Por: Rosa Loo Tam

Hace 200 años, un 28 de noviembre de 1820, nació el emblemático sabio revolucionario Federico Engels en la ciudad de Barmen, hoy Wuppertal-Renania, parte del reino de Prusia en aquel entonces. Dos años menor que Carlos Marx el profeta  del proletariado, con quien colaboró hombro a hombro durante cuarenta años, para dejar una obra monumental que remece al planeta hasta hoy día. Con gratitud y esperanza conmemoramos el bicentenario de su nacimiento, como lo hicimos con Marx hace dos años, porque ellos iniciaron el camino en el que convergen todas las sendas de lucha de los explotados, oprimidos y discriminados que anhelan un mundo mejor.

El joven Lenin escribió con justicia, acaecida la muerte del maestro en 1895: “¡Qué lumbrera de la razón se ha apagado!  ¡Qué gran corazón ha dejado de latir!”, honrado por los trabajadores de todo el orbe.

Engels, hijo de una familia burguesa, autodidacta, desde adolescente fue influido por las ideas democrático-revolucionarias, antimonárquicas, y en su pueblo natal también pudo ver la miseria de los trabajadores;  viajó a Berlín a los 21 años, hizo el servicio militar voluntario y participó en los debates de los jóvenes hegelianos de izquierda, como visitante libre en la Universidad. Debates en los cuales Marx ya tenía un prestigio ganado; tanto Marx como Engels escribían para la Gaceta Renana, y llegaron a conocerse cuando tuvo que pasar por Colonia –donde se editaba el periódico en 1842-  rumbo a Manchester, Inglaterra, hacia donde su familia lo había enviado a trabajar en la Hilandería Ermen&Engels de la cual era socio su padre.

Engels es uno de los sabios fundadores del socialismo científico junto con Carlos Marx, y siempre ha impresionado a comunistas y marxistas no solo su amistad incondicional,  sino su interacción en el pensamiento dialéctico, la complementariedad en la lucha por la emancipación del proletariado y los oprimidos del mundo,  la unidad hasta el final de sus vidas de teoría y práctica, es decir de praxis revolucionaria, de su desprendimiento y generosidad para con los camaradas y sus familias, con los partidos obreros, y los oprimidos del mundo entero.

20 años tuvo que dedicarse Engels al comercio en la empresa de la que su padre era socio, en Manchester, a fin de tener los medios de ayudar, particularmente a Carlos Marx para que pudiera proseguir y concluir su investigación y crítica de la economía política en Londres, que vio finalmente la luz con la edición del primer tomo de “El Capital” en 1867. Liberado, luego de la muerte de su padre, de esa labor empresarial, a inicios de los 70s, pudo dedicarse por entero a sus investigaciones en diversos campos, al impulso de la lucha de ideas, difusión y organización del proletariado internacional, con sus escritos, traducciones, artículos periodísticos, así como sus consejos provenientes de su experiencia revolucionaria.

Gran parte de su tiempo, después de la muerte de Marx acaecida en 1883, la dedicó a ordenar, transcribir, deducir y completar los manuscritos de “El Moro” para la edición del Segundo y Tercer tomo de El Capital, publicados en 1885 y 1894 respectivamente, y no le alcanzó tiempo para ver editado lo que planeaba sería el cuarto tomo con Historia de la Plusvalía.

Es interesante recordar el rol que jugó para que Marx tuviera algo de ingresos –del 51 al 60-  escribiendo para el New York Daily Tribune.  Más de 120 artículos redactó  Engels con el nombre de Marx, traduciendo igualmente otro centenar de escritos salidos de la pluma de su amigo para ese medio,  intercambiando permanentemente  ideas, debate, sugerencias, por carta, casi a diario, mientras él estaba en Manchester y Marx en Londres.  Esa  capacidad de escribir  en 12 idiomas así como hablar en 20, fue insuperable para la difusión del marxismo y la organización del proletariado.

Engels su obra y la asociación de trabajo con Marx

Si bien intercambiaban ideas permanentemente y algunas de la obras salen con esa doble autoría, es cierto también que Engels tiene estudios, investigaciones y libros propios. Por ejemplo, es conocido su Esbozo y luego escrito sobre ”La Situación de la clase obrera en Inglaterra”, aparecido en 1846, que nace de su conocimiento y ligazón con la organización obrera en Manchester, en lo que colaboró su primera compañera Mary Burns, obrera irlandesa. Con este Esbozo y escrito interesó a Marx en el estudio de la economía política y en la clave de la lucha de clases en el ascendente capitalismo inglés y europeo. De esa época es su texto “Principios del comunismo” (1847) que sirvió de base para que Marx redactara el Manifiesto del Partido Comunista”.

