¿LARGA VIDA AL PRESIDENTE XI JINPING?

Del libro rojo a los tratados de comercio internacional

Por: Ernesto Toledo Brückmann

El XIX congreso del Partido Comunista Chino (PCCh, realizado recientemente,  ha aprobado que el pensamiento de su actual líder Xi Jinping se incluya en la Constitución de esta organización, citando expresamente su nombre. Esto le otorgaría la misma relevancia que el ideario de Mao Tse Tung.

PRINCIPIOS POLÍTICOS DEL “PENSAMIENTO XI”

Aunque resulte temerario hablar del Pensamiento Xi Jinping, la propia China lo hace, describiendo los ideales comunistas que su actual presidente ha adoptado durante su gestión. Estos ideales incluyen la llamada a una “reforma completa y profunda” y “nuevas ideas en desarrollo”, prometiendo una mayor atención a la conservación medioambiental; esto puede referirse al objetivo declarado de que las energías renovables sean mayoritarias. Este nuevo “pensamiento” le da un nuevo énfasis a la autoridad absoluta del partido sobre el ejército del pueblo. Sobre esto, muchos analistas dicen que Xi Jinping ha presidido un gran cambio de militares de mayor antigüedad. Todo ello refuerza la doctrina de “un país dos sistemas”, en referencia a Hong Kong y Taiwan.

Los 14 principios políticos del “pensamiento Xi” son:

Garantizar el liderazgo del Partido sobre todo el trabajo. Comprometerse con un enfoque centrado en la sociedad. Continuar con una reforma integral y profunda. Adoptar una nueva visión para el desarrollo. Ver que la sociedad es quien gobierna el país. Garantizar que cualquier área de gobierno está basada en el derecho. Defensa de los valores socialistas. Garantizar y mejorar las condiciones de vida de la sociedad a través del desarrollo. Garantizar la armonía entre el humano y la naturaleza. Perseguir un enfoque global para la seguridad nacional. Defender la absoluta autoridad del Partido sobre el Ejército popular. Defender el principio de “un país, dos sistemas” y promover la reunificación nacional. Promover la construcción de una sociedad de futuro compartido con toda la humanidad. Ejercer un control total y riguroso del Partido.

XI JINPING CRITICA A MAO

En el 2013 y durante las celebraciones por el 120 aniversario del nacimiento del líder y fundador de la República Popular China, Xi Jinping sostuvo, ante la indignación de muchos comunistas ortodoxos, que quien dirigiera el país durante 27 años no fue un “dios” y cometió muchos “errores”.

Xi Jinping dijo: “No se puede venerar (a los dirigentes revolucionarios) como dioses, no se puede impedir que la gente señale sus errores solamente porque son grandes personajes. Tampoco podemos borrar sus logros históricos solamente porque han cometido errores”; el propio presidente había solicitado que los homenajes a Mao fueran “solemnes, simples y pragmáticos”.

La objetividad hace reconocer que más de una campaña política y económica implementada por Mao ocasionó un desastre para su nación.  Sin embargo, resulta indispensable incidir en lo que China logró en las seis décadas anteriores, así como los fundamentos ideológicos y prácticos que Mao sentó para el futuro de China.

Ya para ese momento, frases como “Mao, el sol rojo que ilumina nuestros corazones” fueron sustituidas por el “Himno a la nación”, y otros documentos que hacen énfasis en los aniversarios de la Revolución.

El pragmatismo de muchos observadores de la política china hace que se llegue a un consenso respecto a que si bien Mao Tse Tung hizo que China fuera independiente y se levantara, Deng Xiaoping les hizo ricos y Xi Jinping les hará fuertes.

Xi pretende proyectar fortaleza en los aspectos económico, político y el militar. Desde su llegada al poder, en el 2013, Xi Jinping ha impulsado un culto a la personalidad y una concentración de poder que deja atrás el liderazgo colectivo enarbolado por Deng Xiaoping, artífice de la apertura económica china.

