MAESTRO DE LA CULTURA

Por: Mario Tejada Toledo
 
Nos ha dejado Marco Aurelio Denegri, MAD. Aparte de su saber monumental y su amor por compartirlo por lo medios de comunicación escrita, radial y televisiva, supo sobretodo ser maestro en su doble acepción: como persona erudita en innumerables saberes; y, también, como el ser humano que enseña y comparte sus conocimientos.
 
Desde mi juventud lo seguí, cuando daba múltiples conferencias; también con la revista Fascinum, (ejemplares que presté y nunca me los devolvieron) que causó gran escándalo y escozor en nuestra sociedad pacata e hipócrita, cuyos integrantes realizan acciones de gran placer a escondidas, pero señalándolas públicamente como prohibidas con argumentos cargados de una moralina decimonónica, y que hoy adquieren gran fuerza en contra de las minorías LGBTI.
 
Una de las fases que admiré en MAD fue su amor por los libros. Todos empastados, muy buen cuidados, de los cuales extraía las notas escritas para para sustentar sus afirmaciones de carácter científico, artístico, religioso y filosófico. No creo equivocarme señalando que fue uno de los primeros en introducir en nuestro país, desde un punto de vista científico, la investigación y una cultura de la sexualidad, así como de la Etología, ciencia que estudia el comportamiento de los animales desde la biología y la psicología experimental, extendiéndola a los seres humanos.
 
Fue, también, un fiel lector de Vallejo, logrando tener un profundo conocimiento de su vida, poesía y toda su obra.
Sus programas y conferencias fueron clases maestras que nos orientaban e informaban sobre los más variados temas, que nos permitían una mejor comprensión sobre los seres humanos como individuos y en grupo, como sociedad. E igualmente para tener una mejor comunicación con el lenguaje oral y escrito, así como lo relacionado con las culturas orientales.
 
En lo que concierne a las culturas populares en el Perú fue un investigador de nuestra música, sobresaliendo sus investigaciones sobre el Cajón que él denominó Cajonística, e igualmente sobre la música grabada. Sus comentarios sobre los discos, no solamente se ceñían a las canciones y sus intérpretes, también abarcaban las carátulas y la calidad de la grabación. Fue un melómano consumado.
 
Lo expuesto es una parte de su sapiencia. En los últimos años sus obras fueron publicadas por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. El Estado peruano, como todo lo relacionado con la cultura lo relegó. El Canal 7, el del Estado, en el cual trabajó los últimos años lo trató muy mal. Siendo MAD el que tenía el más antiguo programa cultural de televisión peruana, nunca le prestó los medios de producción adecuados para realizar el programa que se merecía, e inclusive lo relegó a los horarios más anodinos y de menor preferencia. Muerto, le concedió una condecoración de menor importancia.
 
En estos días cuando nuestro Perú atraviesa por una gran crisis, el trato que se le dio a este gran peruano que hizo patria, es una muestra palpable de ella.