Cruce de espadas en la arena internacional

Manuel Guerra, Secretario General de Patria Roja

 

Se mueven las fichas en el ajedrez político internacional. Luego que la jefa del Tesoro de EEUU anunciara una catástrofe económica generalizada en su país si es que el Congreso no eleva el techo de la deuda, el presidente Biden, en su discurso ante la ONU, dirigiéndose a China señaló que su gobierno no se embarcará en una nueva guerra fría, abogando por la cooperación y la diplomacia, para que la competencia no se convierta en conflicto, anunciando negociar con Irán y Corea del Norte la desnuclearización.

La de Biden es una política distinta a la llevada a cabo por su antecesor para enfrentar la crisis y el declive norteamericano. La retirada vergonzosa de Afganistán, semejante a la que tuvo lugar tras su derrota en Vietnam, es una muestra que el imperio tiene cada vez mayores dificultades para imponer su voluntad a través de intervenciones armadas, en tanto que su posición de dominio con sus socios europeos está cada vez más cuestionada, su instrumento en América Latina, la OEA, está herido de muerte, y el Grupo de Lima, creado para traerse abajo a Nicolás Maduro, ha desaparecido de la escena, sin pena ni gloria. Aun así, tercamente sigue manteniendo el inhumano bloqueo contra la heroica Cuba.

Por su parte, el discurso del presidente de China, Xi Jinping, en ese mismo foro, empezó destacando el centenario de la fundación del Partido Comunista de China; señaló que su país nunca ha invadido o atropellado a otros, ni lo hará en el futuro, invocando al combate conjunto para derrotar a la pandemia, abrir paso al multilateralismo, a construir un futuro compartido para enfrentar una situación mundial con turbulencias y mayores desafíos. China viene afirmando su posición en África y América Latina, ha logrado importantes acuerdos con países europeos y está ganando la disputa comercial y tecnológica a Estados Unidos.

En América Latina se viene consolidando la CELAC, y la OEA se sostiene a duras penas. El triunfo de Pedro Castillo en Perú, los resultados del referéndum constitucional en Chile, el desgaste de Bolsonaro que anuncia una posible derrota de la derecha en Brasil, el papel destacado de López Obrador en la política mexicana y latinoamericana, representan importantes avances de la izquierda y el progresismo en un escenario de aguda disputa con la derecha y el imperialismo, proceso que está caracterizado por marchas y contramarchas, avances y retrocesos, derrotas y victorias, pero cuyo derrotero será la liberación, el desarrollo económico, el bienestar de nuestros pueblos, su integración independiente y soberana.

Mientras tanto, bajo el lema corruptos y fascistas del mundo, uníos, la señora K, congresistas de Renovación Popular y Avanza país, confraternizan en Lima con los cabecillas de VOX y se comprometen a reforzar acciones para impedir el avance comunista. Cabe mencionar que dirigentes de VOX previamente estuvieron en Estados Unidos en cónclave con los halcones republicanos y salieron con la misión de formar un frente latinoamericano ultraderechista para combatir, conspirar, atacar a las organizaciones de izquierda y traerse abajo a los gobiernos que representan esta opción.

El crecimiento de la ultraderecha mundial se explica por el terror y la inseguridad que se apodera de determinados sectores sociales frente a la crisis. Entonces, junto al miedo, aflora el lado salvaje, la respuesta visceral, la intolerancia y el racismo. Pero la crisis también abona el terreno para la toma de conciencia, para que se desarrollen los altos ideales, para el avance de las posiciones revolucionarias; imprescindibles para enfrentar los grandes desafíos que tiene la humanidad, abrir paso a una nueva civilización y una nueva época.

24.09.2