Filósofo, historiador, periodista, estudioso profundo de las ciencias naturales y la dialéctica, de la teoría militar y la antropología de su tiempo, impulsa a decir a Carlos Marx en carta dirigida a Engels el 4 de julio de 1864:“Usted sabe que: 1) todo se me ocurre tarde; 2) siempre sigo sus pasos”. (Citado por Osvaldo Coggiola).

Una de sus obras más emblemáticas es el “Anti-Dühring” (1878), en la que sintetiza la visión y propuesta filosófica, económica, y política del Socialismo teorizada por los dos amigos, uno de cuyos capítulos fue escrito por Marx, y tres de ellos publicados independientemente con el título “Del socialismo utópico al socialismo científico” para divulgación popular, obra que permitió deslindar con las posiciones socialistas utópicas, y reformistas distorsionadoras del pensamiento socialista y comunista del profesor Dühring.

Dice David Riazánov en una introducción a este libro:

“El mérito inmortal de Engels —y quienes dicen que el Anti-Dühring es, después de El Capital y con él, la obra más importante del marxismo, tienen razón—, consiste en erigir con esta obra, por vez primera, una ideología comunista frente a la ideología burguesa”.

En su volumen “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” (1884), basada en los estudios antropológicos de Morgan y Bachofen, aborda temas que dan origen al título. Esta obra tan estudiada y discutida, particularmente por feministas y revolucionarias, que levantaron como bandera muchas de sus ideas, plantea:

“En un viejo manuscrito inédito, redactado en 1846 por Marx y por mí, encuentro esta frase: ‘La primera división del trabajo es la que hizo entre el hombre y la mujer para la procreación de los hijos’.  Y hoy puedo añadir: el primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino”.  (OOEE, pag,520, ed, Progreso).

“La familia individual moderna se funda en la esclavitud doméstica franca o más o menos disimulada de  la mujer, y la sociedad moderna es una masa cuyas moléculas son las familias individuales”. (OOEE, pag,520, ed, Progreso Pag. 527)

 En “Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana” (1886), con este texto Engels cierra el balance de la crítica a la filosofía alemana que iniciara con Marx el 45-46 (volumen publicado el siglo siguiente como “La ideología Alemana”).

En Ludwig Feuerbach…, en nota a pie, Engels situó su papel en la teoría marxista, con mucho respeto y también con humildad, años después de la muerte del amigo, escribió:

“Últimamente se ha aludido con insistencia a mi participación en esta teoría; no puedo pues evitar decir unas pocas palabras para poner en claro este punto. No puedo negar que tanto antes como durante los 40 años de mi colaboración con Marx tuve cierta participación independiente en la fundamentación de la teoría, y más particularmente en su elaboración. Pero la mayor parte de las ideas directrices fundamentales, especialmente en los dominios económico e histórico, y, sobre todo, su formulación nítida y definitiva, pertenecen a Marx. Lo que aporté –en todo caso con la excepción de mi trabajo en unos pocos campos especiales– Marx pudo muy bien haberlo logrado sin mí. Lo que Marx llevó a cabo yo no podría haberlo logrado. Marx tenía más talla, veía más lejos y tenía una visión más amplia y rápida que el resto de nosotros. Marx era un genio; los restantes en el mejor de los casos éramos talentosos. Sin él la teoría no habría sido lo que es hoy. Y por lo tanto, como corresponde, lleva su nombre”. (Nota a pie,  OOEE, pag 639, Ed Progreso).

En otro pasaje relacionado a su texto “Contribución al problema de la vivienda” escribió:

“Como consecuencia de la división del trabajo entre Marx y yo, me tocó la tarea de presentar periódicamente nuestras opiniones en la prensa, es decir, particularmente lo concerniente a la lucha contra las visiones opositoras, por eso Marx tuvo tiempo de elaborar su obra mayor”

La obra de el “General” –así lo llamaban las hijas de Marx- es vasta, escribió sobre múltiples temas como periodista y como investigador, sobre “La guerra campesina en Alemania” (1870), acerca de “El problema campesino en Francia y Alemania” (1894), “El papel del trabajo en la transición del mono al hombre” y “Dialéctica de la Naturaleza” publicados después de su muerte; sobre el problema de la vivienda (1873), sobre temas de estrategia militar, y otros, pero sobre todo fue un político y organizador revolucionario, que difundió el marxismo, respondió permanentemente a la lucha de ideas, promovió, coordinó y orientó la organización del proletariado internacional, en suma un hombre excepcional.

