir de 1980, con resultados harto conocidos; por lo que ha llegado la hora de reformar nuestro sistema de pensiones.

Un sistema de pensiones no es eterno, debe ser evaluado constantemente teniendo en consideración los cambios demográficos, económicos y sociales, en este sentido, los estudios actuariales y financieros son fundamentales para orientar el diseño de las políticas previsionales y realizar a tiempo los cambios paramétricos-cotizaciones, edad de retiro, préstamos, beneficios, etc. que permitan optimizar el sistema de pensiones, de manera que este pueda cumplir con los objetivos para los que fue creado.

Urgente necesidad de Reformar Integralmente el Sistema de Pensiones.

Planteamos una reforma integral del sistema peruano de pensiones para resolver sus deficiencias fundamentales, previo un diálogo social amplio.

Proponemos un modelo de reforma integral de la seguridad social basado en los principios   y normas del Convenio 102 de la Organización Internacional del Trabajo-OIT, como: la solidaridad, universalidad, participación, igualdad, suficiencia o integralidad, obligatoriedad, unidad y equidad, así como el respeto a los derechos adquiridos y la no discriminación entre nacionales y extranjeros; con la finalidad  de mejorar  tanto la baja cobertura de la PEA, y la población adulta  mayor como  Pensión 65 ,garantizar la pensión, mejorar las prestaciones, unificar el SNP y el SPP, aumentar la competencia y reducir  costos-ganancias de las AFP, crear una AFP Pública, asegurar la sostenibilidad financiera  actuarial, aumentar la rentabilidad  del fondo y cargar al empleador la prima de discapacidad y sobrevivencia,  así como la voluntariedad de afiliación  a las AFP.