Agencia Xinhua (China)

¿Cómo evalúa los logros de China en la prevención y el control del coronavirus?

AM: Era imposible prever lo que viene ocurriendo. Menos su alcance global y sus consecuencias en todos los aspectos de la vida. La primera pandemia del siglo XXI, la influenza A H1N1, fue una advertencia que no se tomó seriamente en cuenta, por lo menos en el Occidente capitalista, con los resultados dolorosos que observamos día a día. Luego de un pequeño lapso de sorpresa el gobierno de la República Popular China tomó, a tiempo, una decisión audaz que le ha permitido controlar la expansión del coronavirus: el aislamiento social y la concentración de todas las potencialidades del país para derrotar la pandemia, sentando con ello un precedente para los demás países.  El dilema planteado desde el principio fue: primero el ser humano o la economía. China optó con firmeza por el primero con  resultados exitosos, pues de su efecto dependerá también la recuperación económica. El Occidente capitalista priorizo la economía y subestimó la potencialidad de contagio del virus,  con las consecuencias dolorosas que estamos observando: más de un millón de personas contagiadas y 50,000 muertos hasta el momento. En el éxito alcanzado por  China, además de la decisión oportuna y audaz, hay que considerar ventajas que el socialismo puede ofrecer: un Estado y un gobierno fuerte, unificado, previsor, que cerró el anillo en la provincia donde se inició la crisis del coronavirus; Una visión estratégica de la conducción del país que  permitió poner en tención todas sus potencialidades; Una sociedad organizada y un pueblo disciplinado; un partido, el Partido Comunista, asumiendo su función directriz; una concepción ideológica en cuyo centro está el pueblo.

Desde luego que en China el coronavirus no está aún terminado. Existe el riesgo de que vuelva al menor descuido. Todo triunfalismo puede resultar funesto.

¿Qué puede aprender el Perú de la exitosa experiencia de China en la lucha contra la epidemia?

AM: Mucho. En primer lugar la necesidad de contar con un Estado dirigente y un gobierno previsor, con fuerte arraigo en la sociedad. En segundo lugar, sentido de la realidad siempre cambiante, de modo que los acontecimientos no nos sorprendan ni desborden. En tercer lugar, capacidad para actuar oportunamente. En cuarto lugar, colocar  primero los intereses del pueblo y de  la humanidad, consiguientemente garantizar para todas y todos trabajo, salud, educación, seguridad social. Pandemias de este tipo pueden surgir más adelante. No hay que olvidar los serios riesgos de crisis que nos amenazan: económica, ambiental, alimentaria, etc. Conscientes de esa posibilidad no remota, hay que estar preparados. En ese sentido China ha dado a la humanidad un ejemplo  poderoso de previsión  y de acción.

¿Cómo evalúa el papel de China como una potencia mundial y su asistencia desinteresada para otros países en esta epidemia?

AM: Asistimos a un reordenamiento de fuerzas a escala global. La gravedad que ha adquirido el coronavirus en Europa y Estados Unidos muestra sociedades en declinación, no preparadas para eventos con estas características. Y con ella, la decadencia de sus valores basados en el individualismo, el egoísmo, el hegemonismo. En el fondo y mirado en perspectiva, es la crisis de la civilización capitalista tal como la conocemos. En este nuevo reordenamiento de fuerzas globales, China tiene un lugar fundamental. No sólo desde el punto de vista económico, técnico y científico, sino también cultural y ético. Una humanidad que sobreviva en el tiempo no puede hacerlo sobre los parámetros construidos por el capitalismo, sino nuevos: la solidaridad, el beneficio recíproco, el cuidado del medio ambiente, el término de toda forma de hegemonismo e imposición, la paz en lugar de la guerra. La solidaridad es la flor más bella de los seres humanos, lo opuesto del “yo primero”. En ese sentido, la asistencia desinteresada que viene ofreciendo China a los países y pueblos víctimas de la pandemia del coronavirus, es un deber y también una actitud ejemplar. Asimismo  la  actitud heroica del gobierno y pueblo cubanos.

Cuando China pidió cooperación internacional para combatir la nueva epidemia, Estados Unidos estigmatizó a China y llamó al nuevo coronavirus el coronavirus chino. ¿En su opinión, por qué Estados Unidos acusa a China de infundada?

AM: Todo imperio se fundada en la soberbia, en la creencia de que “nadie le puede hacer sombra”. En el caso de Estados Unidos éste ve en China un enemigo que amenaza su hegemonía mundial. Necesita desacreditarla y, de serle posible, erosionar y debilitar su base económica, su potencial tecnológico, su influencia en el mundo, en suma desacreditarla responsabilizándola del origen de la pandemia. No vio al enemigo verdadero: el coronavirus, cuya presencia en los países más importantes de Europa y el propio Estados Unidos están causando efectos desastrosos. No es posible enfrentar esta pandemia aislados dentro de nuestras fronteras: es un fenómeno mundial que exige respuestas también globales. Los pueblos entenderán, aguijoneados por la experiencia dolorosa que enfrentan, que debe prevalecer la solidaridad sobre el egoísmo, la colaboración sobre la confrontación, la paz sobre la guerra.

¿Cómo debe fortalecer la cooperación internacional para frenar la epidemia?

AM: Primero, entendiendo que la cooperación es una condición para salir de la situación en que nos encontramos. Todos los países necesitan coordinar, apoyarse mutuamente, intercambiar experiencias, cooperar para encontrar los medicamentos y las vacunas que se necesitan con urgencia. Esta no debe ser una carrera para ganar ventajas y beneficios particulares, sino para resolver una causa común: la humanidad. La mayor lección que deberíamos sacar de esta situación compleja y la amenaza que representa, es que nos salvamos todos, o nos hundimos todos.

¿Qué esfuerzos deben hacer los partidos políticos de cada país? ¿Qué medidas se deben tomar?

AM: Las condiciones en que actúan los partidos políticos, en este período, nos obliga a  procedimientos y métodos nuevos. Para toda la sociedad el coronavirus se ha convertido en el tema central. El Partido Comunista del Perú-Patria Roja sigue activo pese a las dificultades que significa la cuarentena, llamando a la comunidad a conservar la calma, exigiendo que el gobierno atienda con prioridad a los más necesitados, denunciando disposiciones oficiales de orientación autoritaria, convocando a la unidad más amplia del pueblo peruano para enfrentar con éxito la pandemia del coronavirus y preparar las condiciones para los cambios que son indispensables una vez se supere esta situación

Lima, viernes 3 de abril de 2020

Alberto Moreno Rojas del Río

Presidente del Partido Comunista del Perú –Patria roja