INDOAMERICANISMO, ANTIMPERIALISMO Y APRISMO EN EL ESCOLAR JOSÉ MARÍA

Por: Ernesto Toledo Brückmann

Introducción

La obra antropológica de José María Arguedas, publicada por Editorial Horizonte y la Derrama Magisterial, nos permitió conocer diversas facetas de nuestro Amauta y enterarnos que desde su adolescencia asumió un compromiso político. El presente texto es una síntesis de un extenso trabajo próximo a publicar y que se refiere al acercamiento ideológico y político partidario de Arguedas, a lo largo de su vida. Todo esto sonará un sacrilegio para los “arguedianos puristas” que pretenden limitarlo al quehacer meramente literario.

Testimonios autobiográficos señalan que Arguedas fue asiduo lector de la revista Amauta, difusora de nuevas corrientes científicas, artísticas y literarias, identificada con el pensamiento socialista y que desarrolló una propuesta de cambio para la sociedad peruana inspirada en la fórmula del “socialismo indoamericano”.

Amauta, fundada en 1926 por José Carlos Mariátegui, llegó a los lugares más alejados del Perú y del mundo. En Huancayo se vendía exclusivamente en la imprenta de Gregorio Lazo Sánchez, la misma donde acudían los estudiantes el colegio Santa Isabel para editar la revista escolar Antorcha.


Rebeldía primigenia

En Huancayo el estudiante de tercer año de secundaria José María Arguedas tenía como principales referentes del pensamiento político peruano a José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre; en 1928 publicó en esa ciudad un artículo titulado “¡La raza será grande!”, aparecido en la revista Inti, en donde alude por primera vez a Haya de la Torre y al pensamiento aprista, asumiendo rebeldía y antiimperialismo, postura que por entonces calaba en un sector de los intelectuales peruanos.

La defensa de lo denominado “indoamericano” (1) frente al racismo fue uno de los puntos fuertes de la autoctonía política y postura antifascista del frente antimperialista denominado Alianza Popular Revolucionaria América (APRA), fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre en 1924. (2)

“Tenemos maestros que estremecen con su verbo, que esparcen sobre el espíritu de sus hermanos de raza la electricidad recia de sus almas. Tenemos grandes hombres como tenemos grandes montañas: Mariátegui, Antenor Orrego, Haya de la Torre, Silvio, Cardosa Aragón, Martín Casanova… Hombres que aman su patria y hacen que la amen también sus hermanos de raza, genios empapados en altura soberana de los Andes y en profundidad magnética de sus abismos.  ¡Americanos!, a ellos: ¡salve!”. (3)

A la mención de los conocidos Mariátegui, Haya de la Torre y al filósofo Antenor Orrego se suman el periodista y crítico de arte español radicado en Cuba Martín Casanova, fundador de la Revista de Avance y quien fuera encarcelado por el gobierno cubano de Gerardo Machado bajo la acusación de ser comunista. Asimismo, Luis Cardoza y Aragón, una de las figuras cimeras de las letras y el pensamiento guatemalteco.

Frente a la pintura de temática convencional: “Tenemos genios que nos pintan como nuestros abuelos, caras de vírgenes, posturas apuestas de grandes señores”, el joven Arguedas apostaba por un arte más autóctono y plenamente identificable con la realidad regional: “Nuestros genios han visto en América y en su historia mejores cosas: indias meditabundas, Ñustas inspiradas, Marineras criollas, Ánforas esbeltas, Paisajes desordenados, Montañas altivas, Árboles vetustos: Devescovi, Codecido, Rivera, Blas, Carballo, Rojas, americanos excelsos, americanos que comprenden la América.” (HORIZONTE T.VI: 2012. 119)

De los identificables en el texto, sin hacer conjeturas, podía referirse a los indigenistas peruanos Julia Codesido, María Teresa Carvallo y José Alfonso Sánchez Urteaga, conocido como Camilo Blas, sí como Juan Devéscovi, quien por entonces adquirió fama con una exposición en París y al que César Vallejo lo calificó como “valiente artista indoamericano” (“La locura en el arte” en: revista Mundial N°401, Lima, 17 de febrero de 1928); asimismo, pudo aludir al consagrado muralista mexicano Diego Rivera y al indigenista boliviano Cecilio Guzmán de Rojas, a quien se debe la recuperación del indio como valor estético en la pintura de su país.

