Por: G.R.Góes

Cuando uno lee el tercer capítulo del Manifiesto Comunista de 1848 redactado por Marx y Engels, uno tiende a subestimarlo y no darle importancia, debido a que en la practica el capitulo se trata de la explicación y la crítica de Marx sobre tendencias filosóficas de su época que se auto titulaban socialistas y disputaban con los comunistas el apoyo de las clases trabajadoras. Y debido a que el contexto político, económico, académico y filosófico ha cambiado tanto en los ya casi 200 años de la publicación del Manifiesto, discutir las tendencias expuestas en el tercer capítulo, podría parecer redundante e innecesario.

Esto es un enorme equivoco. Podríamos utilizar el mismo razonamiento para descartar el estudio del mismo Manifiesto. La ciencia y el método de análisis del Marxismo-Leninismo ha avanzado y cambiado muchísimo desde 1848 y las épocas del mismo Marx. Pero, aun así, se estudia el Manifiesto porque sabemos que para entender al Marxismo como un todo tenemos también que leer sus inicios y de donde surge, pues ahí se encuentran las bases de toda su doctrina. De la misma manera, todas las doctrinas enunciadas y criticadas por Marx en el tercer capítulo no se han quedado congeladas en el tiempo, se han transformado y evolucionado con el tiempo. Convirtiéndose en doctrinas e ideologías políticas vivas y relevantes en nuestros días.

A partir de esta perspectiva uno puede ver, por ejemplo:

Que lo que en la época de Marx era conocido como Socialismo conservador y Socialismo pequeñoburgués, que es un socialismo que busca la reforma del sistema capitalista con el objetivo de la colaboración de clases y disfraza las consecuencias nefastas del sistema, serviría de base y se transformaría en lo que hoy conocemos como la Socialdemocracia. Uno desde la crítica y el análisis hecho por Marx en el tercer capítulo puede entender cómo los partidos socialdemócratas en los años 90 y 2000 adoptaron medidas neoliberales.

Uno también puede ver como lo que en los 1840s era llamado de Socialismo Utópico de Saint Simon, Owen, etc., por sus tendencias idealistas intransigentes y comunales, se convertiría en el anarquismo.

Un poco difícil entender es el Socialismo Feudal, pero con un poco de análisis histórico se puede ver cómo este a la larga se convertirá en las tendencias monárquicas de corte fascista, debido a su fetiche e idealización de lo que consideraban “el orden natural de las cosas”. El feudalismo y su fusión con el squadrismo y el corporativismo fascista, movimientos como el Carlismo en España, L’Action française de Charles Maurras, hasta las ideas del peruano José de la Riva Agüero y Osma, que también alaba al “orden natural del mundo”, pero en su caso, en vez de la monarquía feudal europea, era el virreinato, la mita y las castas raciales.

Pero ahí viene lo que a muchos les es difícil descifrar, El Socialismo “verdadero” o “alemán”.

¿En que ha evolucionado dicha tendencia? A simple vista uno creería que Marx estaría hablando de los socialistas alemanes, o de la izquierda alemana de su época, pero esto es un equívoco. Pues el “socialismo alemán” al que Marx se refería no es ni de izquierda ni socialista.

Para entender que es el socialismo alemán nos basaremos no solo en los escritos de Marx en el tercer capítulo del manifiesto, sino que también en los escritos de uno de sus mayores exponentes Oswald Spengler.