¿ADIÒS AL PENSAMIENTO MAO TSE TUNG?

Hay quienes sostienen la imposibilidad de defender la teoría de Carlos Marx y de Lenin sin estudiar y defender los aportes de Mao para la consolidación de una visión particular del comunismo. Ciertamente, las ideas de Mao se constituirían como aporte ideológico del PCCH durante la época de la ocupación japonesa, entre 1938 y 1945; precisamente entre el 23 de abril y el 11 de junio de 1945 se celebró en Yan’an, provincia de Shaanxi, el VII Congreso del PCCH, el último antes de la proclamación de la República Popular de China y el primero en unificar criterios de todo el Partido sobre la base del Marxismo-Leninismo y del Pensamiento de Mao Tse Tung. Los nuevos estatutos del Partido adoptados en el Congreso estipulaban que “el Partido Comunista de China adopta el Pensamiento de Mao Tse Tung, que ha integrado en la teoría marxista-leninista la práctica de la revolución china, como guía rectora de todo su trabajo”. Hoy pareciera que todo ello quedaría en la historia.

Para un considerable sector de comunistas en el mundo, el “Pensamiento de Mao Tse Tung” constituye una tercera etapa en el desarrollo del marxismo-leninismo.

Fuera de China, el término “maoísta” fue utilizado desde la década de 1960, generalmente de manera hostil, para describir a los partidos y personas que apoyaban a Mao y su forma de comunismo, como opuesta al comunismo aplicado en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) El sociólogo francés Axel Ranque considera que ni los propios partidarios de Mao aceptaban el tèrmnino “maoísmo”; por el contario, éstos se consideraban “marxista- leninistas”, frente a los seguidores de la línea dictada desde Moscú, a quienes llamaban “revisionistas”.

El núcleo teórico medular del “maoísmo” es su particular teoría de la contradicción, una versión popular de la dialéctica. El texto de Mao, “sobre la contradicción”, escrita en 1937, ha ganado un lugar reconocido para la descripción de casos prácticos o concretos. Según Mao, la contradicción es la esencia de la realidad (toda realidad es en sí misma contradictoria); la ciencia es el estudio de las contradicciones. Dichas tesis fueron recogidas por sus seguidores.

¿EL GRAN SALTO ATRÁS?

Pero volviendo al presente; la inclusión del Pensamiento Xi Jinping en la Constitución del PCCH uy del propio Estado chino le permitirá al presidente tener aún “más autoridad para llevar el país en la dirección que él quiere”, advierte en declaraciones a BBC Mundo Joseph Fewsmith, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Boston y especialista en la élite política china. Como fuera, esto podría ser descrito como “el gran salto atrás”, un retroceso a la era del aún recordado Mao.

Frente a todo ello, ni los más acérrimos neoliberales pueden desconocer que China reconfiguró en los últimos años el orden global de las relaciones internacionales. Los comunistas más ortodoxos tampoco podrán negar el papel de Deng Xiaoping; sin embargo, las medidas tomadas por Xi Jinping también contribuyeron a hacer de China lo que es hoy.  La iniciativa internacional más ambiciosa lanzada por el presidente chino es la llamada Nueva Ruta de la Seda, la misma que contempla la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras. Con ello, Pekín intenta encarar a Washington, abriéndose espacio en el sistema financiero mundial.

Entender el proceso chino desde la óptica peruana no necesariamente significa despojarse de los principios marxistas pero quiérase o no, se requiere  entender la postura heterodoxa china, que le enseña al mundo la posibilidad de encontrar armonía entre la planificación del sector público con el libre mercado. Aunque suene impensable para muchos, China persigue un Estado fuerte y con participación en la economía, crecimiento económico con innovación y desarrollo tecnológico, así como desarrollo militar sin expansionismo imperialista. Pero todo ello, siempre bajo la conducción del PCCH.