MIGRACIÓN VENEZOLANA

Por: Manuel Guerra

Según datos de la Superintendencia Nacional de Migraciones son más de 400,000 ciudadanos  venezolanos que se encuentran en nuestro país, cifra que tiende a incrementarse como consecuencia de la diáspora emprendida por miles de habitantes de la República Bolivariana, sumida hoy en una profunda crisis económica y política.

Esta ola migratoria que está impactando a la mayoría de países de Sudamérica y Centroamérica, tiene en el Perú una connotación particular, al haberse convertido en el segundo país, después de Colombia, que más venezolanos tiene hoy en su territorio. Lo cierto es que ni el gobierno peruano, ni sus pares de la región, se encuentran preparados para afrontar este fenómeno imprevisto, lo que inevitablemente trae consecuencias negativas para los propios migrantes y para las poblaciones nativas.

La falta de empleo digno, de vivienda, saneamiento, servicios de salud y educación de calidad que afecta a la gran mayoría de peruanos, hace que muchos piensen que esa situación empeorará debido a la migración y no encuentran mejor respuesta que refugiarse en posiciones xenofóbicas y chovinistas, lo que no es sino el sentimiento primitivo e incivilizado que proviene del temor a lo foráneo. La Historia es abundante en ejemplos de lo que a lo que conduce esta cultura intolerante.

No hay que ser ingenuos para no darse cuenta de la utilización política que determinados sectores están empeñados en darle a la migración venezolana. La más visible proviene de la ultraderecha que viene sacando provecho de esta situación para reforzar su campaña contra el régimen de Maduro y el “chavismo” y, por extensión, a todo lo que signifique la izquierda y el progresismo. Otros —Belmont, por ejemplo— pretenden oportunistamente pescar a río revuelto a través de un discurso xenofóbico.

No podemos promover el cierre de fronteras como lo hace Estados Unidos contra los latinos y muchos países europeos con la migración de África, Asia y el Medio Oriente. Es responsabilidad del Estado y gobierno peruano diseñar y poner en ejecución políticas públicas que aseguren el bienestar de las poblaciones nativas y migrantes por igual y establecer una cultura de tolerancia y convivencia entre los habitantes de nuestra patria grande, que es América Latina y El Caribe. Pero eso es mucho pedir a los regímenes que han hecho del capitalismo salvaje su credo y han convertido a nuestros países en colonias de poblaciones miserables.