DEL INDULTO HUMANITARIO AL INDULTO COMO ACTO PARAPOLÍTICO*

Por: Augusto Lostaunau Moscol **

“El indulto per se, es un acto arbitrario que resume la conexión ciudadano-poder. Y en ella, la adopción de medidas que más allá de las decisiones jurisdiccionales, pueden superar desde errores judiciales hasta fuertes tensiones sociales que generen inestabilidad”.
                                                                   Gustavo Gutiérrez Ticse

El reconocido jurista Gustavo Gutiérrez  Ticse, sostiene que:

“De acuerdo con lo prescrito por el artículo 118º inc. 21 de la Carta de 1993, la concesión del indulto es potestad exclusiva del presidente de la República. Se trata, en puridad, de una gracia de larga data, a través de la cual la autoridad concedía el perdón a sus súbditos en caso hayan sido condenados por algún delito. Recordemos el indulto concedido por Poncio Pilatos a Barrabás, condenado por homicidio, para mostrar un botón de lo que estamos afirmando”.

Es decir, cuando se habla de indulto, se debe tener en cuenta que se trata de una potestad constitucionalmente otorgada al Presidente de la República, y que él es el responsable de su aplicación para los casos que se crea conveniente. Pese a que existen ciertos factores que pueden viabilizar un indulto. Como lo hace notar Ana Bazo Reisman:

“Los supuestos para la solicitud de indulto por razones humanitarias se encuentran detallados en el artículo 31 del Reglamento de la Comisión de Gracias Presidenciales. En el texto, se explica que este derecho solo procede en estos tres supuestos:

  1. Cuando el reo padece de enfermedades terminales.
  2. Cuando el reo padece enfermedades no terminales graves, “que se encuentran en etapa avanzada, progresiva, degenerativa e incurable; y además que las condiciones carcelarias puedan colocar en grave riesgo su vida, salud e integridad”.
  3. Cuando el reo se encuentra afectado por “trastornos mentales crónicos, irreversibles y degenerativos; y además, que las condiciones carcelarias puedan colocar en grave riesgo su vida, salud e integridad”.

Es decir, se puede conceder el indulto humanitario sólo por los tres supuestos determinados por el propio reglamente de la Comisión de Gracias Presidenciales. Si faltan estos supuestos, entonces será inaplicable.

La pregunta que nos hacemos muchas veces es: ¿Cuántos presos sentenciados y que purgan condena en las cárceles del Perú reúnen una de estos supuestos? ¿Se tiene una cifra exacta de enfermos con cáncer terminal, con VIH, con tuberculosis? ¿Cuántos internos sufren trastornos mentales? ¿Cuántos internos tienen enfermedades terminales? ¿Se piensa indultar a todos por un acto de humanidad? ¿Es que sólo es importante un interno? ¿Qué hace que un interno tenga preferencias para ser indultado sobre otros?

Suponemos que deben existir cientos, quizás miles, de internos que reúnen uno o más de los supuestos para ser indultados, pero también suponemos que muchos de ellos permanecen en las cárceles pese a no estar sentenciados. Porque en el Perú se dice que la justicia es lenta y, por lo tanto, un acusado o un procesado puede estar interno en una cárcel por muchos años y a nadie le importa.

Además, el indulto en el Perú está duramente cuestionado por la forma como fue utilizado durante el gobierno de Alan García Pérez (2006-2011). Para entender esta situación se debe leer la entrevista al dirigente de Construcción Civil, Teobaldo Bravo por parte del periodista Víctor Liza, publicada en el portal Lamula.pe donde Bravo afirma que:

“El señor Vicente Aponte, que era integrante de esta federación, comenzó a extorsionar a los empresarios pidiendo cupos para obras. Los empresarios se quejaron ante nosotros, y tomamos la decisión de expulsarlo el año 2007. Luego de eso, se va preso por unos seis meses, y el señor Jorge del Castillo lo saca de la cárcel, proponiéndole que venga a trabajar con ellos para afectar a la Federación, dividirla y de paso afectar a la CGTP. Después de eso, el señor Alan García, cuando era presidente, se reúne con Aponte y otros delincuentes en septiembre del 2008, en Palacio de Gobierno”.

Además:

“Allí es donde comienza esta situación de extorsiones a las obras de construcción, que nos afecta directamente. Años después se descubren los narcoindultos, y que entre los liberados había un gran número de delincuentes que formaron estos sindicatos paralelos. Hemos conseguido los nombres y se los hemos dado al Ministerio del Interior, a la Policía Nacional y al Ministerio de Trabajo, pero no han hecho nada más que un decreto legislativo que ilegaliza estos sindicatos, pero aún falta el reglamento, que esperamos lo saquen pronto”.

Para terminar indicando que:

“Los apristas tienen la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), liderada por Elías Grijalva, y su vicepresidente era Carlos Roncagliolo Gutiérrez, conocido como “Colchón”, que estuvo preso el 2012 por extorsión. “Colchón” aparece en varias fotos con el señor Mauricio Mulder, César Zumaeta y otros apristas. Tanto Mulder como Del Castillo se han buscado un pleito gratuito con nosotros, porque Mario Huamán salía a responderles sobre estas cuestiones, que no solo nos afectan a nosotros, sino a todo el país. Tienen la intención de hacer crecer a la CTP y hacer daño a la Federación y a la CGTP”.

Lo que significa que durante el gobierno de Alan García Pérez (2006-2011) el indulto no fue ni humanitario ni mucho menos. Por el contrario, el indulto se convirtió en un acta parapolítico con el cual, el partido de gobierno incorporó en sus filas a peligrosos delincuentes que luego buscaron destruir el sindicato de Construcción Civil, utilizando la violencia que los llevó a las cárceles.

El indulto parapolítico es una realidad en nuestro país. No se trata de una amnistía para quienes han cometido un delito político y se encuentran en prisión cumpliendo una condena. Se trata de lograr vínculos con sectores de las mafias y las organizaciones delictivas para incorporarlos como elementos políticos de choque y actuar violentamente.

La sociedad civil debe vigilar que el indulto humanitario se cumpla según lo determina la Constitución del Perú y el Reglamento de la Comisión de Gracias Presidenciales. De deben evitar futuros indulto parapolíticos.

 

*El siguiente texto no forma parte de un debate doctrinario alguno, ya que eso le corresponde a los especialistas. Sólo se busca aportar en la construcción de una idea: indulto parapolítico.

**Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.