Aunque Mariátegui utilizó el término “Indoamérica”, fue el APRA quien lo adoptó como parte de su identidad, para describir un continente americano donde alumbrara el porvenir del mestizaje:  “Lo que necesitamos son indoamericanos con oro, para extraer el oro de nuestras tierras; pronto lo tendremos porque la raza ha nacido (…) En trescientos años el indoamericano se ha encontrado y se defiende (…) Americanos¡ Indoamérica aún no es del todo nuestra, mas la poseeremos algún día!. ¡Indoamérica! ¡Indoamérica! ¡La raza será fuerte¡ ¡La raza será grande!” (4).

El artículo pareciera recibir influencia de la frase “Por mi raza hablará el espíritu”, acuñada por el político mexicano José Vanconcelos, adoptada como emblema por la Universidad de México e impresa alrededor del mapa latinoamericano sobresaliente en la bandera roja que Haya de la Torre entregó a los estudiantes de la Federación de Estudiantes de México, el 7 de mayo de 1924. Durante el discurso de entrega, considerado por el aprismo como su acto fundacional, Haya de la Torre adoptaría el término “indoamericano”, el mismo que calaría con fuerza entre los intelectuales indigenistas. (GARCÍA, 2010)

“Nuestro pueblo tiene poetas que cantan como americanos: libres, llenos de la melancolía penetrante de las pampas estériles, del calor arrebatador de las selvas y de las quebradas, y de la tristeza extensa de los desiertos: De la Torre, Nicanor de la Fuente, Miró Quesada, Cisneros, Luz Brun, Del Mar, Hidalgo, Xavier Abril, Peralta, Bazán… americanos que sienten la belleza de América.” (HORIZONTE T.VI: 2012. 119)

De los identificables destacan el ensayista y crítico literario Xavier Abril de Vivero, los poetas Nicanor De la Fuente y Reynaldo Bolaños Díaz, conocido como Serafín Delmar, y los políticos Ricardo Martínez De la Torre y Armando Bazán; del mismo modo, la poeta uruguaya Blanca Luz Brum. Todos los mencionados en el artículo estaban en plena vigencia productiva, militaban o tenían acercamiento ideológico con el marxismo y no alcanzaban el medio siglo de vida. Respecto a las edades- Luz Brum y Abril con 23 años, Blas con 25, Martínez De la Torre, De la Fuente y Bazán con 26, Cardoza y Del Mar con 27, Guzmán de Rojas con 29, Haya de la Torre, Sandino y Carvallo con 33, Mariátegui y Casanova con 34, Orrego con 36, Rivera con 42 y Codesido con 45- se evidencia que eran jóvenes quienes por entonces tuvieron gravitación en el pensamiento de Arguedas.

Sin embargo, José María no menciona en su artículo, personaje alguno de la cultura indígena latinoamericana. Thomas M. Davies, uno de los mejores especialistas en la ideología del APRA, constata que ésta no estuvo dirigida ni hacia los analfabetos, ni hacia los indígenas culturalmente aislados de la sierra —a quienes Haya de la Torre calificaba de “ignaros” en el libro El antimperialismo y el Apra—, que no resultaban interesantes para la estrategia partidaria porque no tenían influencia política ni el derecho a sufragio, ni hacia los elementos más pobres en el sector urbano; “el foco de atención estuvo en los elementos mejor situados de las clases trabajadoras de los centros urbanos (usualmente sindicalizados), en los pequeños hacendados, y en la clase media en general” (DAVIES, 1989: 72).

Como frente político antiimperialista, el APRA impulsó en el Perú las movilizaciones por la jornada laboral de ocho horas, el abaratamiento de las subsistencias y la reforma universitaria. Mariátegui y muchos otros intelectuales fueron parte de ese frente, antes de que Haya de la Torre decidiera convertirlo en partido político. Por todo ello, no resultaría raro que el joven José María se adhiriera a sus postulados.

