Día de los trabajadores: ¿algo que celebrar?

Por: Luis Gárate

Se acerca la celebración de un día más de los trabajadores en el mundo. En varios países es casi un día nacional, pero si bien el Perú se recuerda la fecha, hay muy poco que celebrar y más bien mucho por decir sobre la precarización de las condiciones del trabajo.

Informalidad. Como hemos visto en las recientes semanas, muchos peruanos han sido expulsados de sus puestos de trabajo como ambulantes en las inmediaciones del emporio comercial textil de Gamarra. Se estima que más de 73 por ciento de los peruanos trabajan en condiciones de informalidad, es decir más de 12 millones de peruanos que no cuentan con contratos de trabajo adecuado ni acceso a derechos sociales, como el seguro médico o social vacaciones entre otros.

Pero no se trata solo de ambulantes, los trabajadores peruanos trabajan también en el sector de los servicios, sobre todo en las grandes cadenas de centros comerciales, supermercados, minimarkets, así como en los mercados y galerías comerciales. La constante en estos sectores es la explotación y la inseguridad. Esos 2 elementos son la constante entre estos trabajadores, con una especial incidencia entre los jóvenes. La más reciente forma de auto explotación es la de los servicios a domicilio conocidos como “delivery”. Este sistema traído de Europa y Estados Unidos, está en plena boga en la ciudad de Lima y otras ciudades. Consiste en que son personas que se inscriben con sus motocicletas o bicicletas para llevar pedidos de comida y casi cualquier cosa de un lugar a otro a través de un aplicativo por celular.

La migración venezolana. Se hablan de más de 700 mil migrantes venezolanos, de los cuales una gran mayoría ha venido a realizar trabajos en las mismas -o peores- condiciones que los peruanos. También están laborando en la informalidad los podemos ver en las calles, como vendedores ambulantes, limpiando vidrios, vendiendo golosinas, haciendo servicios del hogar.

Los venezolanos que han venido a nuestro país lo hacen porque hay una crisis provocado por la injerencia imperialista y la guerra económica contra ese pueblo, que ha generado una hiperinflación y la carestía de productos básicos para la vida. Estas personas venden su fuerza de trabajo y por sus condiciones vulnerables son presa fácil de un mercado de trabajo totalmente informal y que paga salarios de sobrevivencia.

Nuestro deber es denunciar y participar de las luchas de los trabajadores organizados, pero sobre todo, está en sembrar conciencia de clase apelando a esos cientos de miles de peruanos – sobre todo jóvenes- que han llegado a normalizar una vida casi esclavizada a trabajos de sin seguridad y precariedad laboral. Es importante fortalecer los gremios existentes, pero también ganar a los nuevos contingentes del proletariado. Nuestro mensaje debe estar pensado en las nuevas demandas y como los incorporamos a las luchas por sus derechos, con nuevas formas de organización y plataformas concretas.