Por: Carlos Cárdenas

Se ha desatado una campaña anticomunista, que da pie para colocarlo en el escenario político, de los sectores más reaccionarios, que no es nueva en el Perú y en el mundo, pero que hoy, esgrimen asustados al extremo, la derecha cavernaria de manera abierta y sin atajos y la derecha “liberal” de manera encubierta.

Son las consecuencias de la profunda crisis del modelo neoliberal que ha puesto en peligro los privilegios e intereses de estos sectores de clase y que va dejando una reguera de desgracias, pobrezas, inmoralidades e inestabilidades en la sociedad peruana. La pandemia ha hecho su trabajo, mostrando a calzón quitado las grandes falencias del modelo neoliberal y los problemas estructurales del sistema capitalista neocolonia que padece el Perú desde los albores de la Republica.

Parafraseando a Marx y que me disculpe, lo señalado en el Manifiesto Comunista, “Un fantasma recorre el Perú, de este a oeste y de norte a sur: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja aristocracia y de los nuevos mercaderes ideológicos, políticos y económicos bendecidos y apoyados por el sumo sacerdote, el imperialismo norteamericano, se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma que les quita el sueño y los pone nerviosos: Keiko Fujimori, Vargas Llosa y López Aliaga, la CONFIEP y los medios de comunicación, los trolles y las agencias de publicidad, los opinologos y los encuestadores, los congresistas y los partidos políticos de todo pelaje derechista. Todos unidos en la defensa de la santa “democracia”, la biblia neoliberal, la libertad de prensa privada y el libre mercado de los monopolios.

Todos ellos, claman, gritan a los cuatro vientos: ¡que intervengan los militares! ¡ilegalización! ¡a la hoguera¡ ¡muerte! ¡expulsión!, de estas tierras bendecidas por el neoliberalismo, la codicia, el racismo y la xenofobia, a todos los comunistas.

Esta legión de creyentes de la nueva religión, como las antiguas iglesias cristianas, no están dispuestos a que les cuestionen sus dogmas. Se trata de la religión impuestas por la economía capitalista, donde millones de vidas humanas son sacrificadas, empobrecidas y excluidas en el altar del mercado. Generando la devastación del medio ambiente y el cambio climático y con ello, están provocando un reguero de victimas en todas las especies del planeta. El dios que se esconde detrás de esta locura, tan sádico e implacable como el del antiguo testamente, tiene nombre: ganancia.

Esto es lucha de clases puro y duro. La derecha cavernaria se ha quitado la careta democrática, está mostrando su rostro fascista, está mostrando a los peruanos de lo que son capaces de hacer. Se han unido en una santa alianza en defensa de sus sacrosantos intereses. La democracia y la libertad, de la que tanto pregonan, han quedado como simples mascaretas.

En este escenario ya no se trata de si votas por Castillo o no, se trata de confrontar a las fuerzas más oscuras qua han anidado y florecido al amparo del neoliberalismo, que han corrompido la sociedad, que han embelecido las relaciones humanas convirtiéndolas en mercancías de mercachifles.

Es la hora de radicalizar la propuesta de la NUEVA CONSTITUCIÓN PARA UNA NUEVA REPÚBLICA, de unificar a las fuerzas sanas del pueblo peruano, de unificar y darle un horizonte a la izquierda, de unificar a la juventud, a los trabajadores, a los hombres y mujeres democráticas, progresistas y de izquierda y desarrollar una profunda lucha de ideas que tenga como centro golpear y derrotar las tendencias fascistas y anticomunistas y su modelo neoliberal. Es la hora de comenzar a hablar de socialismo y comunismo y de esclarecer en qué consiste. No perdamos esta oportunidad.

Como señalaba Marx, “Es hora que los comunistas expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus fines y sus tendencias…” y hagamos de este fantasma una realidad bienhechora para nuestra patria.

Tenemos que asumir esta gran tarea, este gran compromiso, al igual que José Carlos Mariátegui cuando manifestaba, “Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano”.