Por: Tania Chirinos

La pandemia evidencia las falencias de la sociedad en que vivimos, donde el neoliberalismo ha agudizado las inequidades preexistentes. Los efectos de la crisis, impactan crudamente a las comunidades indígenas, quienes en tiempos “normales” no tenían acceso a derechos fundamentales como la salud, educación, agua potable, respeto a su cultura, entre otros.

Lamentables sucesos, como el Baguazo, pusieron en la escena política nacional el olvido y abandono y constante falta de atención, descuido y nulo interés del Estado peruano y las clases dominantes que ejercen el poder.

Esta situación, a pesar de promesas electorales y discursos, todavía persiste. Siendo los hombres y mujeres indígenas altamente vulnerables. No olvidemos el alto porcentaje de enfermedades endémicas como el dengue, la malaria, tuberculosis, anemia, desnutrición, parasitosis, entre otros, frente a los cuales nunca hubo serios y responsables esfuerzos por abordarlas. Sumado a ello, la contaminación ambiental a la que están expuestos y que tienen impacto en su salud.

Brechas sociales y de género se incrementan

Nuestros hermanos indígenas enfrentan permanente discriminación y violencia, históricamente han sido vejados y olvidados. En la actualidad, en contextos como el de la pandemia, la situación de las mujeres en salud es de más fragilidad y, la posibilidad de fallecer por complicaciones en el embarazo o el parto, se duplica. Debemos tener en cuenta, también, que existen más de 5 mil niñas madres indígenas, de 13 y 14 años, siendo la principal causa los abusos sexuales en el propio entorno familiar.

En términos de ingresos económicos ellas ganan menos y la mayoría trabaja informalmente, buscándose ingeniárselas para el sustento día a día y aportar a la precaria economía familiar. La realidad nos indica que menos de la tercera parte de la población de mujeres indígenas tiene ingresos propios y si lo tienen es irrisorio. Es decir, un sencillo. Valdría preguntarse, ¿cómo pueden sobrevivir, mantener a sus hijos, velar por su salud y hacerlos estudiar, si a esos sectores los bonos u otra forma de ayuda o apoyo no llegan?

Derecho a vivir dignamente

Lo descrito nos plantea desafíos pues en la práctica las y los indígenas andino amazónicos, no son considerados en sus derechos humanos fundamentales y las políticas gubernamentales tampoco asumen la diversidad cultural del Perú.

Existen 55 pueblos indígenas u originarios en el Perú, que tienen características y necesidades particulares, importantes y urgentes, y que ante la Covid-19, su fragilidad se acrecienta. Es necesario, entonces, incentivar su participación comunitaria e incluir sus necesidades frente a la pandemia con mensajes en sus lenguas maternas, contextualizando los contenidos tomando en cuenta su cosmovisión y poner énfasis en la atención en salud, fomentar el acceso a la justicia, incorporar sus requerimientos alimentarios y de subsistencia, respetar la diversidad cultural y lingüística, así como también, estimular los niveles de organización autónomos para el resguardo de sus territorios y del medio ambiente.

Ellas y ellos también son peruanos con pleno derecho a vivir dignamente, con justicia y sin discriminación ni violencia.