Por: Julio A Mendoza García

De un tiempo a esta parte, el imperialismo norteamericano ha variado sus tácticas golpistas. Hoy los golpes de estado ya no son los típicos golpes militares, con tanques en las calles. Ahora desarrollan golpes “institucionales” o parlamentarios, cuando la correlación de votos les favorece. Por supuesto que las oligarquías (las grandes burguesías) de cada país han aprendido la lección.

Ejemplos: Al Presidente Lugo de Paraguay, lo destituyó el parlamento con cualquier pretexto; A Dilma Rousseff, la destituyó el Parlamento Brasileño por “corrupción”, han pasado los años y queda demostrado que era inocente; Guaidó (ya la caricatura), aprovechando mayoría en la Asamblea Nacional de Venezuela se declaró Presidente interino “contra la dictadura de Maduro”; Guaidó no gobierna, no convoca a elecciones, pero es “presidente” para EEUU. Y así podríamos seguir.

En el Perú vacan a Vizcarra por “incapacidad moral” pero no demuestran esa incapacidad moral, dijeron que era porque estaba involucrado en una investigación por actos de corrupción cuando ha sido presidente regional de Moquegua. Por supuesto que todo el que pueda tener responsabilidades de esa índole debe ser INVESTIGADO Y SANCIONADO, y Vizcarra no podía ser la excepción. Pero resulta que solo se le había abierto una investigación preliminar, los cargos de los “colaboradores eficaces” hasta ahora no han sido corroborados, ni siquiera se le ha abierto una investigación preparatoria, mucho menos se le ha acusado ante un juez.

Pero los partidos que he mencionado (con dirigentes comprometidos en actos de corrupción algunos (Alarcón, Acuña, Luna, etc.) con investigación preparatoria, ya sentenciados en segunda instancia y otros con solicitud de la fiscalía de la nación para que se les quite la inmunidad para ser juzgados) se daban el lujo de acusar a Vizcarra por “incapacidad moral”. Pero a ellos (congresistas corruptos) los blindan el resto de “otorongos”.

A Vizcarra se le debía seguir investigando y juzgarlo al final de su mandato (según la Constitución), pero con un pretexto, sin causa probada, de una difusa “incapacidad moral” lo vacan.

De inmediato la población se polarizó entre los que apoyaron el golpe (la derecha más reaccionaria con Flores Aráoz como primer Ministro) y los sectores democráticos y patrióticos (la gran mayoría). Las grandes movilizaciones, la dura represión golpista (ordenada por Merino-Aráoz) que cobró dos vidas, decenas de heridos y secuestrados; terminaron derribando al gobierno espurio de Merino.

El mismo Congreso, la mayoría de los partidos golpistas, tuvieron que retroceder ante el repudio abierto y contundente del pueblo, especialmente de los jóvenes, y ante el peligro de convertirse en nada (como partidos) en las elecciones de abril 2021, tuvieron que hacer renunciar a Merino (si fue designado constitucionalmente ¿no debieron defenderlo acaso?) y elegir otra mesa directiva ENTRE LOS QUE NO VOTARON POR EL GOLPE.

Una cosa es ungir a Merino (105 votos) en el plan golpista y otra, muy distinta, elegir a Sagasti (111 votos) para salvar el pellejo ante la indignación popular y ante la casi realidad de desaparecer como partidos políticos.

COLOFÓN: Fui de la oposición a Vizcarra y Merino, y soy de oposición a Sagasti, porque representan el continuismo neoliberal que ha llevado (junto a sus predecesores desde Fujimori) nuestro pueblo y nuestra patria a esta grave, situación, mucho antes que la pandemia, pues esta solo ha desenmascarado las políticas neoliberales económicas, sociales y laborales, acompañadas de la corrupción.

Continúa la crisis del neoliberalismo y su “gobernabilidad”. Por eso, estoy de acuerdos con quienes estén contra el neoliberalismo y postulen una NUEVA REPÚBLICA, bajo una NUEVA CONSTITUCIÓN en el bicentenario.