Por: Aurelio Roel

Empezaremos recordando que en nuestra Región, a finales de la década de los 80, comienza a plantearse la necesidad de la “Reforma del Sector Salud” y se plantea la lucha por un “Sistema Único de Salud”, y la consigna de “Salud y Seguridad Social para todos los peruanos”.

Ya varios camaradas han expuesto con propiedad el diagnóstico de la situación actual de nuestro “Sistema de Salud”, y la propuesta de un Sistema de Salud Único, Universal, Gratuito, Democrático y Descentralizado. Pretendemos en esta oportunidad adicionar algunos elementos de análisis que creo complementará aún más la complejidad del tema y el necesario abordaje de ellos, para edificar mejor nuestra propuesta central.

Empezaremos reconociendo que el sector privado ha logrado fortalecerse en estos últimos años en su incursión en el campo de la salud. Tal como afirma el Portal de “Ojo Público”, y del cual si me permiten haré una extensa referencia, “…el escenario cambió en el 2011, cuando dos poderosos holdings financieros del país, Credicorp y Breca (Grupo Brescia, adición propia) que ya eran propietarios de las más grandes empresas de seguros, empezaron a comprar clínicas, laboratorios y centros médicos. Desde entonces, la cadena de atención del sistema privado de salud empezó a concentrarse en pocas manos y a convertirse en un modelo de negocio en el que están claros los beneficios millonarios para las corporaciones, pero no para los usuarios”.

Es decir, lo que ya se ha denunciado hasta el hartazgo, la salud como negocio, como mercancía, sin ningún atisbo de solidaridad y menos como derecho humano. Continúa el reporte de “Ojo Público”: “…Credicorp, que posee actualmente 74 centros médicos en el país, cinco clínicas y tres cadenas de laboratorios. Este holding financiero, creado en las Islas Bermudas por el banquero piurano Dionisio Romero Seminario en 1995, es también dueño de la compañía Pacífico Seguros, el Banco de Crédito y la administradora de fondos de pensiones Prima”. Y así tenemos igualmente al Grupo Breca como dueño de la Clínica Internacional, la Clínica Oncológica de Miraflores, los Medicentros, la Cía. Rímac Seguros, aparte de tener “…el 50% de las acciones del BBVA Banco Continental”.

Seguimos con “Ojo Público”, en el reporte se menciona también al Grupo Salud del Perú, “…creado en el 2008 por el Fondo de Inversiones Enfoca y Oncosalud (la más grande empresa especializada en cobertura y terapias contra el cáncer en el país). Esta corporación, fundada y promovida por los ex ministros de salud apristas Luis Pinillos Ashton y Carlos Vallejos Sologuren, es propietaria de la lujosa Clínica Delgado en Miraflores y de la cadena de Laboratorios Cantella”. El Grupo español Mapfre (1997), “…que construyó en los últimos tres años una cadena de centros médicos y boticas en la capital; el Grupo Inversiones en Salud, un consorcio formado por las aseguradoras La Positiva y Sanitas en el 2014, que abrió sus propios policlínicos en Lima y Arequipa; y el grupo chileno Cruz Blanca, instalado en el mercado peruano desde el 2011 con la adquisición de la poderosa cadena de servicios de imágenes de diagnóstico Resomasa”. Por último, se menciona a las tradicionales corporaciones médicas como la Ricardo Palma y la San Pablo las cuales fueron “…creadas en 1975 y 1991, respectivamente, que desde hace un tiempo venden sus propios planes de cobertura de salud y expanden sus servicios a través de nuevas instalaciones y empresas. La Clínica Ricardo Palma recibió incluso una propuesta de compra del Grupo Interbank en el 2013, pero no llegó a un acuerdo concreto”.

Esta es en parte la realidad de nuestro Sistema (sin hablar de las AFP) sistema que cosifica las relaciones humanas, que las despersonaliza, que utiliza la dignidad y el sufrimiento de las personas como materia prima para incrementar el proceso de acumulación, que según el análisis marxista, -fetichiza el dinero-trabajo pasado, acumulado, muerto- y lo privilegia sobre el trabajo productivo presente –vivo-, por todo ello, no puede ni podrá preocuparse de la salud como supremo fin, sino como materia prima para mayor acumulación futura.

El otro aspecto que queríamos compartir en este análisis es la situación de los trabajadores de la salud, y sobre la cual también existe un gran reto a enfrentar para unificar sus luchas por un Sistema Único de Salud.

No se habla mucho sobre ello, pero creemos de necesidad abordarlo. Sabido es que los trabajadores de salud, tanto administrativos como asistenciales del Seguro Social de Salud – ESSALUD, reciben aparte de su remuneración mensual, que en promedio es superior a la del MINSA, una remuneración íntegra por escolaridad, por vacaciones, por fiestas patrias y por navidad; y montos importantes por uniforme cada año. Nadie está en desacuerdo con ello, el asunto clave que aparece cuando se plantea la unificación de las luchas de ambos sectores, y en la perspectiva de un Sistema Único, el aspecto de las remuneraciones, aparece como una “barrera infranqueable”. En perspectiva, nadie plantea una unificación de remuneraciones, igualándolas “a la baja”, esto también es un tema de importancia que debe afrontar la lucha por un Sistema Único de Salud.

Se debe ahondar por último en la discusión del financiamiento del Sistema Único de Salud, ¿se tomarán como ejemplos a seguir las experiencias de otros países?. Tal como lo expone el profesor de la Universidad del Pacífico, Germán Alarco, (Diario UNO, 15/05/2020), según la OCDE, la presión tributaria en general, que contribuye al financiamiento del desarrollo de los países (y dentro de ello el Sector Salud, según interpretación propia) en América Latina, el 2018, como % PBI, es de 42.3% en Cuba, Brasil 33.1%, Uruguay 29.2%, Argentina 28.8%, Perú 16.4%. Otros países europeos: Francia 46.1%, Suecia 43.9%, Italia 42.1%, Noruega 39%, Suiza 24.4% por ejemplo. En nuestra opinión la inversión en salud no debe estar desligada de lo que se plantee para el PROYECTO NACIONAL.

En resumen, la lucha por un Sistema Único de Salud debe ser una lucha por la globalización de la vida y de la solidaridad, tal como lo manifestaba el connotado y desaparecido colega argentino Juan César García. El eje de la lucha debe ser el DERECHO A LA SALUD, como derecho humano.