PARTIDOS COMUNISTAS DE AMÉRICA LATINA SE REÚNEN EN LIMA

Por: Alberto Moreno Rojas,Presidente del Partido Comunista del Perú-Patria Roja.

Después de varias décadas nos reunimos en Lima este 8 y 9  de abril, partidos comunistas de América latina con el propósito de compartir opiniones sobre los sucesos en la Región,  evaluar la realidad de nuestros países, extraer lecciones de las experiencias vividas en estos años de intensa movilidad social y política. También para interrogarnos acerca de los logros, errores, virtudes o deficiencias que explican la situación y el rol que representan los partidos comunistas en el escenario de nuestras sociedades.

Una primera constatación ha sido el convencimiento unánime de lo oportuno de la convocatoria del evento a cargo  de los dos partidos  comunistas hermanos de Perú. Si el capitalismo se articula a escala mundial y actúa con una estrategia común, no tiene sentido que los partidos que asumen los intereses del proletariado, el pueblo y la nación, marchen separados teniendo un enemigo común que enfrentar.

El complejo mundo del siglo XXI se caracteriza por su enorme incertidumbre e inestabilidad,  donde lo que ayer parecía sólido, no lo es hoy. Asistimos a un período histórico de transición del hegemonismo norteamericano a la multipolaridad cuyos rasgos todavía no están del todo definidos. América Latina no es ajeno a este proceso. La contraofensiva del imperio para recuperar el control de la región está en marcha, con el concurso de sus socios subordinados. La punta del ataque se centra en Cuba y Venezuela, pero no se limita a la patria de Martí y Bolívar.

En las dos últimas décadas se alcanzaron logros importantes en la batalla por la independencia y la soberanía de los países de América Latina. El proceso de integración,   con CELAC como su expresión mayor, aun cuando fuera desmontado por la contraofensiva imperialista queda como ejemplo de su viabilidad. La OEA es un cadáver cuyo entierro podrá durar, pero es definitivo.

La batalla histórica por el socialismo, como se ve, está preñada de grandes obstáculos y  amenazas, incluyendo el intervencionismo y otras acciones de fuerza.

En esas condiciones y enfrentando esos retos se  construyen  los partidos comunistas. Su razón de ser es la batalla por el socialismo, independientemente de las singularidades, condiciones, procesos  o caminos que deban recorrer.   Acceder a esferas de gobierno es fundamental, pero no suficiente. Tan importante o acaso más, para defender las conquistas logradas, será siempre la presencia activa, vigilante, organizada y motivadora del sujeto social: el pueblo organizado y consciente de su papel histórico. Es decir, la democracia de verdad.

Son temas generales pero de fundamental importancia en la acción política y en la construcción de los partidos comunistas. Muchos de los reveses sufridos tienen que ver con su olvido. El proletariado sólo podrá aspirar a la hegemonía, es decir a un papel dirigente e independiente, si tiene conciencia de ella y la realiza. De otro modo, aunque llegara a esferas de gobierno, terminará convertido en apéndice del régimen establecido.

Está claro que cada partido comunista opera en una realidad concreta: su país. Le corresponde conocerlo en todos sus aspectos e interrelaciones; contar con el programa, estrategia y  táctica que mejor se ajuste a ella; resolver su  proceso de construcción e inserción en la clase obrera y el pueblo. Un partido comunista no será grande ni influyente sino en la medida que responda a las condiciones y exigencias de su tiempo, que dispute su influencia directa en las masas trabajadoras y populares en general, que encarne las aspiraciones y sueños de la gente a quien aspira apoyar y dirigir.

Debemos admitir los hechos. Y los hechos indican que los avances logrados por los comunistas, con distintos niveles de desarrollo, son aún limitados comparativamente con los retos y posibilidades presentes, pese a los esfuerzos realizados y al costo pagado por atreverse a defender sus principios.

El examen serio, sereno, audaz de cada una de nuestras experiencias, era necesario. Lo será siempre. Contando con una base común, el marxismo leninismo, no debe extrañarnos también diferencias de enfoque, de maneras de mirar la realidad mundial o de responder a las exigencias de la lucha en cada país. Las unanimidades solo caben en el papel o en la pasividad, jamás en el torbellino de la lucha de clases.

29 de abril de 2018.