El “Socialismo” alemán en la práctica no se distingue del socialismo monárquico, en el sentido que es anti liberal, pero se diferencia en que no idealiza ni tiene como objetivo el retorno del orden feudal. Este busca una colaboración de clases todas en servicio de la nación alemana. En otras palabras, mientras que el socialismo busca el empoderamiento de los trabajadores, el “socialismo” alemán busca la más estricta obediencia de la clase trabajadora hacia el Estado, integrado por la aristocracia militar prusiana. En el sentido práctico se basa en el cálculo de las elites alemanas: “Tengamos un “socialismo” que sirva a nuestros intereses”. Es una reformulación del termino socialismo para que este signifique: “todos los elementos de la sociedad actuando en conjunto en beneficio de la Nación”. Obviamente que los intereses de la “Nación” son determinados por las élites, en este caso la aristocracia alemana. Como dijo Marx en el tercer capítulo:

“Este socialismo le venía al dedillo a los gobiernos absolutos alemanes, con toda su cohorte de clérigos, maestros de escuela, hidalgüelos raídos y cagatintas, pues les servía de espantapájaros contra la amenazadora burguesía.  Era una especie de melifluo complemento a los feroces latigazos y a las balas de fusil con que esos gobiernos recibían los levantamientos obreros”

Para estos teóricos los grandes referentes del “socialismo” serían los monarcas prusianos como Friedrich II “el Grande” y “el canciller de hierro” Otto von Bismarck, en cuyos gobiernos a través de medidas autocráticas y autoritarias, consiguieron unir todos los esfuerzos de la sociedad alemana hacia un bien “común”. Para esos teóricos los verdaderos revolucionarios socialistas no serían los obreros en huelga buscando una vida más justa, sino los soldados prusianos en el frente de batalla.

Debido a esto el “socialismo” alemán es una filosofía anti-obrera y ve al socialismo científico o marxista como un falso socialismo, como dijo Oswald Spengler en su libro Prusianismo y Socialismo:

“El significado del socialismo es que la vida está dominada no por el contraste de ricos y pobres, sino por el rango determinado por el logro y la capacidad.”

Como vemos, este es un “socialismo” anti-socialista ya que es contrario a la base de casi todas las demás definiciones de socialismo, como la lucha y la reivindicación de clase. Este “socialismo” en vez de advocar por una democracia popular que libere al proletariado y destruya al estado burgués, busca la apoteosis de este último por medio de una dictadura aristocrática que ponga orden en la sociedad. Como dijo el propio Spengler un “socialismo cesariano”.

Este “socialismo” es contrario, tanto a la colectivización de los medios de producción como a la regulación de los mismos. El “socialismo” alemán propone el viejo método prusiano, que según describe Spengler es:

“El antiguo método prusiano (…) guardaba cuidadosamente el derecho a la propiedad y la herencia, para permitir tanta libertad al talento personal, energía, iniciativa e intelecto como se podría permitir a un jugador de ajedrez experto que tuviera dominado todas las reglas del juego”.

Como se puede ver el “socialismo” alemán es un “socialismo” pro capital, en favor de mega monopolios, a los ojos de los “socialistas” alemanes un héroe del socialismo no sería Karl Liebknecht, el espartaquista, sino Friedrich Krupp dueño de un monopolio del acero y empresario armamentista que apoyó al ejército alemán en ambas guerras mundiales. Como vemos el “socialismo” alemán no busca el empoderamiento de las masas, sino su total obediencia y sometimiento a sus “mejores”, que son sus “mejores” no por riqueza sino por su calidad como miembros selectos de la élite. Lo único que se requiere de dicha elite es que obedezcan a los objetivos de la “nación”, pero, debido a que esta misma elite es la que gobierna a la “nación”, determina los objetivos esta. O sea, en la práctica, lo único que el “socialismo” alemán pide de las elites es que estas sigan sus propios intereses e impongan los mismos sobre los demás sectores de la sociedad. Debido a este deseo de imposición de objetivos y voluntad el “socialismo” alemán busca una dictadura aristocrática de preferencia con un líder carismático, como dijo Marx en el tercer capítulo del manifiesto:

“Esto deparaba al “socialismo” alemán la ocasión apetecida para oponer al movimiento político las reivindicaciones socialistas, para fulminar los consabidos anatemas contra el liberalismo, contra el Estado representativo, contra la libre concurrencia burguesa, contra la libertad de Prensa, la libertad, la igualdad y el derecho burgueses, predicando ante la masa del pueblo que con este movimiento burgués no saldría ganando nada y sí perdiendo mucho”.

