Hacia una refundación patriótica

Por el reencuentro del socialismo y republicanismo

Por: Luis Gárate

Nuestro país atraviesa una de sus crisis más profundas, eso no es ninguna novedad. Lo que nos preguntamos es sobre las salidas ante la dispersión y debilidad de las fuerzas políticas, entre las que se encuentran las de izquierda y progresistas.

Las movilización de miles de jóvenes, trabajadores y de ciudadanos en general en Lima y las principales ciudades del país nos hablan de una creciente indignación ante el contubernio y la componenda, propias de nuestro historial político, pero que ha llegado a una de sus máximas expresiones en el pacto impune del gobierno de Pedro Pablo Kucsynski por sobrevivir una intento de vacancia en el parlamento a cambio de un irregular indulto al ex dictador Alberto Fujimori.

En el Perú la inestabilidad política pone el alerta a los mercados y las finanzas, la gente tiende a consumir menos. Por otro lado nuestra economía, esencialmente primario exportadora es vulnerable a la fluctuación de los precios de los minerales. Por otro lado los productores agrarios de papa y arroz se encuentran en lucha demandando un trato más justo ante el ingreso indiscriminado de producción extranjera.

Esta crisis no se resolverá solo tras el pacto de impunidad entre PPK y un sector del fujimorismo para prolongar su gobierno agónico. No se resolverá tampoco solo con un “acuerdo por arriba”, entre las actuales fuerzas políticas expresadas en el Congreso de la Republica.

El país requiere una regeneración y una refundación de cara al bicentenario, es decir a conmemorar los 200 años de nuestra independencia en el año 2021. Hay que volver a darle un sentido al proyecto nacional, uno que recupere los principios y valores que motivaron a los fundadores de la república y que han sido olvidados en el camino: el bien común, la igualdad ante la ley, el respeto a las instituciones y el autogobierno.

Pero no solo se trata de un rediseño institucional, una declaración republicana, o un nuevo pacto social y constitucional. Se trata de apelar al alma nacional, a los valores más sentidos y cotidianos de los ciudadanos, que es desde donde parte todo el problema y donde también se han corrompido todos los valores y los sentidos, donde impera el nihilismo, a apatía y el “roba pero hace obras”, es decir al complicad y la tolerancia a las prácticas corruptas.

Ante este descalabro nacional, es momento de buscar el reencuentro del republicanismo y el socialismo. Estas dos corrientes han sido parte de las grandes promesas peruanas: la primera, que no prosperó por el elitismo de los primeros liberales republicanos del siglo XIX Y XX; la segunda, porque la izquierda no se pudo constituir en alternativa viable para gobernar el país a fines de los 80 y entrado el nuevo siglo. Se trata entonces de construir un nuevo relato, desde el encuentro de los valores republicanos fundacionales que dieron fundamento a la independencia y lo inicios de la república, y junto a los valores de igualdad y justicia social del socialismo, adquiere un contenido más amplio y de un nuevo proyecto nacional, donde podríamos encontrar un camino alternativo ante la tecnocracia neoliberal y la política criolla mafiosa que nos han llevado a los niveles más altos de la corrupción y la desvergüenza.

En una época de total desengaño de la ciudadanía con la política, hay que regresar a una acción ciudadana que vuelva a hacer pedagogía política concreta. Ganar la confianza del pueblo no solo se logrará a partir de un discurso agitativo o de más promesas, sino a partir de una acción cotidiana que demuestre en los hechos que somos una fuerza moralmente superior a las existentes.

Hay que demostrarle a las clases dominantes que existe una reserva patriótica en la filas de la izquierda y en otros sectores progresistas y democráticos, que no existe contradicción entre una reconstrucción nacional y la propuesta del Nuevo Curso levantada por Patria Roja, de una nueva Constitución Política a través de una asamblea constituyente, la refundación de la República.