ELECCIONES MUNICIPALES Y REGIONALES, APUNTES PARA EL DEBATE

Por Manuel Guerra

  1. Las elecciones regionales y municipales se han realizado en un escenario de crisis del régimen político, que también incluye a los partidos. Los escándalos de corrupción han afectado principalmente al caudal electoral del fujimorismo, el Apra y Solidaridad Nacional.
  2. Subsiste la gran fragmentación política expresada en la masiva presencia de organizaciones de carácter regional y local que han logrado elegir autoridades en la mayoría de plazas del país. A la citada debacle del fujimorismo y el Apra, se suman las dificultades de AP, PPC y las organizaciones de izquierda para articular estructuras de carácter nacional y ganar espacios regionales. AP ha obtenido un resonante triunfo en Lima, la mayor plaza electoral del país, pero su presencia en las regiones es mínima. Alianza para el Progreso, de los Acuña, representa la organización con mayor crecimiento, siendo notoria su expansión desde el norte hacia el centro, sur y oriente del país, donde ha logrado sendos triunfos o posibilidades de intervenir en la disputa de la segunda vuelta.
  3. La izquierda se ha presentado nuevamente dividida a la contienda, lo que constituye uno de los principales factores de su derrota en Lima y la mayoría de regiones del país. Por separado y a través de movimientos regionales ha logrado, sin embargo, importantes victorias en Puno, Moquegua y Junín, en los dos primeros casos ha jugado un rol determinante el liderazgo de los candidatos —Aduviri y Zenón Cuevas—, protagonistas ambos de resonantes luchas regionales que tuvieron impacto nacional. Juntos por el Perú, en el presente el mayor esfuerzo unitario de la izquierda y el progresismo, y que en Lima y otros lugares fue en alianza con Nuevo Perú, no ha obtenido el resultado electoral que se esperaba. En Cajamarca, el MAS de Gregorio Santos ha sido relegado al tercer lugar, si nos atenemos a los resultados del conteo rápido proporcionado por IPSOS, con lo cual se evidencia la pérdida de posiciones de esta organización afectada también por acusaciones de corrupción y por la frustración de una gestión que no supo ser coherente con los postulados con los que llegó al gobierno en los procesos anteriores.
  4. El atraso político, la poca importancia que la mayor parte del electorado le da en el presente a las propuestas, ideas o programa, constituye una característica que persiste en la política peruana, lo que constituye el terreno favorable para la manipulación mediática, el engaño y la demagogia, el asistencialismo, las campañas pródigas en recursos económicos que se centran en la figura del candidato, antes que en las propuestas que esgrime.
  5. Los resultados de la presente contienda reconfiguran el mapa político, lo que incidirá hacia el 2021, proceso marcado también por la crisis política que no se ha resuelto ni resolverá en el corto plazo. La exigencia de cambio y la oportunidad para la izquierda y el progresismo siguen estando presentes, pero una cosa no lleva automáticamente a la otra. Brasil es un ejemplo de lo que puede suceder: las situaciones de crisis también abonan para una salida autoritaria y ultraderechista. Este es el panorama que no podemos perder de vista quienes pretendemos un cambio verdadero para el país. Entonces debemos sacar lecciones y obrar en consecuencia.