LA GRAN PRESENCIA DEL CHARANGO

Por: Mario Tejada Toledo

En nuestro país el charango es Jaime Guardia. Nadie como él supo darle una dimensión nacional a un instrumento occidental como la guitarra, transformada por los campesinos andinos para sus propios fines y necesidades: tamaño, material, número de cuerdas y sonido.

Guardia, es parte de la pléyade de artistas de principios de la década cincuenta del siglo pasado que salen de ese famoso semillero de la música andina que fue el Coliseo Nacional, ubicado en la Av. Bolívar en el Distrito de La Victoria. Allí, se forjaron solistas, conjuntos y grupos de danzas andinas que después fueron estrellas para los migrantes que por esos años comenzaron a rodear la ciudad de Lima, para cambiar no solamente su geografía, también su fisonomía social y cultural.

Fue también el lugar donde concurría José María Arguedas para apreciar e investigar estas manifestaciones artísticas. Habría que preguntarse ¿qué relación tuvo la Peña Pancho Fierro, comandadas por las hermanas Bustamante y Arguedas con el Coliseo? La Peña, fue un lugar ubicado en el centro de Lima, situada frente a la Iglesia de San Agustín, allí concurrían personalidades del mundo intelectual  y de la clase media alta, mientras que el coliseo el mundo popular. Este hecho, a mii modo de ver,  es parte de nuestra historia cultural a investigar.

Don Jaime,  es también parte importante de la historia de la discografía peruana. Arguedas fue uno de los impulsores para que los compositores, músicos y cantantes andinos realicen las primeras grabaciones en nuestro país.

Seguramente Arguedas también influyó para que esta generación de intérpretes adoptará una actitud para conservar la pureza de los diversas variedades de interpretar los huaynos, marineras y otros géneros del ande. Por motivos laborales, he sido testigo en diversas ocasiones de conversar con él sobre este tópico. Igual me sucedió con el eximio violinista Máximo Damián.

Como es de conocimiento público este destacado charanguista fue parte del famoso trío la Lira Pausina, integrado por Jacinto Pebes y Luis Nakaya. Otro aspecto interesante de nuestra música popular es realizar una investigación sobre el aporte de los nikkei en la música de  los Andes y de la Costa.

Madrecita Linda y Engaños del Mundo, son dos de sus más destacadas composiciones. No debemos dejar de lado que además de charanguista, fue un destacado compositor y cantante. Su figura imponente hacía honor a la fuerza del toque de su charango y al gran aliento de su voz, lo cual pues imponía una fuerza gravitante en sus presentaciones. Escucharlo interpretar el Carnaval de Tambobamba, recopilación de José María Arguedas, fue toda una experiencia inolvidable.

Parte de su personalidad y compromiso con el arte fue su profesionalismo. Llagaba siempre con puntualidad y sabía esperar con paciencia cuando el turno de su actuación se retrasaba. Todavía guardo en mi memoria su inolvidable figura esperando en el camarín, pausado, sereno, aguardando el momento de su intervención; lo cual se complementaba con su sonrisa y su actitud siempre positiva para exponer su arte y su trato de gran señor. Hasta siempre Don Jaime Guardia, uno de los más grandes símbolos de la música en el Perú