INTENSIFICAR LA BATALLA POLÍTICA Y DE MASAS

Por: Manuel Guerra

Todo parece indicar que la actual crisis política que vive el país se encausará hacia la convocatoria a nuevas elecciones generales para el próximo año. La cuestión de fondo consiste en que si en este proceso los sectores que encarnan el cambio verdadero lograrán imponer una dinámica capaz de abrir un nuevo rumbo a nuestra patria, o si la derecha se recompone de uno u otro modo y continúa su dominio, tal como ha ocurrido en otras crisis que se han presentado a lo largo de la vida republicana.

Las contradicciones entre las clases dominantes revisten un carácter secundario, tal como sucede hoy en el enfrentamiento entre el fujimorismo y el gobierno de PPK. Sus intereses de clase son los mismos, ambos sectores están hermanados por su filiación al modelo neoliberal de sometimiento al capital extranjero, saqueador de nuestros recursos, perpetrador de políticas antipopulares. Si perciben que la situación se les escapa de las manos y se presenta el riesgo del protagonismo popular, con toda seguridad llegarán a una componenda que les garantice impunidad y la continuidad del modelo.

Mal harían la izquierda y el progresismo en pasar esto por alto, perder independencia política y colocarse a la cola de uno u otro. Toda crisis representa una oportunidad; en el presente, la extraordinaria oportunidad para acabar con el predominio secular de las clases dominantes que han llevado al país a la postración en que se encuentra y abrir un ciclo histórico que incluye el cambio de modelo económico, la reforma del Estado a través de una nueva Constitución, la regeneración moral del país para superar la descomposición y la anomia existentes.

Los próximos meses serán de intensa batalla política donde la derecha, más allá de sus matices y contradicciones secundarias e independientemente de los escenarios que se presenten hará todo lo posible para mantener el status quo. Para quienes asumimos que la lucha frontal contra la corrupción es a la vez la lucha contra el modelo neoliberal, sus antivalores y cultura, esta batalla política debemos encararla con las masas y desde las masas, ganando la mente de las grandes mayorías, pues sin un pueblo consciente, organizado, dispuesto a la lucha, ningún cambio de envergadura histórica será posible.