Antiimperialismo y Sandinismo

En varios pasajes del artículo, el americanismo de Arguedas era un elogio al líder nicaragüense Augusto César Sandino, quien por entonces luchaba contra la invasión norteamericana a su país: “¡Americanos!, a ellos: salve. Seremos grandes y más tarde hará un Sandino en cada pueblo porque necesitaremos de ellos y serán como Pompeyo: donde ponga el pie saltarán las legiones (5)

Por esos años Estados Unidos invadió varias naciones latinoamericanas y del Caribe, siendo lo más emblemático la ocupación militar de Nicaragua, país que quería construir un canal en su territorio, amenazando así los intereses norteamericanos que ya contaban con uno en Panamá. Desde la revista “Amauta” muchos intelectuales peruanos condenaron la invasión y expresaron su firme a apoyo a Augusto César Sandino, líder de la resistencia. Arguedas pareciera identificar al imperialismo norteamericano como el verdadero enemigo del líder nicaragüense: “Sandino conoce sus verdaderos enemigos: va contra ellos, y los árboles, las bestias, todos se unen a su causa; hasta las mujeres se dejan arrastrar por el interés de la raza y combaten con Sandino” (HORIZONTE T6 2012: 119)

En julio de 1928 “Amauta” publicó el mensaje de Sandino a Mariátegui, dirigido a la nueva generación de trabajadores manuales e intelectuales de América Latina; éste fue enviado por intermedio de Esteban Pavletich, quien habiendo pertenecido al APRA, luego militó en las filas de Sandino, de quien fue su secretario. El breve texto dice: “El Chipotón, mayo 20 de 1928. Por intermedio de la revista Amauta, envío mi más fervoroso saludo a la nueva generación de trabajadores manuales e intelectuales de América Latina que sabe compartir como propias las horas de angustia que ha tocado vivir a nuestra Nicaragua.- A ella reafirmo mi fe inalterable en el triunfo de nuestras armas que al defender la libertad de un pueblo de nuestra América defienden la libertad del continente. Patria y Libertad.” (AMAUTA N°16. PAG.1)

Una nueva carta de Sandino aparece en Amauta; el 31 de julio de 1928 destaca en su misiva la honradez del político español Luis Araquistain, autor del libro “La Agonía Antillana”, donde defiende a los pueblos amenazados por la expansión imperialista. (Amauta Nº 20; págs. 94-95)

El 4 de agosto de 1928, Sandino dirige una carta a los presidentes latinoamericanos, donde, consciente de los mecanismos sutiles de dominación imperialista en América del Sur, previene a los dirigentes contra los peligros de intervención. Les recuerda que seis países del Caribe y de América Central ya perdieron su soberanía como consecuencia de la intervención de tropas estadounidenses y la instalación de gobiernos serviles. (SELSER, 1960)

Por su parte, el discurso aprista aún estaba cargado de internacionalismo y Haya de la Torre consideró asemejar el APRA al Partido Popular Nacional Chino o Kuo-Min-Tang, organización antimperialista de frente único que en 1928, cuando sus tropas entraron victoriosas a Pekín, el retrato de Sandino figuraba como estandarte de varios cuerpos del ejército nacionalista chino. La imagen de Sandino era expresión de internacionalismo y se extendía por el mundo.

Contradictoriamente, la política exterior pro norteamericana del gobierno de Leguía apoyó el intervencionismo a Nicaragua, siendo el Perú el único país latinoamericano en hacerlo. Según comentarios de la época, el retrato del presiente norteamericano James Monroe ocupaba un sitio preferencial tanto en el despacho del mandatario como en el salón principal del Ministerio de Relaciones Exteriores (GARCÍA, 2010: 132)

El texto demuestra que el adolescente Arguedas no se plegó a la política oficial ni cayó en el facilismo de rendir homenaje a los difuntos, sino a luchadores sociales vivos, cuyo ejemplo lo marcará el resto de su vida.

Ese año Arguedas inició su proyecto de escritor, a la par con un despertar a la rebeldía. En junio, la revista Antorcha (6) dio a conocer la posición de Arguedas respecto a lo indispensable que resulta el trabajo para la formación del sentimiento de amor a la patria:   “El amor  a la patria se demuestra  con el cariño a sus adornos que deben revelarse con el trabajo destinado a hacer que esos adorno brillen” (HORIZONTE T.VI: 2012. 116) También se mostró opositor al discurso guerrerista que por entonces era muy común entre la formación cívica de los estudiantes y que consideraba a la guerra como único elemento capaz de forjar la superioridad: “Trabajar es amar a la Patria; herir es aborrecerla”. (HORIZONTE T.VI: 2012. 116)

Posteriormente, Arguedas reconocerá en su artículo “Fantasía” (7) al pensamiento como una característica propia de los seres humanos: “El hombre es más grande que siempre cuando piensa, porque así se parece menos al animal; si es la razón el matiz que nos caracteriza, diferenciándonos de la bestia, debemos pensar”. (HORIZONTE T.VI: 2012. 118)

