LA COMUNIDAD Y LA LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN

Por: Augusto Lostaunau Moscol *

“En este momento, ya no podemos hablar de crisis. La situación

actual de crisis ha pasado de ser coyuntural a instalarse

como estructura. De la emergencia social, hemos pasado a un

nuevo modelo de sociedad donde la pobreza se hace más

extensa, intensa y crónica”.

Francisco Yagüe Ágreda

En un artículo nuestro publicado con anterioridad, denunciamos que:

“El miércoles 26 de julio de 2017, un niño de ocho años con condición de autismo fue prácticamente agredido en el Centro Comercial Plaza San Miguel, mientras –junto a sus padres- hacía cola para comprar entradas a un circo de temporada. Y, pese a que existen carteles en ese distrito que indican que En San Miguel No Se Discrimina, la autoridad municipal no se ha pronunciado por el hecho. La denuncia existe. Está en la administración del Centro Comercial. La empresa Teletiket calla en mil idiomas. La empresa VIPS también. Sólo la indignación desatada en las redes sociales hace referencia al hecho. Son cientos (podemos decir miles) que se han solidarizado con los padres del niño agredido. Pero, las “autoridades” no dicen nada”.

Este hecho real originó una respuesta inmediata entre la comunidad. Las redes sociales respondieron. Y, pese a que muchas veces hemos desconfiado de las mismas, hoy debemos decir que jugaron un rol muy importante para la denuncia de un hecho tan lamentable como el que fue descrito. Además, señalamos que:

“El agresor, un guardia de seguridad particular -de esos que son muy “valientes” cuando se trata de controlar espectáculos donde asisten niños y mujeres, pero que se ponen “contemplativos” cuando se trata de cuidar a las barras que asisten a los estadios- que en todo momento demostró la mayor ignorancia sobre el tema de la condición de autismo. ¿Las empresas no seleccionan bien al personal que contratan? ¿No los capacitan? ¿Acaso las empresas de seguridad demuestran mayor “calidad” cuando contratan más “matones”?”.

Los padres del niño agredido inmediatamente recibieron notas y palabras de solidaridad de miles de personas. Pero, ¿quiénes son esas personas? Algunos son activistas de Derechos Humanos, otros de instituciones de protección del niño, aunque, la gran mayoría fueron familiares de personas que tienen condición de autismo. Se está visibilizando la condición de autismo. Son miles de ciudadanos peruanos que presentan esa condición. Se nace con condición de autismo. Y, no es una limitación para el desarrollo de la persona. Es más, no es una limitación para el desarrollo de una sociedad.

Repetimos que, ante la falta de una política pública de inclusión de las personas con condición de autismo, ante la falta de autoridades que se comprometan en la lucha contra toda forma de exclusión, ante la falta de instituciones que dentro de sus políticas de Responsabilidad Social Empresarial apoyen campañas de lucha contra la discriminación de personas con condición de autismo; es la comunidad la llamada a enfrentar todo tipo de violencia discriminadora.

Francisco Yagüe Ágreda ha señalado que:

“Es evidente cómo la estructura mental del neoliberalismo ha calado en todos los ámbitos de la vida social. Influencia de la que no han podido evadirse los métodos de intervención social y la propia concepción y organización de los servicios sociales…Por ello, es necesario un cambio de paradigma que haga posible un nuevo modelo de intervención social. Y para ello, nos parece fundamental cuestionarnos aquí el propio concepto de inclusión social…La concepción economicista de la sociedad conlleva un modelo de ser humano concebido como individuo, libre, autónomo, cerrado en sí mismo y de cuya relación interesada con los demás emerge espontáneamente el orden social.

Así es, mientras muchos han nacido con condición de autismo, otros han sido convertido en autistas económicos. Una especie de enfermedad creada por el modelo económico impuesto donde la persona humana desaparece y se convierte en una cifra bancaria. Así, bajo esta perspectiva ideológica, las empresas tratan a sus clientes –quienes ya no son personas-.

Pero, pese a ello, fue la comunidad y la denuncia hecha por los padres del niño agredido, que llevó al acercamiento de la empresa involucrada y del centro comercial donde se produjo la agresión. Aunque, como es parte de nuestra idiosincrasia, las instituciones se “solidarizaron” con el niño agredido mientras culpaban a la otra del “exceso” cometido. La política del gran bonetón. El centro comercial culpa a la empresa vendedora de entradas; a su vez, la empresa vendedora de entradas culpa a la empresa de seguridad; a su vez, la empresa de seguridad culpa al trabajador de seguridad. Así, todo el hecho recae sólo en la persona. ¿Y la responsabilidad social empresarial? ¿Y el cliente interno? ¿Y la oficina de capital humano? Nada. Sólo son temas que se tocan en los cursos de administración. Sólo son temas que sirven para redactar tesis y optar el título profesional o un posgrado.

Como anota Francisco Yagüe Ágreda:

“En el ámbito personal la exclusión se caracteriza por la debilidad de las expectativas y de los dinamismos vitales como son la confianza, la identidad personal, la autoestima o la ruptura de la capacidad de comunicación con el resto de las personas”.

La comunidad debe luchar contra esta ruptura de comunicar los sucesos. Se debe alentar la denuncia cuando se produce un acto de discriminación. Si las autoridades por obesidad mental no pueden caminar, será la comunidad las que tendrá que hacerlas caminar.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.