Por Nilver López Ames

El rol del maestro y la maestra en la lucha por una Nueva República, nos permite reflexionar en cuatro dimensiones:

Su dimensión pedagógica-didáctica tiene que ver con asumir en la praxis  la ciencia de la educación que es la pedagogía, la didáctica referida al arte de enseñar, guiar y  conducir el proceso enseñanza – aprendizaje, poniendo en juego  su vocación, cumpliendo su función metodológica con la niñez y la juventud estudiosa. Es un profesional que enseña y al mismo tiempo aprende de sus estudiantes. En la actualidad la mejor demostración es que viene asumiendo su labor de mediación y acompañamiento en la educación a distancia con el trabajo remoto implementado por el Ministerio de Educación con la estrategia “Aprendo en Casa”. Sin duda un reto y una oportunidad pese a las limitaciones de diverso orden en el sector educación, en medio de la crisis de la pandemia que viene causando la muerte de cerca de 300 maestros producto del  Covid 19  y donde se pone al descubierto el desmantelamiento del Sector Salud por los gobiernos neoliberales.

Su dimensión orientadora está relacionada al liderazgo social que ejerce en  su comunidad o localidad, las organizaciones gremiales como el sindicato de maestros el SUTEP cuyo perfil es del sindicalismo clasista, el Colegio de Profesores del Perú, en las rondas campesinas, los frentes defensa, en los clubes deportivos, sociales y culturales. El pedagogo José Antonio Encinas resaltaba al maestro como líder social considerando al maestro de escuela como el cargo más alto que se ejerce en democracia de un país.

Su dimensión investigativa referida la producción de conocimientos y la generación de tecnologías, la investigación es consustancial con su profesión, sin embargo, está relegada en la actualidad por la gran mayoría de los maestros, debido a la postergación socio económica por parte de los gobiernos de turno, en la medida que para efectos de subsistencia personal y familiar tiene que dedicarse a más de una actividad económica.

Su dimensión política se expresa en sus convicciones políticas, en la toma de consciencia y militancia política, de manera singular en el campo de los excluidos, de los humildes, de los desposeídos, de los trabajadores e intelectuales formando parte de  una corriente democrática, progresista y de izquierda que cuestiona el orden establecido, vinculando la política con la ética, el discurso con los hechos, y se convierte en un agente de cambio y transformación social, con una actitud crítica, creadora, analítica y reflexiva, coherente con el legado del Amauta José Carlos Mariátegui, que la política se eleva, se dignifica cuando es revolucionaria y cuando ésta resuelve los grandes problemas de la humanidad. Sin duda esta posición confronta con sectores conservadores que apuestan por un maestro sumiso, pasivo, que implemente ciegamente el currículo oficial.

Se trata de contribuir a construir una corriente política, social, intelectual, cultural y ética a favor del movimiento democrático – popular como alternativa al continuismo neoliberal. El sistema capitalista dependiente, el neoliberalismo, los gobiernos de turno continuistas por más ineficientes y corruptos cederán paso a otro tipo de proyectos en la medida que exista el protagonismo de sujeto político del bloque histórico transformador, nos referimos a las fuerzas democráticas, patrióticas, descentralistas y de regeneración moral con propuestas viables y duraderos. Se requiere de la conjunción del movimiento político, social y la alternativa programática para superar el sindicalismo controlista, el economicismo y el espontaneismo, así como la exigencia a los partidos políticos para que cumplan con su rol de vanguardia, de conductor, aplicando la línea de masas y avanzando a mayores niveles de unidad que el pueblo reclama. Se torna importante la lucha por la hegemonía de manera integral y con visión estratégica.

En el contexto actual de lucha contra el continuismo neoliberal su rol tiene que ser de identificación y lucha con las justas y legítimas aspiraciones de las grandes mayorías golpeadas por el neoliberalismo, esto significa, luchar por una Nueva Constitución para una Nueva República, siendo imprescindible para tal efecto una Reforma Educativa integral democrática, patriótica, descentralista de nuevo curso y horizonte socialista con maestros dignificados y revalorados por la sociedad y el Estado, donde la educación, junto a la salud y la seguridad social sean derechos humanos fundamentales y no una mercancía, la educación como parte de un Proyecto Educativo Nacional (PEN) y pilar del desarrollo nacional (PND), debidamente articuladas en un sistema educativo, financiadas y con presupuestos significativos, con énfasis en la investigación científica y la generación de tecnologías propias, fortaleciendo la escuela pública gratuita de calidad para todos, el maestro y la maestra como sujetos de derecho refrendadas por una legislación educativa y magisterial, artífice de los procesos de cambio, revalorados y dignificados.

Es un imperativo  cambiar la Constitución Neoliberal 1993 que el fujimorismo selló para consumar el entreguismo de nuestras riquezas naturales a la voracidad de las grandes las grandes empresas transnacionales mediante la privatización y las concesiones de la economía y los servicios, el Estado subsidiario  en el marco del Estado mínimo, entre ellas la educación considerada como mercancía sujetas a las reglas del mercado, el abandono sistemático de la Escuela pública con la proliferación de las instituciones educativas privadas en su gran mayoría de dudosa calidad, y la postergación de los maestros de sus derechos elementales como profesional e intelectual de la educación. La fractura social en nuestro país se ha profundizado con desregulación y la flexibilización laboral entre ricos y pobres, se han precarizado el empleo, campea la informalidad, así como el impacto de los avances científicos y tecnológicos, la digitalización de las comunicaciones, la robotización y la influencia de la quinta generación (5G), el neoliberalismo también es ideología que ha fomentado el individualismo, el utilitarismo pragmático y el consumismo.

El magisterio es consciente que 199 años de vida republicana evidencia el fracaso de sus postulados fundamentales de la independencia, la libertad y la justicia que se enarboló en el acto de proclamación de la independencia de aquel 28 de julio 1821. El sistema capitalista dependiente, el régimen neoliberal imperante y los gobiernos conservadores han conducido a nuestra patria hacia una crisis estructural, histórica e integral hecho que se agrava con la pandemia del Covid 19 que avizora el decrecimiento y la recesión económica. La que explica que las clases sociales detentoras del poder económico y político han sido clases dominantes pero no dirigentes a decir del Amauta José Carlos Mariátegui, los poderes del estado no responden a proyectos de país y a los intereses de las grandes mayorías, la forja de la nación peruana está inconclusa, así como las tareas democráticas nacionales, para convertirlo en un país próspero, desarrollado, libre e independiente.

 

¡OTRO PAÍS SOBERANO, LIBRE, CON BIENESTAR, JUSTICIA SOCIAL, DESCENTEALISTA Y REGENERACIÓN MORAL ES POSIBLE!

¡MAESTROS COMPROMETIDOS CON UNA NUEVA CONSTITUCIÓN PARA UNA NUEVA REPÚBLICA!

¡VIVA EL DÍA DEL MAESTRO!