Dentro de su concepción religiosa, el pensamiento era una gran fuerza que le daba dinamismo a la vida y que podría acercarlo a Dios, sin llegar a ser superior a él: “y si es también la excelsitud del pensamiento lo que nos hace menos que Dios, debemos pensar, para acercarnos a Él. Por eso, pensamiento es la función que nos aleja de la bestia aproximándonos a Dios” (HORIZONTE T.VI: 2012. 119)

El escritor y poeta Marco Martos asegura que Arguedas se salvó de un acercamiento al APRA, ya constituido como partido político, debido a su conocimiento de la tarea de Mariátegui, a su militancia fugaz en el Partido Comunista Peruano (PCP) y a un cierto regionalismo sureño que no conviene desdeñar a la hora de analizar sus inquietudes políticas. (MARTOS, 1980)

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Notas

(1)        El término Indoamérica es utilizado por antropólogos y lingüistas; se refiere a los pueblos indígenas americanos, desde Alaska hasta el Cabo de Hornos. La diversidad de las culturas indoamericanas ha determinado la necesidad de dividir el Continente en Áreas Culturales, para efectos de estudio. Algunas versiones señalan que uno de los principales promotores de la denominación Indoamérica fue Haya de la Torre quien la utilizó para referirse a las poblaciones autóctonas de América cuya identidad se había visto afectada tras la incursión de Cristóbal Colón en el continente. Los defensores del término Indoamérica mencionan que es una denominación incluyente debido a que trata de abarcar las diferentes contribuciones culturales presentes en los períodos históricos de la región. Por su parte los críticos de esta denominación han señalado repetidas ocasiones que el término Indoamérica resulta de carácter etnocentrista y reaccionario a periodos históricos como el mestizaje que desencadena la conquista. Se dice que el término coloca por encima de la cultura europea y otras a las culturas indígenas de la región.

(2) El abogado y político Fernando León de Vivero resumió así la posición aprista:

“El fascismo, al calificar despectivamente a nuestra raza india, a nuestra gloriosa raza india, que tuvo componentes de cultura y de esfuerzo en civilizaciones como la de los Aztecas y la de los Incas, y figuras heroicas como Cuautémoc, Cahuide, Pumacahua y Capoulicán, y más recientemente en México como en el Perú, almas indias tan generosas como humanas en Zapata y Lázaro Cárdenas, Choquehuanca y Haya de la Torre, procede igualmente en la misma forma que lo hace con la raza judía, persiguiendo a Einstein, Freud y Nicolai, etc., cerebros- síntesis del progreso de la ciencia en el siglo veinte” (MELGAR: 2003, 59)

(3) “¡La raza será grande!” (Inti, año 1, N°1, setiembre de 1928. pp.15-16, Huancayo. Director: Néstor M. Rangel; Director artístico: Armando Pareja) En: José María Arguedas. Obras completas. Tomo I. Obra antropológica y cultural.7. Lima: Editorial Horizonte; 2012

(4) Ibídem

(5) Ibídem

(6) “El amor a la patria” en: Antorcha. Año 1. N° 2. 16 de junio de 1928. p.8. Huancayo

(7) “Fantasía” en: revista Antorcha. Año 1, N°3, 4 de julio de 1928, p.2, Huancayo

BIBLIOGRAFÌA

Horizonte, Editorial. José María Arguedas. Obras completas. Tomos 1, 2, 3, 4, 5. Lima: Editorial Horizonte; 1983

-José María Arguedas. Obras completas. Obra antropológica y cultural.  Tomos 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12. Lima: Editorial Horizonte; 2012

– Katatay. Lima: Editorial Horizonte, 1984

García, Manuel. Indigenismo, izquierda, indio. Perú, 1900- 1930. Sevilla: Universidad Internacional de Andalucía, 2010

Davies, Thomas. “Víctor Raúl Haya de la Torre y el APRA: La Política de la Ideología” En: Heraclio Bonilla y Paul W. Drake (editores). El Apra de la ideología a la praxis. Lima: Centro Latino Americano de Historia Económica y Social. 1989

Selser, Gregorio. Sandino general de hombres libres. La Habana: Imprenta Nacional, 1960

Martos, Marco. “José María Arguedas: literatura y militancia” Artículo aparecido en El caballo rojo. En: El Diario. N° 31. 14 de febrero de 1980