Más allá del referéndum


Por: Rolando Breña – Diario UNO 11/1272018


Pasada la euforia del referéndum y sus resultados, tenemos que preguntarnos ¿y ahora qué?.


Es cierto que un referéndum es un ejercicio político positivo, siempre que no se conviertan, existen ejemplos, en instrumentos políticos de manipulación gubernamental a nombre de presuntas participaciones democráticas de la ciudadanía o se falsifiquen sus resultados. Posiblemente, este aspecto, el que el pueblo tome conciencia de su participación política directa en decisiones que afecten su futuro, es lo esencial a ser rescatado y desarrollado.


Toda consulta popular, más aún un referéndum, debe tener como requisito de base la comprensión clara de sus contenidos y límites; así como la discusión y el diálogo esclarecedor impulsado por el gobierno, los entes electorales con la participación activa de la población y las organizaciones de la sociedad civil así como de los partidos políticos. Si así no sucede, se vota sin saber por qué ni para qué.


Muchas veces se concurre a urnas convocados por la emoción, no por la razón; por la rabia o la frustración, no por la existencia de alternativas; por descrédito o desprestigio de políticas, instituciones o autoridades, no por tener claridad en cómo superarlos. Mucho de esto ha sucedido en el presente referéndum.

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Las reformas planteadas, más que obedecer a un análisis mesurado de sus necesidades dentro de una reforma integral del sistema político, fueron impulsadas de manera inmediatista por los escandalosos actos de corrupción en los organismos de justicia, arrastrando al Consejo Nacional de la Magistratura, al Poder Judicial, al Ministerio Público; por el hartazgo frente a un Congreso a espaldas de país, invadido de escándalos, mediocridad, líos menudos, blindaje a investigados o condenados judicialmente; por la crisis de los partidos y su involucramiento en financiamientos ilegales y corruptos que llegan hasta los gobiernos regionales y locales.


Este ambiente facilitó la acción del Ejecutivo que terminó por arrinconar políticamente al Congreso y sus mermados partidos, imponiendo el referéndum que encontró en el pueblo terreno fértil y decidido respaldo.
¿Y ahora qué? Reiteramos. ¿Las reformas votadas modificarán sustancialmente la crisis y corrupción que se pretenden resolver? Ojalá no sea una réplica de la frase de Horacio en Ars Poética: “parieron los montes y nació un insignificante ratón”.


De todas maneras deja experiencias y enseñanzas:
-El pueblo tiene derecho a ser convocado de manera directa en asuntos públicos de envergadura.


-Necesidad de conocimiento, discusión y toma consciente de posición, no solo en asuntos sometidos a consulta, sino de todos los problemas del país.
-Una reforma, aun importante, no tendrá consecuencias mayores sino está enmarcada en un objetivo mayor: reforma integral de la institucionalidad política.


¿Qué escenario podrá dibujarse y qué hará el gobierno si, pasado algún tiempo, la población siente que las expectativas no son satisfechas?