LOS FANTASMAS DE TRUMP

Por: Arturo Ayala Del Río

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, convirtió el discurso anual sobre el Estado de la Unión en un show más de los que acostumbra. Se puede resumir en dos aspectos: por un lado, en la necesidad de creer y aferrarse espiritualmente a un revitalizado, con recortes de impuestos y sin la carga presupuestal del obamacare, “sueño americano” de corte conservador y nacionalista, representado en los militares, bomberos y policías homenajeados durante su discurso.  Por otro lado, en la preparación integral para enfrentar a las amenazas que enfrenta el “sueño americano”: todo lo externo, contrario y ajeno a lo que Trump entiende por Estados Unidos, es decir los migrantes, ISIS, Irán, Corea del Norte, China y Rusia, señalados casi sin mayor diferenciación entre sí.

Migrantes

El caso de dos jóvenes asesinadas por la pandilla MS-13, cuyos padres estaban en el auditorio, fue la introducción sensacionalista para que Trump pida “al Congreso que elimine por fin esas mortales lagunas legales que han permitido a los miembros de la MS-13 y a otros criminales irrumpir en nuestro país.” 

Casi de inmediato propuso cuatro medidas inmediatas sobre el tema: En primer lugar, ser rigurosos en las condiciones para la ciudadanía estadounidense de los ilegales que ya se encuentran en ese país, seleccionando a los que “cumplan los requisitos de educación y trabajo, y muestren un buen carácter moral”. En segundo lugar, “asegurar por completo la frontera”, es decir construir el muro limítrofe y contratar muchos más policías en la zona. En tercer lugar, poner fin a la lotería de visados que ha “posibilitado atentados terroristas”. En cuarto lugar, finalmente, Trump plantea proteger la “familia nuclear” y poner fin a la “inmigración en cadena”, es decir que en el futuro el migrante sólo podrá patrocinar a su cónyuge y a sus hijos menores en la obtención de la ciudadanía estadounidense.

“Regímenes díscolos”: China y Rusia

En palabras de Trump “nos enfrentamos a regímenes díscolos, a grupos terroristas y a rivales como China y Rusia que desafían nuestros intereses, nuestra economía y nuestros valores”. En su torpeza diplomática es capaz de colocar en un mismo párrafo al terrorismo y a dos importantes potencias del mundo, justifica así lo que viene: “Por esta razón, le pido al Congreso que ponga fin al peligroso secuestro de la defensa y que financie totalmente a nuestras grandes Fuerzas Armadas… debemos modernizar y reconstruir nuestro arsenal nuclear, que, con suerte, nunca tendremos que utilizar, pero que deberá ser tan fuerte y poderoso que disuada cualquier acto de agresión. Quizás algún día, en el futuro, habrá un momento mágico en el que los países del mundo se pongan de acuerdo para eliminar sus armas nucleares. Por desgracia, todavía no hemos llegado a ese punto.”

Trump no repara en que el argumento usado, perfectamente aplica para la defensa del programa nuclear de Corea del Norte, a la cual más adelante señalará.

El mundo entero y la humanidad corren peligro con afirmaciones como las de Trump, la carrera armamentística del imperialismo puede colocarnos nuevamente en un escenario crítico, sumado a los ya notorios efectos del cambio climático a los cuales no dedicó ni una mención.

ISIS, Guantánamo e Israel

Trump se vanagloria por la derrota del Estado Islámico en Siria, a pesar de que los mayores avances los tuvieron la coalición de las Fuerzas Amaradas de Siria junto a las de la Federación Rusa.  En ese sentido, usa la excusa del enfrentamiento con el Estado Islámico para “que revise nuestra política de detención y para mantener abiertas nuestras instalaciones de detención en la Bahía de Guantánamo.”, constituyendo una agresión a la soberanía de Cuba y a la paz en la región.

Trump, defiende la medida de considerar a Jerusalén como capital de Israel, contrario a los acuerdos multilaterales al respecto, y a modo de chantaje señala “le pido al Congreso que apruebe la legislación para ayudar a garantizar que los dólares de la ayuda exterior estadounidense siempre sirvan a los intereses estadounidenses y que solo se destinen a los amigos de Estados Unidos.”

El eje del mal: Irán, Cuba, Venezuela y Corea del Norte

Abiertamente Trump da su apoyo a las protestas en Irán y pide la revisión del acuerdo nuclear. Reafirma las “sanciones” contra Cuba y Venezuela, para finalmente, con un show que incluye a desertores en su auditorio, arremeter contra Corea del Norte.

“Iluminar el mundo”

Al terminar su discurso recurre a la vieja doctrina expansionista, una reedición del famoso Destino Manifiesto, que justifica el accionar imperialista del país del norte: “Y fue ese mismo anhelo de libertad el que hace casi 250 años dio nacimiento a un lugar especial llamado Estados Unidos. Era un pequeño grupo de colonias atrapadas entre un gran océano y un vasto territorio salvaje. Pero fue el hogar de un pueblo increíble con una idea revolucionaria: que se podía gobernar a sí mismo. Que podía trazar su propio destino. Y que, juntos, podían iluminar al mundo.”

El show de Trump, los aplausos, las mentiras, los personajes del auditorio presentados por él como en cualquier programa de televisión, y su discurso, resumen muy bien las intenciones y planes de la actual administración de Estados Unidos. La discriminación, la guerra, los chantajes, la injerencia, las muertes y más, no deben ser aceptadas por la humanidad consciente de los peligros del futuro. Trump no defiende el “sueño americano”, ni enfrenta alguna amenaza contra los suyos, al contrario, con Trump se fracciona más la sociedad estadounidense, se esfuma la posibilidad del “sueño americano” para millones de migrantes y él es la amenaza real de su pueblo y del mundo.