José Carlos Mariátegui en defensa del marxismo

Mariátegui, fundador del partido comunista del Perú con el nombre de partido socialista en 1928, en cuyos principios programáticos consigna “La praxis del socialismo marxista en este período es el marxismo-leninismo como método revolucionario y método de lucha”, reclama “El carácter internacional del movimiento revolucionario del proletariado…  El manifiesto de Marx y Engels condensó el primer principio de la revolución proletaria en la frase histórica: ‘¡Proletarios de todos los países, uníos!”.

Dice en sus apuntes autobiográficos para una revista argentina: “Residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas. Anduve por Francia, Alemania, Austria y otros países”. En verdad su ímpetu revolucionario venía desde 1918 y afianzó sus ideas marxistas en Europa.  Al regresar al Perú en 1923 avanzó en “la investigación de la realidad nacional, conforme al método marxista” como en mismo dice, y compila su obra mayor en “Siete Ensayos  de interpretación de la realidad peruana” en 1928.

En el quinto ensayo sobre el factor religioso deja patente su conocimiento de las obras de Engels el “Anti-Dühring” y “Del Socialismo utópico al Socialismo científico” que ya habían sido traducidas a muchos idiomas:

“La primera etapa de la emancipación  de la burguesía es, según Engels, la reforma protestante. ‘La reforma de Calvino –escribe el célebre autor del Anti-Dühring- respondía a las necesidades de la burguesía más avanzada de la época’….”.  (MT,pag 80)

En “Defensa del Marxismo” que reúne artículos de los años 1928-29, publicados  en la revista Amauta,  Mariátegui tiene una visión dialéctica de la teoría marxista, cuando aborda entre otros varios temas:

“El carácter voluntarista del socialismo no es, en verdad, menos evidente, aunque sí menos entendido por la crítica, que su fondo determinista. Para valorarlo, basta, sin embargo, seguir el desarrollo del movimiento proletario, desde la acción de Marx y Engels en Londres, en los orígenes de la Internacional, hasta su actualidad, dominada por el primer experimento de Estado Socialista: la U.R.S.S. En ese proceso, cada palabra, cada acto del marxismo tiene un acento de fe, de voluntad, de convicción heroica y creadora, cuyo impulso sería absurdo buscar en un mediocre y pasivo sentimiento determinista”. (JCM, MT,TI,p 1308) .

El legado teórico, político y revolucionario de Marx y Engels

La teoría de estos dos sabios revolucionarios se ha  revisado, enriquecido, aportado con desarrollos nacionales en todo el orbe, acorde con el devenir histórico y las situaciones concretas de cada país y revolución; pero, también  ha sido denostado incluso dentro de la tradición marxista, ninguneado, particularmente Engels, a quien se acusa de anti-dialéctico, de atisbos positivistas, de reformista por la fundación de la Segunda Internacional en 1889, y sus seguidores Bernstein y Kautsky, con quienes saldó cuentas Lenin fundando la Tercera Internacional; se sospecha de “El General” por alentar la utilización del sufragio universal para favorecer la posición de los trabajadores. Sin embargo, todas esas  acusaciones se responden leyendo atentamente a Engels y sus circunstancias históricas.  Por ejemplo, dice en una carta, meses antes de morir:

 “No puedo suponer que se hayan entregado ustedes, de cuerpo y alma, a la legalidad absoluta, a la legalidad bajo cualquier circunstancia, aun a las leyes que sus propios autores han violado, en suma, a la política de ofrecer la mejilla izquierda a quien les ha golpeado la derecha (….). Opino que nada ganarán con predicar la renuncia absoluta a golpear. No lo creerá nadie y no hay hombre, no hay ningún partido en cualquier país  que vaya tan lejos como para renunciar al derecho de resistir a la ilegalidad con las armas en la mano.” (Carta de Engels a Richard Fisher,08/03/1895)

Sirva el bicentenario de su nacimiento para leerlo, releerlo, estudiarlo sin ningún afán dogmático, utilizando su teoría para lo más importante en este siglo: diagnosticar certeramente nuestra época, organizar a los trabajadores, explotados y oprimidos de nuestros países y regiones, e impulsar la revolución y el cambio por un mundo mejor sin la lacra del capitalismo y su civilización decadente.

Para finalizar este artículo, recordemos  la despedida de Engels, dirigiéndose al congreso de los trabajadores de Zurich en 1893:

“el socialismo ha dejado de ser una serie de pequeñas sectas para convertirse en un partido poderoso que hace temblar al mundo oficial en su conjunto. Marx ha muerto, pero si aún viviera, no habría un solo hombre en Europa o América que pudiese mirar la obra de su vida con un orgullo tan justificado”

¡Vida admirable y genial paradigma revolucionario!.