POR QUÉ CHINA SÍ Y VENEZUELA NO

Por: Luis Gárate

La derecha y las clases dominantes peruanas tienen un doble rasero para medir por un lado a los regímenes a los cualesaprueba, y otro para los que quiere descalificar con todas sus baterías, siempre en la búsqueda del chivo expiatorio que les sirva de pretexto para levantar alguna campaña.

Este dilema se ha expresado en las redes sociales, que a través de algunos memes se preguntan el por qué la derecha peruana trata de manera desigual a los izquierdistas latinoamericanos, mientras le da un trato privilegiado a los izquierdistas de otras latitudes, como a los chinos.

No solo se trata de las cuerdas separadas que predominan en las relaciones internacionales. Se trata del peso real que ejercen los estados en el escenario global. Es decir en otras palabras, el trato depende en buena medida del poder real que cada estado o actor no solo pueda ejercer en la escena internacional, tanto en términos del tamaño de la economía así como del poderío militar, de sunivel de influencia.

El gobierno de los Estados Unidos es uno de los ejemplos más claros en cuanto a esta doble moral. Mientras puede dirigir las campañas más sistemáticas de desprestigio y mantener un bloqueo inhumano contra Cuba socialista, a su vez puede estar sentado brindando con champaña con los representantes del gobierno chino, dirigido por el partido comunista más grande del mundo.

Es por eso que un gobierno con dificultades como el de la República Bolivariana de Venezuela, asediado por una campaña de desprestigio mediático y una guerra económica, es blanco ahora de una articulación delos gobiernos de derecha que busca servir de escarmiento ante cualquier otro intento de rebelión en el espacio de influencia hegemónica de los Estados Unidos y sus satélites.

Cuando un gobierno es considerado una amenaza por la fuerza de sus convicciones y es capaz de irradiar esa corriente a otros pueblos, es que se acrecienten las estrategias para derrumbarlo por parte de los gobiernos reaccionarios y los que están vinculados con los mismos intereses que las clases dominantes de los países en cuestión. Eso se ha visto en casi todas las revoluciones sociales  y procesos de transformación a lo largo de la historia.

Mientras tanto, los mismos gobiernos neoliberales-como el de PPK en el Perú, Peña Nieto en México, Juan Manuel Santos de Colombia, o Mauricio Macri de Argentina- que consideran a Venezuela la encarnación de todos los males, no tendrán ningún reparo en sentarse a conversar de acuerdos comerciales y de cooperación en otros terrenos con gobiernos dirigidos por partidos comunistas, como los de China o Vietnam.

Estos gobiernos de derecha pueden tener algunos de los peores indicadores en materia de violación de los derechos humanos y de políticas sociales, donde imperan la violencia, el crimen organizado y la desigualdad. Pero para desviar la atención sobre sus problemas internos, no tienen mejor idea que levantar cruzadas contra gobiernos adversos contra los cuales dirigir todos los ataques.

En ese sentido se mueven las correlaciones y bloques regionales que cada estado puede llegar a articular para acrecentar su posición de fuerza y de influencia en cada región. En el escenario internacional puede haber muchos tipos de regímenes: desde las democracias representativas, las monarquías constitucionales, democracias populares y socialistas, las dictaduras militares. Sinembargo estos deben convivir y mantener relaciones en un marco del respeto  a la soberanía y a la autodeterminación.

En este mundo global de hoy nos debe quedar claro que la motivación principal de las élites capitalistas mundiales no es la lucha por la democracia y las libertades, sino por sobre todo su interés en la consolidación y expansión de los grandes capitales.

Las derechas van a seguir levantando de manera maniquea y antojadiza el tema de los derechos humanos y las libertades cuando lo crean conveniente. Lo que hay que demostrarles es que muchos de sus voceros son los menos autorizados a dárselas de abanderados de esos principios, cuando tienen muchos casos por los que responder en sus respectivos países.