Por: Julio A. Mendoza García

Castillo tiene serias limitaciones para dar talla en la presidencia, comete errores con frecuencia. Así, es pasto para lo que sería su ollantización por la derecha. Y así, presenta las grietas que necesitan las fuerzas macartistas para promover el golpismo. Su acierto ha sido conseguir algunos técnicos progresistas, pese a la oposición de Cerrón.

Cerrón no ayuda, desde su radicalismo seudomarxista. Su mesianismo sectario, su incorrecta percepción de estar viviendo una situación revolucionaria (electoral). Su sectarismo contra fuerzas democráticas y patrióticas, incluso agrediéndolas verbalmente, atenta contra la única arma del pueblo, en su lucha contra el continuismo neoliberal y la ofensiva derechista: la más amplia unidad democrática, patriótica y popular.

Aun en ese contexto, toda medida que emita Castillo a favor del pueblo y los cambios contra el continuismo neoliberal, tiene que ser apoyada por todas las fuerzas de izquierda. Promoviendo y participando en la movilización popular en esos casos. Hacerlo con independencia, iniciativa y vigilancia popular, es una decisión correcta. Ello incluye la crítica justa, cuando es necesaria.

Las críticas al gobierno de Castillo y Perú Libre, no pueden confundirse, menos apoyarse, ni siquiera en el lenguaje, mucho menos incluirse como parte de la ofensiva golpista, macartista y anticomunista de la derecha neoliberal. Sería olvidarse, incluso apoyar, al verdadero enemigo del pueblo, el continuismo neoliberal de la granburguesía, el imperialismo y sus operadores políticos en los partidos de derecha. No sería primera vez, en la historia de la lucha de clases, que un infantilismo, lleno de “sarampión revolucionario”, termine en el campo del enemigo del pueblo, sirviendo a la derecha, “sin querer queriendo”

Perú Libre, Cerrón y Castillo y, sobre todo la masa que los apoya, son parte del pueblo. Pero, los tres primeros, no saben tratar las contradicciones en el seno de este último.

Deseamos lo mejor, que Cerrón, Castillo y Perú Libre comprendan y practiquen la más amplia unidad del pueblo, sin dar concesiones a la derecha y el neoliberalismo. Que sumen y no discriminen. Que mejoren la gestión del gobierno actual, que está bajo su responsabilidad. Que no abandonen sus promesas electorales, sobre todo las de la segunda vuelta, que convocó a la mayor y amplia unidad. Que gobiernen para el pueblo y con el pueblo. Que convoquen a los mejores técnicos patriotas y progresistas para optimizar la gobernabilidad. Y que no den el lamentable espectáculo de exhibir malamente sus querellas internas.

Como pueblo, unidos todo lo podemos; divididos, nos vamos a la misma derrota.