La migración venezolana y la lucha de clases

Por: Luis Gárate.

 

Para los peruanos se ha vuelto algo común el toparnos con la creciente presencia de ciudadanos venezolanos en las principales calles de nuestras ciudades, como ocurre a menudo en la ciudad de Lima, donde se les puede ver con sus típicas gorritas tricolores vendiendo algún producto comestible.

No se puede obviar que estos flujos migratorios se deben a la crisis económica venezolana, que se debe en primer lugar a la guerra política y económica que despliega el imperialismo estadounidense e importantes sectores del capital internacional interesados en que la Revolución Bolivariana fracase y se revierte cuanto antes. Por otro lado, esta crisis también se debe a los errores de gestión económica del gobierno bolivariano, que no ha podido diversificar y superar la dependencia económica del país llanero de la renta petrolera, en tiempos donde el precio del petróleo ha descendido considerablemente.

Como se puede apreciar en la historia del siglo XX, de que en los procesos revolucionarios ocurren tiempos de flujos y reflujos, temporadas de dificultades que es cuando las derechas aprovechan para promover flujos de migrantes hacia el exterior, buscando demostrar la “inviabilidad” del modelo socialista. Los estados capitalistas realizaron denodados esfuerzos por alentar la migración de científicos y profesionales de alta calificación de los países socialistas hacia sus países, dándoles todo tipo de estímulos materiales y facilidades migratorias para abandonar sus países de origen. Eso se pudo ver durante la construcción del socialismo en la Unión Soviética, así como en los procesos de la Europa del este. Igual fue en relación a Cuba y otros estados que asumieron el socialismo.

En esa línea hemos visto como el gobierno peruano, alineándose a la política exterior de los Estados Unidos, se ha decidido a promover la migración de venezolanos dándoles una serie de facilidades para que obtengan visas de trabajo, aduciendo la supuesta “crisis humanitaria” de su país. Vemos entonces que se trata de una clara opción política del gobierno, de sumarse a la campaña internacional contra Venezuela y donde no escatiman en pintar un falsa imagen de que estamos en una suerte de “paraíso del libre mercado”, donde es posible que surjan los “emprendedores”, a pesar de que también tenemos dramáticos índices de pobreza extrema y precariedad del trabajo.

Cabe destacar que un alto número de venezolanos viene a buscar opciones de trabajo, y siendo parte del proletariado, venden su fuerza laboral al menor costo, de lo que por supuesto se aprovechan algunos sectores inescrupulosos del empresariado peruano para contratar a estos jóvenes por salarios de explotación.

Lamentablemente no ha tardado en aparecer un cierto discurso xenófobo en algunos sectores, que podría ir en aumento. En redes sociales se pueden encontrar cada vez más testimonios y videos de peruanos, que acusan a los migrantes venezolanos de estar quitándoles puestos de trabajo o de ciertos defectos o supuestas malas prácticas que demostrarían unos atributos negativos propios de la idiosincrasia del migrante.

Por eso nos corresponde hacer un diagnóstico más fino de la condición de clase de estos migrantes. Por un lado hay sectores, si bien minoritario aunque muy estridente, de la burguesía y pequeña burguesía venezolana que están llegando con un claro discurso contra revolucionario y que son los principales propagandistas políticos contra el proceso bolivariano. Pero también hay sectores medios precarizados y trabajadores, que se han dejado seducir por las campañas y la promesa de una vida mejor en nuestro país.

Entre estos sectores, hay que romper esa imagen, pero no desde el rechazo a su presencia, sino alentando la solidaridad entre los pueblos y trabajando con ellos para hacerles ver que un país como el Perú, que sigue el recetario neoliberal, que no garantiza ningún servicio básico como la salud o educación públicas de calidad, que solo apunta a privatizar y mercantilizar toda la vida social y a generar mayor precariedad laboral y desigualdad.

Considero que es importante que levantemos la defensa de los derechos laborales, tanto de los trabajadores peruanos como de los migrantes, pues todo ser humano tiene derecho a un trabajo digno y con derechos. Debemos ser los primeros en alentar la hermandad internacional de la clase trabajadora, que como sabemos, padece la misma condición de explotación que trasciende cualquier frontera geográfica.