LOS EMPRESARIOS EN CAMPAÑA

Por: Luis Gárate

Una verdad casi irrefutable es que la crisis que está atravesando el Perú es centralmente política. Pero la crisis no queda solo ahí. Los que están “pasando piola” son también los representantes del sector privado, pues para la gran prensa el tema de la corrupción solo pasaría por algunos malos políticos y su relación con la malévola empresa Odebrecht.

Pero las recientes revelaciones de parte de Roque Benavides, ex presidente del gremio empresarial,  la Confiep, nos revelan que el gran empresariado peruano se quiere curar en salud y no tiene reparos en reconocer con total empacho, que ellos pueden financiar campañas contra tal o cual candidato y apoyar abiertamente a otros, con tal de salvaguardar sus intereses en nombre de la defensa del “libre mercado”.

Recientemente Benavides reconoció en una entrevista televisiva, que desde la CONFIEP  habían costeado una campaña mediática contra Humala y a favor de Keiko Fujimori en el 2011.Fueron más de dos millones de dólares los que se pusieron para ese fin. Recordemos también que esta campaña tuvo varias expresiones, no solo spots publicitarios que sembraron temor sobre la “amenaza de Humala”, sino incluso programas de televisión expresamente diseñados para demoler la imagen del candidato nacionalista, como el que dirigió el escritor Jaime Bayli.

Asimismo recientes revelaciones periodísticas también hablan de que la Confiep habría financiado las campañas de los congresistas fujimoristas Juan Díaz Dios y del actual presidente del Congreso Luis Galarreta. Lo habrían hecho a través de algunas ONGs que son financiadas con el dinero del gremio empresarial.

Hace algunos años, otro eximio representante el empresariado, Dionisio Romero, había reconocido en una entrevista que también había financiado las campañas de casi todos los candidatos a la presidencia, como mostrando que como buen inversionista aceitaba a todos los posibles ganadores, para ver con cual acertaba y sacaría luego las mejores utilidades.

El cinismo de estos personajes ha pasado de ser un defecto y se ha hecho ahora principio. Algunos de los grandes empresarios se deben estar sintiendo parte de  una corriente mundial donde las derechas se hacen cada vez más radicales, altisonantes y populistas, y no tiene reparos en hablar más fuerte de la mano dura, de políticas xenófobas, nacionalistas, ultraconservadoras, contra los derechos de las mujeres y la diversidad, entre otras perlas.

Es posible que el gran empresariado esté configurando un ambiente propicio para una candidatura propia, es decir liderada por alguno de ellos mismos –podría ser el mismo Roque Benavides- para dejar de financiar a terceros que representen sus intereses.

La pregunta que nos debemos hacer en este escenario es hasta qué punto están involucrados los grandes empresarios en la red de corrupción, es decir de coimas y obras arregladas a favor de algunas de sus firmas. Hasta ahora solo estamos viendo la punta del iceberg de las relaciones de los políticos y Odebrecht, por ejemplo, con el caso del llamado “Club de la construcción”. Esperemos que las autoridades judiciales sigan actuando con diligencia y lleguemos al fondo de este asunto, para develar quién es quién en este sector que se quiere presentar como el gran salvador del Perú.