Ahora con el “Socialismo” alemán explicado, uno aún se debe preguntar cómo evoluciono y de qué manera sigue vigente.

Viendo la historiografía del siglo XX y tomando en cuenta la definición explicada anteriormente del “socialismo” alemán uno rápidamente se dará cuenta de las aberraciones que este engendro: el Fascismo y el Nazismo.

Pues las bases y los objetivos del “socialismo” alemán dieron inspiración a las bases y los objetivos fascistas: Una sociedad organizada bajo un régimen autoritario que ordena a todos los sectores de dicha sociedad entorno de los objetivos de la “nación”, objetivos que son determinados por su líder carismático, Führer, Duce, caudillo, etc. Líder que no es nada más que un capataz o un matón a sueldo de las elites económicas de dicha sociedad.

Uno puede notar esto por el énfasis que los líderes fascistas hacen por el sacrificio individual en beneficio de la “nación”. En su exaltación de grandes empresarios como “héroes nacionales” y la condena de los movimientos obreros como “elementos mezquinos y egoístas”. En su desprecio y repudio a la democracia como un sistema que causa desorden y que empodera personas de menor “rango”. Uno también se da cuenta de esta influencia del “socialismo” alemán cuando los fascistas evocan lo “social” por ejemplo cuando el fascista francés Francois De la Roque, jefe de la milicia anticomunista Croix de Feu, creó su propio partido, a este lo nombro Partido Social Francés (Parti Social Francaise), o cuando Mussolini dio su segundo golpe de estado apoyado por los alemanes, el cambio el nombre de Italia de Reino de Italia a República Social Italiana (Repubblica Sociale Italiana).

Obviamente también queda claro la influencia del “socialismo” alemán en el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei). Muchos derechistas afirman que el nazismo es una ideología de izquierda debido a que lleva el termino “socialismo” en su nombre. Esto parte de un entendimiento nulo de historia, política y filosofía. El “socialismo” de los nazis está basado en el “socialismo alemán”. Un “socialismo” antidemocrático, pro monopolio, anti obrero, extremamente elitista, anti sindicato, y ante todo anti marxista, en otras palabras, un “socialismo” de la reacción, un “socialismo” anti-socialista. Como demuestra el nazismo en palabras del propio Adolf Hitler:

“El “socialismo”, replicó, dejando su taza de té, pugnazmente, “es la ciencia de tratar con la voluntad común …el socialismo es una antigua institución aria, germánica. Nuestros antepasados alemanes tenían ciertas tierras en común. Ellos cultivaron la idea de la voluntad común”.

Dicha “voluntad común”, es en la práctica lo mismo que los objetivos de la nación de los filósofos del “socialismo” alemán de la época de Marx.

El régimen nazi-fascista es la mayor expresión de lo que en la época de Marx se denominó “socialismo alemán”. Es para el “socialismo alemán” lo que la revolución rusa fue para el marxismo. Su apoteosis y su evolución.

Al entender todo esto, se empieza a revalorar el Capítulo III del Manifiesto Comunista, pues uno se da cuenta que este es el capítulo en que Marx hace una crítica severa a los padres filosóficos del nazismo. El capítulo donde Marx denuncia y critica a los pre-nazis, los más grandes enemigos políticos del movimiento obrero y la clase trabajadora.

Y como dijo el Filósofo chino Sun Tzu en su texto el Arte de la Guerra:

“El primer paso en la derrota de un enemigo, es conocer la naturaleza de dicho enemigo”.

Bibliografía:

Manifiesto comunista: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm

Prusianismo y Socialismo: ://www.worldfuturefund.org/wffmas…

Entrevista con Hitler: Interview of Hitler: https://www.theguardian.com/theguardi…