LA HIPERMETROPÍA POLÍTICA DE PEDRO PABLO KUCZYNSKI

Por: Augusto Lostaunau Moscol *

“Los hipermétropes ven peor de cerca que de lejos”.
                                                            Clínica Barraquer

La hipermetropía es un defecto que se presenta en la visión humana. Según los médicos de la clínica Innova Ocular de Madrid:

“La hipermetropía es un defecto de refracción o error en el enfoque visual por el que las imágenes se enfocan por detrás de la retina, en lugar de en la retina; de ahí que los hipermétropes tengan visión borrosa y una cierta incomodidad ante los objetos cercanos. Esta ametropía puede ser causada por el hecho de tener ojos más cortos en el eje anteroposterior o de tener una cornea demasiada plana”.

Vale decir, los seres humanos podemos sufrir de hipermetropía (y de hecho la hemos sufrido durante nuestros primeros días después de nacer) porque es una condición que depende de las características congénitas que presentamos.

Pero, la hipermetropía política no es una condición congénita, ni mucho menos una enfermedad que pueda ser tratada con fármacos. Por el contrario, la hipermetropía política es una condición ideológica que lleva a la persona a alterara el orden de las cosas, de los acontecimientos políticos, casi al extremo de desaparecer aquellos hechos que están más cerca para sólo tomar como válidos e importantes aquellos que se encuentran distantes.

Y, el mejor ejemplo es el actual presidente de la república. Pedro Pablo Kuczynski sufre de hipermetropía política. Por cuestiones ideológicas, el presidente no “ve” los problemas económicos, sociales y políticos del país; pero, se enfoca en “ver” los problemas que acontecen en otros países ya sea de la región (Venezuela) o del mundo (Palestina-Israel).

Le enfurece que en Venezuela, un militar alzado en armas haya terminado muerto luego de una intentona golpista; aunque, en el Perú indulta al ex presidente encarcelado por Lesa Humanidad. Se preocupa porque en Venezuela los medios de comunicación de oposición propagan imágenes de supermercados vacíos; cuando en el Perú los supermercados están llenos de productos que no contienen lo que las etiquetas dicen contener. Tomamos leche que no es leche. Comemos arroz que no es arroz y disfrutamos chocolate que no es chocolate. Y a PPK no le importa porque no lo “ve”.

Y como no “ve” nada. Bueno, al menos eso dice. Con la visita del Papa, nos trae el problema de ISIS a nuestras costas bañadas con un mar contaminado. Para colmo, propone trasladar la embajada de Perú a Jerusalén. Con lo cual, demuestra que mientras el problema de inseguridad ciudadana “no existe” para él; se preocupa por los grupos alzados en armas en el medio oriente. Aunque, como me comentó una amiga: “Con PPK los sicosociales han pasado de una virgen que llora a un ataque de ISIS”. Vale decir, en los últimos 25 años, los sicosociales han transitado de un Centro Poblado (vírgenes que lloran) a ciudades superpobladas (el corta-nalgas) hasta convertirnos en el “centro del poder político” (atentado de ISIS). ¿Qué sigue ahora con los perros y el arroz chaufa?

Ya se indicó que esta hipermetropía política es una condición ideológica. Mejor dicho, su origen se encuentra en la ideología dominante: el neoliberalismo. Los defensores del neoliberalismo han demostrado ser tan radicales y sectarios como a quienes ellos acusan de “anti-sistema”. Así es. Si los jóvenes marchan contra el indulto es porque son “anti-sistema”; si los docentes hacen huelga, es porque son “anti-sistema”; si los médicos se oponen a la privatización de los servicios hospitalarios, son unos “anti-sistema”; si los universitarios se quejan de la corrupción en sus casas de estudios, son unos reverendos “anti-sistema”. Y todos los “anti-sistema” son “radicales y sectarios”. Mientras tanto, los medios de comunicación particulares y de intereses comerciales, ponen en primera plana los problemas de los demás.

Esta hipermetropía política que sufre PPK nos está sumiendo en la crisis. Una crisis política que empieza a arrastrar los demás aspectos de la vida en sociedad. Por culpa del gobierno ya están apareciendo los primeros descontentos contra la migración de venezolanos al país. El Perú se ha caracterizado por ser una sociedad que sufre de Endofobia (terror por lo nuestro) y de Xenofilia (amor por lo afuera). Los peruanos somos racistas con nosotros mismos. Detestamos al “serrano”. Pero, amamos “lo blanco” y todo aquello que se le parezca. Se debe tener cuidado porque la migración de venezolanos se está utilizando políticamente para generar problemas directos y; así, ocultar los casos de corrupción, sobre todo aquellos que involucran a los ex presidentes y empresarios. Esperemos que los venezolanos en el Perú no sean utilizados por los grupos de poder como votos en el 2021. Sólo falta eso. Nacionalidad para todos.

Esta hipermetropía política es una condición de un embustero del poder. Pero es efectiva y está que dirige la agenda política. Esperemos que la oposición no sufra de cataratas política.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.