Camaradas

Departamento Internacional del Comité Central del PCCH, Beijing.

Celebrar el Centenario de la fundación del Partido Comunista de China es un acontecimiento histórico para el pueblo chino y para los pueblos del mundo, por lo que representa como experiencia de construcción de un partido fundado en el marxismo, por su capacidad para superar enormes retos y dificultades, llevar a cabo la revolución y hacer realidad el socialismo con peculiaridades chinas, de conformidad con las condiciones y los cambios que operan en China y en el mundo.

La Revolución de Octubre dirigida por Lenin abrió el camino al socialismo. Fue una experiencia nueva que mostró al mundo su enorme fuerza creadora y transformadora. También las condiciones complejas que debía superar y los obstáculos que debía vencer dentro de la propia Rusia, así como la contraofensiva del mundo capitalista e imperialista para aislarla, sofocarla y derrotarla.

Lucha titánica entre un mundo viejo que se niega a perecer; y otro que nace, desarrolla sus fuerzas, explora caminos nuevos, hace sus experiencias y avanza no sin riesgos, incluso posibilidad de derrotas.

Los reveses sufridos por el socialismo explican la complejidad de la lucha, pero no su agotamiento ni término. Sus fundamentos y su necesidad histórica siguen en pie. La crisis que padece la humanidad, que amenaza su misma sobrevivencia sobre el planeta, confirma los límites del capitalismo y las razones que dan sentido a los ideales del socialismo.

China asombra al mundo por sus avances y sus logros en todos los campos, incluyendo la ciencia y la tecnología, la lucha contra la pobreza, su marcha en la construcción integral de un país socialista moderno, al mismo tiempo que forja un nuevo paradigma de desarrollo. La vieja China ha quedado atrás. Todo ello ha sido posible por el rol dirigente del Partido Comunista de China. Es una verdad incuestionable que, como afirma el presidente Xi Jinping, “sin el partido comunista no habría existido la Nueva China ni la prosperidad y fortaleza de la misma”.

A su vez, sin el marxismo como pensamiento orientador el Partido Comunista de China habría perdido su fuerza vital y su capacidad de dirección y construcción del socialismo. Esta es una lección de primer orden que los comunistas del mundo deberíamos tener siempre presente. Su incomprensión o dejación ha originado graves derrotas, incluso disolución de no pocos partidos comunistas.

Un principio fundamental y método de trabajo que caracteriza al Partido Comunista de China y que le otorga una peculiaridad especial, es la línea de masas. Sin ella no habría sido posible alcanzar sus objetivos ni hacer realidad el “socialismo con peculiaridades chinas”.  La afirmación de que “la simpatía o la desaprobación del pueblo determinan la supervivencia o la ruina del partido” es una verdad de oro que debemos tomar en cuenta los comunistas dondequiera que nos encontremos.

La fuerza del Partido Comunista de China, que le permite la amplitud de miras que le caracteriza, radica en su visión estratégica, en su firme convicción en la necesidad histórica del socialismo, su confianza, también su arraigamiento en la historia de China. Hunde en ella sus raíces, continúa sus mejores tradiciones, se proyecta con seguridad al futuro. Heredero de la historia y cultura milenaria de   China, el Partido Comunista se encuentra en condiciones de unir al pueblo chino en la tarea gigantesca de la “materialización de la gran revitalización de la nación china”.

Asistimos a una época de grandes transformaciones en la política global, en la economía, en la tecnología, la producción, la información. En estas condiciones es insostenible un mundo unipolar hegemonizado por los Estados Unidos y sus aliados, inalcanzables la paz y seguridad internacional, imposible superar la brecha entre los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo.

La presencia e influencia de China socialista en el escenario mundial es un hecho incontrovertible. Favorece un cambio fundamental en la correlación de fuerza globales, acelera el camino hacia un mundo multipolar y hace creíble, como alternativa al imperialismo, al hegemonismo y su política de fuerza, una comunidad de futuro compartido de la humanidad.

Saludamos los éxitos alcanzados por el Partido Comunista de China y el pueblo chino en la larga marcha emprendida desde su fundación para hacer de China un país socialista moderno, próspero, civilizado. Estamos convencidos que sus grandes objetivos serán alcanzados, que China nunca buscará la hegemonía ni la expansión, que su contribución a la causa de la paz, la justicia, la estabilidad, el desarrollo, la cooperación, será cada vez mayor.

El partido Comunista del Perú – Patria Roja fue fundado en 1928 por el gran intelectual y revolucionario José Carlos Mariátegui. Él fue también víctima del dogmatismo de su tiempo. Marxista creador, profundamente enraizado en la historia y realidad peruanas, hombre de elevados ideales y acción, nos dejó un legado teórico e intelectual que debemos continuar. En sus palabras: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano”.

El socialismo sigue siendo la bandera de nuestro tiempo.

¡Honor al Partido Comunista de China en su centenario!

¡Pueblos del mundo, uníos!

Alberto Moreno Rojas

Presidente

Partido Comunista del Perú–Patria Roja